martes, 17 de enero de 2017

Colombia y la lucha de clases: Aquel 18 de enero de 1963



Este relato y otro aniversario de un paro obrero, contado por el amigo y colega Roberto Romero es algo excepcional. El periodista y ex jefe de la redacción del semanario VOZ ilustra en su texto la combatividad de una clase obrera colombiana que pasó por encima de los líderes burócratas y traidores sindicales ese 18 de enero de 1963. Es un nuevo capítulo a la heroica historia del movimiento popular colombiano. (Dick E.)

Colombia y la lucha de clases: Aquel 18 de enero de 1963

Por Roberto Romero Ospina

Ese día,  hace 54 años, tuvieron lugar en Colombia intensas jornadas por el alza general de salarios que incluyeron huelgas en diferentes ciudades. En Bogotá fueron asesinadas varias personas, entre ellas un primo de Alfonso López Michelsen. Preludio de la masacre obrera de Santa Bárbara

Enero comenzó a caldearse muy pronto. Pocos, muy pocos días después de los festejo de año nuevo, todo el movimiento sindical comenzó una frenética actividad contra la carestía de la vida y por alza general de salarios.

El país vivía el desenfreno de una devaluación que golpeaba sin piedad la canasta familiar cuando aun no completaba seis meses el segundo gobierno del Frente Nacional, que le correspondió por la alternación, al conservador Guillermo León Valencia.

De manera que los llamados a la movilización nacional de las centrales CTC y UTC, sumados a los sectores independientes de los trabajadores, aglutinados en el CUASS Comité de Unidad de Acción y Solidaridad Sindical, que reunía numerosas organizaciones expulsadas de la CTC, pronto recibieron respuesta de la población.

Las exigencias obreras

Los trabajadores exigían un alza salarial de 250 pesos para los sueldos de 300 pesos, que era el mínimo, mientras el gobierno y los sectores oficialistas del Congreso, donde se debatía el proyecto de ley que incrementaría las mesadas, no se movían de los 150 pesos.

Todas las confederaciones regionales de los trabajadores acordaron impulsar manifestaciones en las capitales para el 18 de enero. En algunos departamentos, incluso, se convocaron paros laborales previos que tuvieron especial efecto en el Valle y también como medida de protesta por el alza en las tarifas de los buses.

En Bogotá, la protesta se tradujo en una Plaza de Bolívar colmada totalmente como lo señaló El Tiempo. Es decir más de 50.000 personas reunidas en una capital que solo contaba con dos millones de habitantes, lo que demostraba la fuerza del movimiento.

La fuerte oposición política, encabezada por el progresista Movimiento Revolucionario Liberal MRL, opuesto al Frente Nacional, el partido comunista y otros sectores de izquierda, se sumó a la convocatoria.

El MRL contaba con 33 de los 145 Representantes a Cámara y mantenía, en lo regional, algunas alianzas con el partido comunista. Incluso, el veterano líder agrario comunista, del Sumapaz, Juan de la Cruz Varela, fue elegido a la Cámara de Representantes por Cundinamarca como suplente de Alfonso López Michelsen, director del MRL y ex candidato presidencial en 1962.

Flamea la bandera de CTC en medio de una jauría de pastores alemanes

Una vez hubo comenzado el acto, (al que fueron invitados a la tribuna varios dirigentes del MRL) “la impopularidad personal de algunos de los oradores que pronunciaban palabras descomedidas contra el Congreso de la República y agresivas contra parte de los manifestantes, la reunión degeneró en zambra con la quema de la bandera de la CTC”, indicó en una declaración sobre los hechos, López Michelsen.

Lo que indignó a los manifestantes fueron las palabras de elogio al gobierno de León Valencia pronunciadas por el presidente de la CTC, José Raquel Mercado y a quien a nombre del movimiento obrero se le rendía lealtad.

Entonces varios enardecidos arrebataron el pabellón de esta central prendiéndole fuego en medio de una trifulca con sus seguidores. La Policía, que rodeaba la Plaza, intervino de inmediato, interesada ante todo el disolver la gigantesca demostración de repudio a las medidas económicas del régimen.

Primero colocaron las concertinas de alambre de púas en las salidas de la Plaza y luego se abalanzaron con cuarenta pastores alemanas sobre los manifestantes blandiendo porras y bastones. La Policía había importado de Alemania 160 de estos mastines para disolver, de la manera más encarnizada, cualquier protesta. Y ese día fue el bautizo ciudadano de la jauría germana.

En pocos minutos el caos se apoderó del centro de la capital dando lugar a varios mítines en las arterias principales.

Y vendrían los disparos

Pero no demorarían los disparos. Un tiro mató en el acto al dirigente del MRL, Ernesto Michelsen Uribe, primo de Alfonso López Michelsen y su concuñado. Cayó en la esquina de la carrera 8 con calle 8, huyendo, como miles, de la violencia policial.

