Mostrando las entradas con la etiqueta Cese al Fuego de las FARC. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cese al Fuego de las FARC. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2015

El silencio gubernamental Uribe-Santos de las violaciones paramilitares de su cese al fuego




La terrible masacre Paramilitar-Ejercito Nacional en San José de Apartadó que cobró las vidas de ocho personas, entre ellas un bebé de seis meses. En la Mesa de Diálogo ni Uribe, ni Santos o Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, tenía algo para decir al respecto. El paramilitar Cobra remató al bebé con un machete que introdujo en su garganta. "Es mejor prevenir para que no crezca como guerrillero en el futuro", fue su explicación. Tanto Uribe, su vice Francisco Santos (primo al actual presidente) o el general Montoya asumieron la responsabilidad del terrorismo para-estatal sino acusaron, como siempre, a las FARC.

El silencio gubernamental Uribe-Santos de las violaciones paramilitares de su cese al fuego

Por Dick Emanuelsson, ANNCOL

ANNCOL / DICK EMANUELSSON / 2015-04-20 / Este artículo que ANNCOL reproduce a continuación, no es nuevo. Fue publicado en la Revista Semana el 9 de febrero de 2013. No obstante, consideramos que tiene alta importancia y vigencia teniendo en cuenta la situación surgida después de los combates en la vereda “La Esperanza” en el municipio de Buenos Aires, Cauca, en donde murieron once militares y una veintena resultaron heridos el 15-16 de abril.

Mientras el gobierno de Juan Manuel Santos y los generales hacen un grito en alto por el resultado fatal para la institución castrense, los medios de comunicación oficialista llenan sus columnas o pantallas o emisoras de las consecuencias del resultado trágico, pero no tocan a las causas del combate el 15-16 de abril.

Los “Falsos Positivos” de Santos

Juan Manuel Santos fue ministro de defensa del gobierno de Álvaro Uribe. Fue él que introdujo el mal llamado “Falsos Positivos” para distraer a los términos verdaderos de la guerra sucia del Terrorismo de Estado. “Falsos Positivos” no son otra cosa que fusilamiento del enemigo o ejecuciones extrajudiciales. Pero a los civiles.

Santos era un férreo defensor de la política de la guerra total contra la insurgencia llamada “Seguridad Democrática”. Hoy sabemos que el saldo es contado en miles de colombianos enterrados en fosas comunes y recogidos como “NN” por los médicos forenses.

Poco a poco sale al flote la verdad y el trasfondo de los combates el 15-16 de abril en el caserío, contados por sus propios habitantes [http://anncol.eu/index.php/colombia/politica-economia/item/246-pacocol] que contrasta totalmente con las versiones de El Tiempo, RCN o Caracol.

El cese al fuego unilateral de las FARC

Dos veces el gobierno de Santos, presionado por Uribe, el Procurador y los generales, han gritado en alto por las acciones de las FARC durante su alto al fuego unilateralmente decretado el 20 de diciembre del 2014. La primera vez fue cuando fue tomado prisionero de guerra el general Rubén Darío Alzate a final del mes de octubre de 2014 y ahora, cuando la una unidad de la Contraguerrilla del Ejercito Colombiano, según sus propias palabras y los testimonios de los habitantes del caserío de La Esperanza, fue atacada por las FARC que actuaban en defensa en contra los “operativos de control de la Zona” del Ejercito Nacional, operaciones realizadas desde más de un mes en la zona.

Las FARC no se levantaron de la mesa cuando fue asesinado su máximo comandante, Alfonso Cano, cuando éste, ciego después un bombardeo, fue fríamente fusilado por las tropas que consultaron a Santos que iban a hacer con el comandante de la guerrilla, ¿llevarlo capturado o fusilarlo? “¡Fusílenlo”! fue la orden de Santos, en calidad de máximo comandante de sus FF.MM. Ya se habían hecho las primeras consultas entre los representantes del gobierno de Santos y el Secretariado de las FARC. Pero pese la ejecución extrajudicial, la guerrilla no declaró la guerra, ni hizo un escándalo al estilo de los últimos días.