“Ernesto era uno de los manifestantes del MRL y no como se ha dicho, un transeúnte ajeno a la lucha política”, enfatizó López, quien en la misma declaración habló de varios muertos en la refriega. Su crimen quedó en la impunidad.

La prensa dio cuenta de más de un centenar de heridos y cerca de 200 detenidos. Por lo menos una veintena de buses y carros particulares fueron quemados así como decenas de comercios destrozados en el lance de aquel 18 de enero, que duró varias horas y calificado en un titular a todo lo ancho de la primera página de El Tiempo, como un “intento de motín”.

Muy temprano el 19, con las calles aun humeantes del centro de Bogotá, los matutinos no solo daban cuenta a su manera de los acontecimientos sino que publicaban en primera página las declaraciones de las centrales CTC y UTC.

La primera, lesionada por la quema de su bandera, anunciaba a través de su presidente, José Raquel Mercado, después de condenar los “disturbios ocasionados por la subversión”, que no perdonarían “este crimen” añadiendo que “no estaremos tranquilos hasta que no hayamos extirpado del panorama colombiano el peligrosos cáncer político que es el comunismo”.

Por su parte, la UTC, a través de su máximo dirigente, Antonio Díaz, manifestaba que había “quedado demostrada la intención apátrida y antiobrera del partido comunista, hábilmente incrustado en algunas organizaciones sindicales de la llamada zona industrial de Bogotá”.

El CUASS entra en escena

Díaz se refería al CUASS, que había ganado extraordinaria fuerza en la capital y varios departamentos y que se convertiría en la Confederación Sindical de Trabajadores CSTC en 1966, llegando a ser la segunda en importancia en el país. La CSTC fue luego matriz de la CUT en 1986.

El gobierno de Valencia terminó aprobando un alza de sueldos y salarios de 120 pesos, muy lejos de las exigencias de los trabajadores de 250 pesos.

El año de 1963, que tuvo semejante comienzo, bien tempranero por cierto, de luchas por los derechos civiles, marcaría duramente a la clase obrera colombiana: el 5 de febrero, siendo Belisario Betancur ministro de Trabajo, fue brutalmente reprimido el paro de los trabajadores de cementos El Cairo, en Santa Bárbara, Antioquia.

Las tropas del Ejército, acantonadas en la factoría desde el comienzo de la huelga, atacaron a fusilería y bayoneta calada a los inermes operarios con un saldo de 12 muertos en una de las peores matanzas de huelguistas en Colombia. Más de un centenar de heridos a bala quedaron tendidos en las afueras de la empresa.

Y los manes de la vida. La CTC y la UTC terminaron en 1977 unidas férreamente con la CSTC, más la CGT, en los preparativos de meses y en el paro cívico mismo del 14 de septiembre que movilizó a millones de colombianos contra la carestía de la vida y la devaluación galopante impulsadas por, quién lo creyera, Alfonso López Michelsen, que ya como presidente había dejado bien atrás sus arrestos solidarios con la clase obrera cuando estaba en la oposición en 1963.

Han pasado 54 años desde aquella jornada del 18 de enero que movilizó a todo el movimiento obrero por alza general de salarios y derechos sindicales. Y desde entonces, pasan de 3000 los dirigentes asesinados por ondear las mismas banderas, en el peor holocausto laboral que haya sido testigo el mundo en este medio siglo.



martes, 3 de enero de 2017

Trots fredsavtal söker Colombias regering en militär allians med Nato

För att kontrollera Venezuela (och världens största oljereserver) är det nödvändigt att ockupera Colombia militärt”! (USA-senatorn Paul Coverdell).


Trots fredsavtal söker Colombias regering en militär allians med Nato

Av Dick Emanuelsson

TEGUCIGALPA / 2016-12-29 / Regeringen Juan Manuel Santos vill inleda ett fast organiserat samarbete med Nato. Det uppgav Santos dagen innan julafton och sa till nationen att Nato har gett grönt ljus för att inleda förhandlingar. Men en stor del av Latinamerika och Karibien rasar mot Bogota och menar att det är ett farligt steg i USA:s strävan att militarisera Karibien, Central- och Sydamerika.


Audio-Intervju (spanska, 30 minutos) med Horacio Duque, colombiansk politisk kommentator
https://app.box.com/s/1qvw9ysiy288jhdo5nyo2irvr60lmggy



År 2010 gav Santos, som då var försvarsminister, löftet till Venezuelas dåvarande president Hugo Chavez att inte ingå någon som helst allians med Nato. Den 5 mars 2013 avled Chavez i cancer och det dröjde inte mer än tre månader förrän Colombias dåvarande försvarsminister, Juan Carlos Pinzon, i Belgien ingick ett avtal med Nato. Den 6 juni 2013 skrevs det under och rubricerades ”Avtal om utbyte av information och säkerhet med Nato.

Juan Carlos Pinzón, obotlig krigsminister.
Det var det första avtal som Atlantpakten slutit någonsin med en latinamerikansk stat. Den colombianska kongressen ratificerade avtalet 2014.  Men i juni 2015 förklarade författningsdomstolen i Colombia avtalet som grundlagsstridigt. Den 23 december 2016 kom Santos tillbaka och uppgav att regeringen ska utarbeta ett nytt avtal med Nato.

– Avtalet kommer inte ge Colombia ett medlemskap men nästintill, sa Santos.



I avtalet från 2013 talades det allmänt om humanitära- och fredsuppdrag, mänskliga rättigheter, förvandlingsprocesser och förbättrande av försvar- och säkerhetssektorn. Allt talar för att det är samma manual som det nya avtalet ska innehålla.


[Video] Santos, 23 december 2016:



USA:s mål: ”kontrollera Venezuela”

Tillkännagivandet har orsakat en ny konflikt med grannlandet Venezuela som känner sig starkt hotat av grannen. I Venezuela citeras ofta USA-senatorn Paul Cordwell. Han var den förste kongressledamoten som gick upp i talarstolen för att ge sitt bifall till USA-regeringens förslag till Plan Colombia i slutet av 1990-talet och sammanfattade saken enligt följande:

För att kontrollera Venezuela (och världens största oljereserver) är det nödvändigt att ockupera Colombia militärt”!


Den 12 juni 2008 återaktiverades USA:s 4:e Flotta som opererar mellan Karibien, Central- och Sydamerikas atlant- och stillahavskuster. Denna flotta lades i malpåse 1950 efter det andra världskriget men är ett ytterligare inslag på den militarisering av den amerikanska kontinenten som inleddes av Bill Clinton och som senare har fullföljts av de efterföljande regeringarna, menar regeringarna i Venezuela, Nicaragua, Bolivia och Ecuador.

Den 30 oktober 2009 skrev den förre presidenten Alvaro Uribe under det militära avtalet som överlät sju militärbaser i Colombia till USA:s Sydkommando. Bland dem återfinns marinbasen i Bahia Malaga på Stillahavskusten, byggt av svenska byggföretaget ABV (dagens NCC), ägt av gruppen kring Antonia Ax:son Johnsson i mitten av 1980-talet.

”Latinamerika och Karibien en Fredszon”

Venezuelas president Nicolas Maduro anklagar nu Santos för att bryta sitt löfte till Chavez från 2010 och att ett nytt avtal mellan Colombia och Nato har sin udd direkt riktad mot Venezuela.

– Vi ska kasta ut Nato från Sydamerika och jag uppmanar Colombias folk och folken i Sydamerika att ta strid mot att Nato etablerar sig här. Det räcker med deras krig nu. Sydamerika är ett territorium fritt från militärallianser och kärnvapen, sa Maduro i torsdags (29 december 2016).

Enligt det venezuelanska utrikesministeriet innebär en militär allians i Sydamerika ett brott mot de bilaterala avtalen för Unasur och Celac, i vilka Colombia är medlem i. Dessa två kontinentala organ har förklarat ”Latinamerika och Karibien som en Fredszon”.

Nu hänger frågan till syvende och sist på kynnet hos den nye USA-presidenten. Donald Trumph har mer eller mindre räknat ut Nato och menar att den har förlorat sitt existensberättigande, vilket fått paktens anhängare inom EU att kippa efter andan.



”Outsourca” den militära apparaten

Horacio Duque.
Horacio Duque är en politisk analytiker i Colombia. Han menar att med ett underskrivet fredsavtal mellan FARC och regeringen Santos handlar det om att reducera de väpnade styrkorna, i vilka även polismakten ingår i Colombia, från de drygt 500.000 militärerna till kanske 400.000. Trots att Santos har sagt att denna gigantiska militärapparat inte ska reduceras, är det en ekonomisk omöjlighet att behålla nuvarande antal soldater i aktiv tjänst. Det handlar därför om att ”outsourca” den militära apparaten, säger Duque när jag ringer upp honom i Bogota:

– Motivet för en militär allians mellan Colombia och Nato är att skapa koalitioner för interventioner i kritiska regioner i världen, regioner där multinationella gruv- eller oljebolag opererar och där deras intressen står på spel. I dessa aktioner involveras den colombianska armén och den militära apparat som den colombianska staten förfogar över för att slå sönder andra stater. Exempel skulle främst kunna vara Venezuela, men även insatser mot Syrien, Irak, Afghanistan eller Jemen kan bli föremål för operationer.

Den  colombianska dagstidningen El Tiempo uppmärksammade den 15 juni 2013 det faktum att delar av den gigantiska militärapparaten i Colombia i dag saluförs som en "exportprodukt". Till och med hit har den nyliberala modellen kommit.