El cese al fuego de las AUC (paramilitares)

Según la Comisión Colombiana de Juristas, los paramilitares de las AUC cometieron más de 2.500 asesinatos y desapariciones durante su cese al fuego (desde el inicio del 2003, nota ANNCOL). Y según cifras de la propia Vicepresidencia, en los dos primeros años de dicho cese, los grupos paramilitares cometieron más de 40 masacres.

Pero ¿se recuerdan lo que decía Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, cuando la Revista Semana le preguntó sobre las masacres y los asesinatos durante el cese al fuego paramilitar?

“Mi estilo no es salir histéricamente a los medios de comunicación a reaccionar ante cada episodio (¡Sic!) en el que puedan estar involucradas las autodefensas. Mi trabajo es producir hechos de paz, lograr que efectivamente estos grupos se desmovilicen”.

La fuente de estas citas son de la excelente crónica de la periodista de la Revista Semana, Martha Ruiz, escrita no ahora a raíz de los combates el 15-16 de abril, 2015, sino en septiembre de 2013 por el silencio gubernamental en dichos años.

¿El estado romperá el proceso de paz?

Hoy esas líneas, que ANNCOL reproduce abajo, son más vigentes que nunca e ilustra la hipocresía del establecimiento actual.

Por que ¿que han dicho hoy el jefe de la Delegación del gobierno de Santos y el Procurador, Humberto de la Calle y Alejandro Ordóñez, respectivamente?

la Calle: “No estamos dispuestos a permanecer indefinidamente en la Mesa. Las Farc incumplieron su palabra al asesinar 11 militares”.

Procurador Ordóñez: ¡”No se puede volver a amarrar a las Fuerzas Militares”!

En texto claro; la guerra esta en la esquina.





* * *

Píldoras para la memoria de Uribe


Por Martha Ruíz, Revista Semana


Nadie estaba combatiendo a los paramilitares mientras el cese al fuego inundaba de sangre al país.

En noviembre del 2002, apenas dos meses después de que Uribe se posesionó como presidente, las AUC anunciaron un cese del fuego unilateral, para cumplir la única condición que el Gobierno les ponía para sentarse a negociar. Fue así como en junio del 2003 se instaló la mesa de Santa Fe Ralito, con Luis Carlos Restrepo de un lado y Carlos Castaño del otro.

Sin embargo, en febrero del 2004, las AUC mataron a Marta Lucía Hernández, directora del Parque Tayrona, quien se oponía a la titulación fraudulenta de predios que auspiciaban los paramilitares allí. Frente al asesinato, la mesa de Ralito guardó silencio. 

En abril de ese mismo año, las AUC mataron a su propio jefe, Carlos Castaño, y la negociación siguió como si nada. La prensa denunció que se trataba de una conspiración de los narcos para adueñarse del proceso. Luego mataron a ‘Doble Cero’, Miguel Arroyave, Rodrigo Cadena… y del lado del Gobierno, nadie se paró de la mesa. 

En julio de ese mismo año se encontró una avioneta con cocaína, atribuida a Ernesto Báez. Durante todo el cese hubo evidencia abundante de que las AUC seguían en el negocio del narcotráfico. Y nadie se levantó de la mesa.

En septiembre del 2004, las AUC acribillaron en Barranquilla al ilustre profesor Alfredo Correa de Andreis. Por supuesto, no hubo conmoción en la mesa. 

En febrero del 2005, paramilitares de Urabá y miembros de Ejército masacraron a dos familias en La Resbalosa, San José de Apartadó. Entre otras cosas, degollaron a los niños. Pero nadie se levantó de la mesa. 



Según la Comisión Colombiana de Juristas, las AUC cometieron más de 2.500 asesinatos y desapariciones durante el cese al fuego. Y según cifras de la propia Vicepresidencia, en los dos primeros años de dicho cese los grupos paramilitares cometieron más de 40 masacres. Obviamente, nadie se paró de la mesa. 