Colombianska specialstyrkor i Jemen

Han pekar på en rad exempel som till exempel de 800 colombianska militärerna från arméns specialstyrkor som rekryterats av Förenade Arabemiraten på uppdrag av Saudiarabien. Soldaterna sattes in i den krigskoalition som leds av Saudiarabien mot grannlandet Jemen. De första sex colombianerna har dödats i striderna. Men över 10.000 jemeniter har dödats av de saudiska flyganfallen.

– Nu ansluts och kontrakteras den colombianska armén och går in på den privata legoknektsmarknaden. Därför är det mycket vanligt att du stöter på kontor i centrala Bogota som rekryterar militärer som har lämnat de väpnade styrkorna. I Madrid eller Barcelona finns det rekryteringskontor som värvar colombianska överstar eller höga officerare som har gått i pension i Colombia men som nu opererar i andra länder i Mellanöstern eller Afghanistan.

Venezuela är målet för Nato

Sydkommandots förre befälhavare, John
Kelly är ute efter Nicolas Maduros skalp.
– Men jag tror att målet med ett eventuellt avtal Colombia-Nato är Venezuela. Oavsett de inre problemen som råder i Venezuela, ska vi inte missta oss, för bakom dessa problem återfinns de multinationella oljebolagen som är ute efter Venezuelas olja i Orinocos delta och colombianska Amazonas. Trumph meddelade nyligen att han utnämnt Sydkommandots och den 4:e Flottans förre kommendant, John F. Kelly, till chef för USA:s inrikessäkerhetsdepartement och inrikessäkerhetsminister i sitt kabinett som tillträder den 20 januari 2017. Kelly var oerhört fientlig i sina uttalanden mot Venezuela under tiden som chef för den 4:e Flottan. Kelly är ute efter att slå sönder Venezuelas demokratiska struktur och återupprätta den gamla oligarkin från Adeco och Copei och ta över de enorma energiresurserna som Venezuela förfogar över. Det är i det ljuset vi ska se ett nytt avtal Colombia-Nato.








viernes, 30 de diciembre de 2016

Acuerdo entre Colombia y la OTAN tiene su punta contra Venezuela y el saqueo de los recursos naturales



Acuerdo entre Colombia y la OTAN tiene su punta contra Venezuela y el saqueo de los recursos naturales

Por Dick Emanuelsson, Resumen Latinoamericano

Audio-entrevista (30 minutos) con Horacio Duque, analista político colombiano



TEGUCIGALPA / BOGOTA / 2016-12-30 / El posible acuerdo militar entre el Gobierno de Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN) es una provocación contra los acuerdos de paz de América del Sur a través de los organismos de Celac y Unasur, acuerdos ratificados incluso por el mismo estado colombiano. Tiene sus ojos colocados en la reserva petrolera, tanto en Venezuela como en Colombia y los recursos naturales de la Amazonía en Sudamérica, dice Horacio Duque, analista político colombiano a Resumen Latinoamericano.

Pero el presidente colombiano Juan Manuel Santos ya no se recuerda la promesa que le dio 2010 al entonces presidente venezolano, Hugo Chávez Frías de no entablar ninguna alianza militar con la OTAN. El 23 de diciembre de 2016, dijo lo siguiente:

– Me llenó de alegría y satisfacción, porque este objetivo lo teníamos desde que yo era ministro de defensa. Radicamos la solicitud hace nueve años para hacer un convenio de cooperación, que es la máxima instancia que tiene la OTAN con países que no son miembros de la OTAN para colaborar mutuamente y me entregaron la carta donde dicen que ¡“Colombia ha sido aceptada”!




El Acuerdo del 2013

El ministro de guerra y el enemigo del
proceso de Paz, Juan Carlos Pinzón.
El 5 de marzo de 2013 falleció Chávez y el gobierno colombiano, esta vez bajo la batuta de Santos, duró solo tres meses hasta que el entonces ministro de defensa Juan Carlos Pinzon, el 6 de junio de 2013, desde la sede central de la OTAN en Bélgica se pronunció e informó que Colombia ya tenía un acuerdo con la OTAN sobre intercambio de información y seguridad. Fue el primer memorando de esta naturaleza que la Alianza había suscrito con un país latinoamericano.

El Congreso de la República de Colombia respaldó el 12 de agosto de 2014 el acuerdo de cooperación firmado el 25 de junio de 2013.

El 24 de febrero de 2015, la Procuraduría General de Colombia solicitó que se declarara improcedente el acuerdo firmado entre Colombia y la OTAN en 2013,  porque consideraban que el documento firmado “no define con precisión su finalidad”.

En junio de 2015 la Corte Constitucional de Colombia suprimió el convenio firmado en 2013, se argumentó que existieron vicios cuando se aprobó en el Congreso colombiano.

El 26 de octubre de 2016 el Senado colombiano aprobó en segundo debate el acuerdo de cooperación y seguridad de información entre Colombia y la OTAN. El 23 de diciembre de 2016 Santos anuncia que la OTAN aceptó nuevamente iniciar negociaciones con Colombia.





El objetivo: “Controlar a Venezuela”

El senador Paul Cordwell fue muy sincero cuando habló en el congreso estadounidense acerca el Plan Colombia a final de la década de los 90´ y dijo: “¡Para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia! 

Con el Plan Colombia se aceleró la ocupación militar y la dependencia a EE.UU. de la nación sudamericana.

El 12 de junio de 2008 se reactivó la 4ª Flota que había estado inactiva desde el 1950. La flota opera en el Caribe, Centro- y Sudamérica y sus dos costas.

El 30 de octubre de 2009 el ex presidente Álvaro Uribe Vélez suscribió el acuerdo con el Comando Sur de entregar siete bases militares colombianas al mencionado comando militar estadounidense. Entre las siete bases se encuentra la base naval en Bahía Málaga, construida a principio de los 80´ por la transnacional constructora sueca ABV.

Santos no solo es acusado de jugar póker político sino también de ser un mentiroso y jugador que juega falso, lo que se confirma con la mentira que dio a Chávez 2010. Nicolás Maduro recordó esa promesa violada cuando comentó y rechazó la noticia desde el 23 de diciembre:

Responde Venezuela

– Vamos a sacar a la OTAN de aquí, llamo al pueblo colombiano y a los pueblos de Sudamérica y Venezuela a luchar contra la OTAN, no a la OTAN para Sudamérica, ya basta, sus guerras bien lejos de aquí, Suramérica territorio libre de alianzas militares de armas nucleares y de guerra, sostuvo. dijo Maduro durante su programa de radio “La hora de la salsa”.

Horacio Duque Giraldo es un analista político colombiano y sostiene también que la punta de un eventual acuerdo entre Colombia y OTAN está dirigida contra Caracas. A este reportero dice:



Horacio Duque Giraldo.
– Yo creo que el objetivo concreto es Venezuela. En eso no debemos equivocar. Independientemente todos los problemas y todas las contradicciones que se presentan al interior de un proceso como el venezolano, aquí el problema fundamental es las grandes empresas petroleras y mineras y los ejércitos que trabajan para su seguridad, ellas están detrás de la renta petrolera y las riquezas de Venezuela y de la amazonia colombiana.


El general Kelly una amenaza abierta contra Venezuela

– Las siete bases militares en Colombia y este acuerdo con la OTAN, el nombramiento del general John Kelly como ministro del interior y de seguridad del gobierno de Donald Trumph, éste ex comandante de la 4a Flota y el Comando Sur que fue descaradamente un intervencionista sobre la situación de Venezuela, todo esto apunta básicamente que se encarga a destruir la estructura democrática que hay en Venezuela. Para destruirla han diezmado y han acorralado económicamente (Venezuela), que lo que quisieron hacer con Cuba durante tantos años.

John Kelly y Nicolas Maduro.
– Y ahora van, como suelen hacer las oligarquías latinoamericanas e imperiales, disimuladamente generando todas las acciones correspondientes para alcanzar su objetivo muy puntual y es restablecer el dominio oligárquico en Venezuela, la vieja oligarquía Adeco-Copeyana venezolana que conocemos, y asaltar y saquear la renta petrolera y asaltar y saquear los recursos de la Amazonia colombiana, brasilera y ecuatoriana. En eso no podemos equivocar. Ese es el propósito central de este acuerdo que anuncian (con OTAN).

La tercerización de las FF.AA. colombianas

Horacio Duque sostiene que el Acuerdo de Paz con las FARC y la final de un conflicto social y armado debe tener consecuencias en el tamaño de las Fuerzas Militares colombianas, las más grande del continente. Del medio millón de unidades militares, deberían reducirse por lo menos con 100.000 militares, aunque Santos ha dicho que no se van a reducirse.

800 mercenarios colombianos haciendo las guerras de los Reyes fascistas del Golfo Pérsico.


La idea, dice Duque, es hacer un “outsorcing”, lo que en español significa “tercerización”. Es decir, hasta las FFMM son “víctimas” del modelo neoliberal en donde el estado solo queda como un administrador de un pequeño núcleo de producción o de servicio, el resto se está fragmentado en cooperativas o privatizado en empresas privadas.

En el caso actual, el estado colombiano tiene su “producto de exportación” que es Plan Colombia. Ha sido exitoso, solo en el continente latinoamericano y del Caribe son 12 los países que tienen contratos con Bogota en seguridad y capacitación.