En el 2003, en pleno cese al fuego, las AUC hicieron pactos con políticos en casi todo el país. Asesinaron candidatos en todas partes para hacerse con el poder local. Uno de ellos fue Tirso Vélez, quien aspiraba a la Gobernación de Norte de Santander. Como imaginarán, no pasó nada en la mesa.

Cuando el remedo de “cese al fuego” hizo crisis, algún periodista de SEMANA le preguntó a Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, qué tenía para decir al respecto. Esto fue lo que respondió:

“Mi estilo no es salir histéricamente a los medios de comunicación a reaccionar ante cada episodio en el que puedan estar involucradas las autodefensas. Mi trabajo es producir hechos de paz, lograr que efectivamente estos grupos se desmovilicen”.

Entonces el gobierno de Uribe estaba cocinando un proyecto de perdón y olvido, llamado pomposamente Ley de alternatividad penal, que el Congreso rechazó aun antes de ser presentado.

Sobra decir que nadie estaba combatiendo a los paramilitares mientras el cese al fuego inundaba de sangre al país. Por el contrario, el jefe de seguridad del presidente Uribe, como ya está probado, trabajaba para ellos. Y no exactamente construyendo paz.

La agenda de la negociación de Ralito nunca se conoció. De vez en cuando, desde la prisión, los jefes de las AUC denuncian que el Gobierno les incumplió ciertas promesas hechas en la mesa. Y desde la clandestinidad, Restrepo responde que todo es mentira. Eso es todo. 

(…)

Desde hace cuatro meses el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC intentan ponerle fin al conflicto armado que vive Colombia desde hace 50 años. Pactaron una agenda que es de conocimiento público y unas reglas del juego que están expuestas claramente sobre la mesa. Reglas que, por cierto, no incluyen el cese al fuego. La presión militar contra la guerrilla no ha dado tregua un solo día.

Aun así, Álvaro Uribe exhibe fotos de los muertos en combate, exige que el Gobierno suspenda los diálogos de La Habana y nos advierte que esta vez habrá impunidad. 

¡Qué falta de pudor!






martes, 27 de enero de 2015

Colombia: Vocera del Frente Amplio advierte que la ofensiva militar del Ejército pone en peligro el proceso de paz con las FARC que decretó un Cese al Fuego unilateral

Lilia Solano, vocera del Frente Amplio.




Colombia: Vocera del Frente Amplio advierte que la ofensiva militar del Ejército pone en peligro el proceso de paz con las FARC que decretó un Cese al Fuego unilateral

Por Dick Emanuelsson, ANNCOL

Entrevista con Lilia Solano, vocera del Frente Amplio, Colombia, acerca la ofensiva militar del Ejército colombiano contra el Cese al Fuego Unilateral decretado por las FARC.


TEGUCIGALPA / BOGOTA / Hace unas horas la Delegación de las FARC-EP publicó un comunicado en donde lanzó un “S.O.S.” sobre el peligro que se levante el Cese al Fuego unilateral que fue decretado por la guerrilla el 20 de diciembre, 2014.

Dice el comunicado insurgente, que “en todo el territorio nacional se intensifica la ofensiva militar”. .  . y agrega que “alertamos a nuestras fuerzas guerrilleras en todo el país sobre la grave situación, lanzamos un SOS al movimiento social y popular de Colombia, Al Frente Amplio por la Paz, a los pueblos y países amigos, para que defiendan este proceso y exijan el cese de la provocación de sectores guerreristas, que buscan con mezquindad, marchitar la esperanza de paz”.

ANNCOL habló con Lilia Solano, vocera del Frente Amplio por la Paz para saber la posición de éste frente que ha vigilado el Cese al Fuego durante el primer mes.