Uno de ellos es Honduras, la segunda nación más pobre del continente americano, con una pobreza extrema de 42,6 por ciento de la población. Los uniformados y civiles colombianos han reemplazado en gran parte a los asesores militares y policiales del Comando Sur de EE.UU. Militares colombianos capacitan a sus colegas hondureños. Lo mismo pasa con los cuerpos policiales, los organismos de seguridad y de inteligencia militar. Aviones van todos los días de Tegucigalpa con hondureños que viajan a Bogotá para ser capacitados por sus anfitriones colombianos, mientras Colombia tienen grandes contingentes de uniformados en tierra hondureña.

Después del golpe de estado en junio de 2009 surgieron rumores, tanto en Honduras como en Colombia, que los grandes terratenientes en la costa norte de Honduras estaban reclutando paramilitares colombianos desmovilizados provenientes de Magdalena Medio. Después de la visita de una delegación hondureña de la junta cívica-militar en el Palacio de Nariño, que fue recibida por Álvaro Uribe en el mes de julio, 2009, un mes después del golpe de estado, Alvaro Uribe llegó a Honduras en enero 2010 y fue suscrito un acuerdo entre los dos países en la "Lucha Común contra el terrorismo (léase la resistencia hondureña) y narcotráfico". Desde esa fecha se llenó los cuerpos de las ff.aa. y la policía hondureña con uniformados colombianos. El faksimil es del mes de septiembre del 2009 del diario El Tiempo, Bogotá.


El trasfondo del Acuerdo con las FARC

Es este tipo de “asesoría” que ha sido y será las tareas de las FF.MM. (donde se incluye también la Policía Nacional Colombiana). Con un acuerdo con OTAN, ese proceso puede intensificarse aún más. Los militares y policías colombianos que no quieren seguir trabajando en las FF.MM. pueden convertirse abiertamente en mercenarios, reclutados por los aliados de EE.UU. en el Golfo Pérsico como los 800 ex unidades colombianas de las Fuerzas Especiales colombianas que hoy matan yemenitas en Yemen, víctima de un terrible genocidio por parte de Arabia Saudita y Emirato Árabe.

– De alguna manera el Acuerdo de Paz en Colombia busca ese propósito, es decir, despejar las zonas donde están las grandes riquezas mineras-petroleras, agrícolas y de la agroindustrias en Colombia y despejarlas para que lleguen las grandes multinacionales a saquear y llevarse todas las riquezas, organizar grandes extensiones y grandes fundos para consolidar la política de seguridad y alimentarias  de los estados que van a venir a apoderarse de las grandes extensiones de tierra en Colombia, es lo que hemos llamado la “extranjerización” de la tierra en Colombia. Ese es el objetivo y propósito con el acuerdo de OTAN, eso es lo que ellos quieren y pretenden con el Acuerdo de Paz, creyendo que el movimiento popular va a bajar la guardia y que ese movimiento no se va a movilizar.



Solo hay un pero: Donald Trumph ha dicho que la OTAN ha perdido su sentido de existencia. Pero una cosa es lo que dice Trumph u otra es lo que dice y decide el Poder Fáctico.

Hasta el general y presidente Dwight Eisenhower admitía en la década de los 50´ que el Complejo Militar Industrial es el verdadero Poder en los Estados Unidos. Todo lo demás es ¡NADA!





jueves, 29 de diciembre de 2016

Colombia: “La vez que me fui a filmar a Marulanda en plena guerra”

Manuel Marulanda en posición de combate en Ríochiquito 1965. El histórico documental del año de 1965 por los franceses Jean Pierre Sargent como camarógrafo y Bruno Muel como director.


La proeza de Pepe Sánchez que no conoce el país

“La vez que me fui a filmar a Marulanda en plena guerra”

Por Roberto Romero Ospina, especial para El Espectador

“Hubo un momento en medio de la candela que los franceses quisieron meterse para filmar algunas escenas de guerra siguiendo una trocha, cuando nos encontramos con Manuel Marulanda diciéndonos, ‘para que se van a meter por allí si esos tiros salen de matorrales y no se ve nada, y después si les pasa algo me los van a cobrar a mí’”, anotó Pepe Sánchez en una entrevista exclusiva con este periodista hace un par de años.



Era la primera vez en su larga vida de cineasta, actor y director de televisión que Sánchez revelaba su experiencia como asistente de uno de los documentales históricos de la resistencia campesina que se fraguó en 1964 tras la ofensiva militar a Marquetalia en 1964 y que desencadenó esta guerra de medio siglo con las FARC que ya culmina.

Unos días antes de aquel evento, de cumplirse 50 años de la ofensiva a Marquetalia, Pepe Sánchez nos dio detalles de su participación en la filmación de “Ríochiquito” diciéndonos que jamás había revelado a la prensa aquellas jornadas.

Video: Versión original 1965 - "Rio Chiquito" en Francés.   