– Hemos recibido informes de todas las regiones con la preocupación, no solo esos hostigamientos militares y de bombardeos, sino también a los movimientos sociales hay un enorme persecución a todos aquellos que están trabajando por el proceso de paz. En todo el país se distribuye panfletos de las ´Aquilas Negras´, dice Lilia Slano por telefono de Bogotá.

Relata que el Frente Amplio hizo una veeduría durante el primer mes del Cese al Fuego decretado por las FARC entre el 20 de diciembre al 20 de enero.

– Hicimos un llamado al gobierno nacional y nos reunimos con la Iglesia Católica, con Unasur, con la Cruz Roja Internacional y diferentes ministros, diciendoles la gravedad de la situación siempre de que haya ese escalamiento. En el caso que las Fuerzas Armadas insisten en aprovechar este cese con los hostigamientos, pues ponen en peligro, no solo el Cese al Fuego, sino la Mesa del Diálogo y todo el trabajo que se ha hecho por la paz, dice Lilia Solano.

Escucha toda la entrevista (20 min.).

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Entrevista de ANNCOL a Joaquín Gómez, comandante del Bloque Sur de las FARC-EP, recién llegado a La Habana

Cambiando la hermosa selva del sur de Colombia a la tranquila y pacífica Habana, recibido por los comandantes Carlos Antonio Lozada e Iván Márquez de la Delegación de Paz de las FARC-EP en La Habana.




Entrevista de ANNCOL a Joaquín Gómez, comandante del Bloque Sur de las FARC-EP, recién llegado a La Habana


Por Dick Emanuelsson, ANNCOL


Joaquín Gómez, el comandante del Bloque Sur de las FARC-EP, es un hombre sencillo y afable, nacido en Barrancas, Guajira, en el año de 1947, en el hogar humilde de Minos y María Magdalena.

La primera vez que lo entrevisté fue en enero de 1998 en su campamento en el departamento de Putumayo, sur de Colombia. Quince meses antes, la guerrilla había dado un golpe durísimo al Ejército Nacional, ocupando la base militar Las Delicias, capturando a 67 militares.

Tres semanas antes de nuestra entrevista, el 21 de diciembre de 1997, unidades guerrilleros del Bloque Sur subieron a 4200 metros y ocuparon la base militar en el Cerro Patascoy, llevándose unos 20 militares que sobrevivieron el ataque que destruyó toda la instalación de la inteligencia militar y de la comunicación de las FF.MM. en el sur de Colombia.

Y ahí, entre centenares de guerrilleros que constituyen su anillo de seguridad, me hablaba sobre los planes de a insurgencia, el anhelo de paz que estaba por expresarse posteriormente en San Vicente de Caguán. Pero también habló de su infancia y sus estudios de primaria que transcurrieron tutelados por la majestuosidad de la Sierra de Nevada, entre las brisas del desierto y las notas vallenatas del maestro Carlos Huertas, autor del Cantor de Fonseca.

Parte de su adolescencia la vivió en Maicao, de donde con su temple de cardón y sol ardiente, partió hacia Montería, ciudad a orillas del Sinú. Allí en el Colegio público, José María Córdoba, hizo sus estudios secundarios, becado por la entonces Intendencia de la Guajira.

En su temprana juventud ejerció como inspector de Majayura, para luego vincularse a la Universidad de Antioquia, donde cursó un semestre de veterinaria, que le sirvió de base para proseguir en la Academia Timiriazev de Moscú, la profesión de zootecnista.

De regreso de la Unión Soviética se desempeñó como profesor de zootecnia en la Universidad Surcolombiana de Florencia, Caquetá, en los años 70, donde dictó cátedra de genética animal y fisiología de los animales domésticos. Poco después regresó a Moscú a realizar estudios de postgrado sobre inseminación artificial y ganado de carne.

Entre la academia, las inquietudes políticas y su preocupación por los problemas sociales que padecían su tierra natal y el país, surgió la determinación de vincularse a las FARC en el año de1985.