Y por primera vez también los lectores de El Espectador tienen acceso a esta información que nos entregó en el Café de la Memoria, envuelto en una gruesa bufanda gris y su cachucha de marino, y que mantuvimos inédita.

Pero también nos contó pasajes decisivos de su vida que revelan siempre su compromiso social, su “vocación subversiva y espirito crítico” y que nada o poco reflejaban los medios que siempre lo han querido presentar como un inofensivo hombre de la farándula. Como su activa participación en las jornadas estudiantiles, siendo alumno de Derecho del Externado, del 8 y 9 de junio de 1954 tras la matanza estudiantil del régimen de Rojas Pinilla.

Recuerda que bajo el gobierno del conservador Guillermo León Valencia en 1963 comenzó a prepararse “una ofensiva contra las llamadas repúblicas independientes del sur del Tolima entre las que se encontraban las zonas agrarias de Marquetalia y Riochiquito. Yo ya estaba vinculado a la televisión desde 1954 cuando la creo Rojas Pinilla y sabía de cine”.

Siguiéndole el paso a los acontecimientos

Diego Montaña Cuéllar,
Pepe se interesaba en seguirle el paso a estos acontecimientos y como él y su familia eran muy amigos del dirigente comunista Diego Montaña Cuéllar, en cuya casa “se hablaba de marxismo y se echaban unos tragos”, le propuso hacer un documental de aquellas regiones campesinas.

“Diego me dijo que hiciera una lista de lo que se necesitaba, entonces incluí una cámara, equipos de sonido, luces, y eso quedó en manos del partido, pero como el trámite se demoraba mucho prácticamente desistimos del proyecto”, subrayó. Para ese entonces ya había estallado la guerra tras la toma de Marquetalia en marzo de 1964.

Pero el proyecto de Pepe Sánchez tendría un giro inesperado unos meses después. “Montaña Cuéllar me llamó a comienzos de 1965 y me preguntó si aún seguía interesado en la idea de filmar allí y ante mi respuesta de: ‘yo encantado’, me cuentó que están por llegar dos cineastas franceses enviados por uno de los mejores documentalistas de todos los tiempos, el holandés Joris Ivens”. El “holandes errante” como se le conocía a Ivens, escogió a Jean Pierre Sargent como camarógrafo y Bruno Muel como director.

Los secretos de una aventura

Pepe Sánchez.
Entonces revela los secretos de la memorable aventura que dio como resultado la realización de uno de las piezas narrativas más premiadas y que le dio la vuelta al mundo poniendo en entredicho al gobierno de Valencia.

Su papel fue de consejero y traductor aunque a veces metía la cucharada dando ideas de la realización del filme.

“Duramos diez días en llegar a la zona asignada de Ríochiquito, en el Huila, donde se habían desplazado los campesinos de Marquetalia y allí estaba el Estado Mayor Central de las nacientes guerrillas que más tarde se convertirían en las FARC. Nosotros pasamos un puesto lleno de militares a quienes les mostramos unas credenciales que yo había conseguido”.

Y añadió lleno de ese humor sarcástico que siempre lo acompañó: “Ellos entraron como documentalistas para realizar un trabajo sobre aves de la selva e indígenas paeces, lo que no era descabellado porque en esa región del Huila abundan los unos y los otros”, mientras se regocijaba por la burla que se le hizo a las autoridades para poder acceder a la zona de guerra.

Jacobo Arenaz, co fundador de las FARC dando
instrucciones a los guerrilleros.
“Básicamente entrevistamos a Jacobo Arenas que en la cinta aparece dando una arenga, a Manuel Marulanda y al joven revolucionario Hernando González, a quien ya había conocido en mi época universitaria en Bogotá”.

A Pepe Sánchez le llamó la atención Manuel Marulanda a quien describió como “el hombre más tranquilo y callado de todos, de una gran sencillez”. Y recuerda que apenas a una escasa hora de cruzar el puesto militar a caballo pues había una tregua entre los dos bandos, detrás de una gran arbolada se encontraban los jefes guerrilleros. Allí filmaron la etapa de autodefensa campesina dedicada al abastecimiento para la posible movilización.

“Vamos a almorzar que estos regresan”

“Allí estuvimos una semana con Isauro Yosa, el patriarca de las autodefensas, Ciro Castaño y los jefes que ya señalé, todos en su política de proteger la vida y en la lucha por mejores condiciones sociales. Y Marulanda con ese olfato de estratega nos dice apenas aparece el alba: ‘a las 8 vamos a desayunar y de inmediato vamos a las trincheras pues no demoran en venir a bombardearnos’, y así fue. Todo eso lo registramos en las cámaras”.

El acoso de las bombas como previó también Marulanda, duró hasta las 12. “Vamos a almorzar que esos vuelven a las 2 pues también se fueron para lo mismo. Lo que se repitió con exactitud de oficina. La andanada de metralla y descargas de fuego desde la aviación solo terminó a la 5 de la tarde”.

El bombardeo de la región de Río Chiquito.


En 20 minutos, los espectadores pueden apreciar las escenas de la violencia: ranchos quemados, los vuelos rasantes de la aviación militar, el éxodo campesino, las arengas de un Marulanda de apenas 36 años o de Jacobo Arenas, y decenas de hombres con el fusil al hombro dispuestos a la lucha y que han marcado este medio siglo de historia. Al final, retumban los ecos de la música indígena en la banda sonora del film.

“Todo ese material de horas lo editaron en Paris haciendo de locutor Alberto Rojas Puyo; yo quería filmar más el lado humano de la tragedia, pero los franceses le dieron más fuerza a la parte política quizá porque la denuncia de la agresión a estas regiones de autodefensa era lo que primaba”, recalcó.

“La orden era dispararnos”

Después vendría la odisea de la salida. “Fueron quince largos días de marcha que trajo como primera víctima al comandante Hernando González quien logró conducirnos a otro grupo que nos esperaba pero a su regreso se equivocó y tomó la misma trocha y no una nueva, y allí lo emboscaron”.

Sánchez nos dijo que les tocó subir los picos más altos del Cauca y descender a las llanuras ardientes del Tolima para ponerse a salvo y resguardar el material fílmico.

“Como nos enteramos más tarde, y como ya sabían que habíamos estado con los guerrilleros, la orden era disparar sin contemplaciones de encontrarnos. Pasamos varios días sin alimentos, solo comiendo unas almendras del monte hasta que otro grupo nos recibió con provisiones y pudo llevarnos a las goteras de Bogotá”.

Los dos cineastas franceses fueron detenidos a su regreso y en menos de 24 horas expulsados de Colombia. Sánchez quedó a cargo de los rollos y salió por otra vía de manera que se salvó el material fílmico que en menos de dos meses se dio a conocer al mundo.

Los guerrilleros del año 1965 en Riochiquito.


Sin embargo, Pepe sufrió duras consecuencias por su audaz participación en aquella memorable realización que siempre reproducen los medios que muestra a Marulanda escribiendo a máquina con apenas 36 años. “Él escribía todas las mañanas una bitácora de los sucesos que luego revisaba Jacobo Arenas quien le tachaba cosas y le decía esto no va y esto sí, algo que no parecía correcto”.

Tuvo tiempo de conversar con Marulanda, a quien no volvió nunca a ver. “Cuando estaba en el colegio San Bartolomé haciendo el bachillerato, un compañero, Armando Yepes, me contó que su familia era desplazada de Ceylan por ser liberales y vio cómo los pobladores de Versalles, en Caldas, dirigidos por el cura, arrasaron con el pueblo. Marulanda me contó, 15 años después, la misma situación, siendo él víctima y por eso se enmontó con varios labriegos y unas pocas escopetas”.

Tocó perderse

Sánchez nunca apareció en los créditos de “Riochiquito”, lo que hubiera sido aún más grave para él. “Me estaban buscando, pero el conocido abogado Rafael Poveda, mi apoderado, me dijo que me presentara ante el juez, Muñoz Martínez, un bárbaro conservador que hizo una especialización en interrogatorios en la España franquista, a ver cómo salía de esta. La situación era muy difícil, pero yo me sentía orgulloso de aquella proeza”.

La pobreza reinaba y reina todavía en las regiones en donde surgió la guerrilla más antigua en Latinoamerica.


Fue a tres diligencias y al terminar la última se entera que las autorizaciones militares para entrar a la zona y que entregaron en los puestos castrenses, habían desaparecido del expediente. “Ante esto Poveda y mi familia me dieron la orden, piérdase de inmediato. Entonces me refugié en Chile y allí pasé cuatro años hermosos. Trabajé como asistente de Miguel Littin en su laureada película “El chacal de Nahualtoro”, y faltando pocos meses del golpe de Pinochet, resolví regresar a Colombia”.

Pepe Sánchez de inmediato se une al grupo de cine político que encabezaba Carlos Álvarez y con él hacen varios documentales y llevan sus películas a barriadas populares, sindicatos y al movimiento estudiantil. Allí también estaban su hermano Carlos Sánchez, Gabriela Samper, y Bejarano, entre otros.

Facilitó su regreso del exilio el olvido del caso además que el ministro de Guerra de ese entonces, el general Reveiz Pizarro y el juez, Muñoz Martínez, que tenía lista la orden de captura, habían fallecido.

El gran artista fallecido, columna ideológica de la dramaturgia comprometida de la TV nacional, siempre fue un abanderado de la búsqueda de la paz. Tenía muchas razones para ello: había visto la guerra con sus propios ojos en Riochiquito hace más de medio siglo.