Ingresando a la insurgencia

Su ingreso tuvo lugar en el 14 Frente, en el Medio Caguán, al sur del país. Durante sus 29 años como guerrillero, dictó cursos de economía política y de filosofía; durante el gobierno de Betancur representó a la insurgencia en el Comité de Investigación y Transferencia de Tecnología, en el que tenían participación los directores de los institutos descentralizados del país; conformó equipos de organización y propaganda; desempeñó cargos militares con resultados exitosos; fue vocero de las FARC en los Diálogos del Caguán durante el gobierno de Andrés Pastrana. Es integrante del Secretariado del Estado Mayor Central, y comandante del Bloque Sur de las FARC.

Ahora lo encontramos en La Habana como parte de la Subcomisión técnica que abordará con el Gobierno, aspectos nodales del tercer punto de la Agenda FIN DEL CONFLICTO, como son el cese de fuegos bilateral y definitivo y la Dejación de armas, que deberá comprometer a ambas partes en la Mesa de conversaciones.

De antemano ANNCOL le agradece la deferencia que ha tenido de atender, en exclusivo, a varias de nuestras inquietudes.

Joaquín Gómez en el centro. A su lado derecho Carlos Antonio Lozada y su lado izquierdo Iván Márquez.

Joaquín Gómez habla en exclusiva para ANNCOL

 

¿Cómo ha sentido el cambio repentino de pasar de las selvas de Colombia, donde persiste la confrontación armada, a este escenario de La Habana, en el que los esfuerzos que se realizan están encaminados a alcanzar la paz?

– Efectivamente se trata de dos escenarios diferentes, si se toma en cuenta, que allá las tensiones propias de la guerra, imponen un tipo de comportamiento apegado a una disciplina rigurosa, que implica ciertas privaciones, que en un escenario apacible y solidario, como el que se respira en La Habana, desaparecen. En uno y otro lugar, sin embargo, nuestros esfuerzos siempre están enfocados en trazar iniciativas y buscar alternativas que permitan resolver las causas de miseria y desigualdad que están en el fondo de este conflicto, para así alcanzar la paz. También debo decir que independientemente del espíritu fraterno con que el pueblo cubano acoge a las delegaciones, tanto del Gobierno como de la guerrilla, nuestros corazones tienen sus raíces sembradas allá en el teatro de operaciones militares, donde están los nuestros y el pueblo que nos apoya.

¿Cómo estaba el ánimo de las tropas del Bloque Sur antes de su partida hacia La Habana?

– Magnífico; con plena disposición combativa, pero también con una confianza y
La guerrillera Marlene del Bloque Sur
una esperanza inmensas en todo lo que la Delegación de Paz de las FARC ha venido realizando para lograr la reconciliación de los colombianos, y en esto se debe contar la reciente iniciativa de cese unilateral de fuegos, verificable e indefinido.

El MinDefensa ha insinuado, y ha sido citado por todos los medios, que el Bloque Sur no estaba de acuerdo con las negociaciones en La Habana. ¿Cómo fueron los comentarios y las reacciones entre las estructuras guerrilleras del Bloque Sur cuando vieron y escucharon al MinDefensa?

– Por la forma como todos los días dispara contra el proceso de paz, los combatientes dicen que parece más ministro de defensa de Uribe que de Santos. Mi presencia y la de otros jefes de Bloques en La Habana es una muestra más de la cohesión inquebrantable de las FARC.

Desde el punto de vista político-militar, ¿cómo está la situación en las áreas de operaciones del Bloque Sur? ¿Cómo y qué comenta la población civil en éstas áreas sobre una eventual firma de paz, cuales son las esperanzas?

– Como ya lo dije, la disposición combativa de nuestras unidades es plena; hasta el día en que declaramos unilateralmente el cese al fuego, se producían choques armados con cierta frecuencia e intensidad, pero al mismo tiempo, teníamos muchas unidades desplegadas en el trabajo organizativo, intercambiando con la población, realizando pedagogía para la paz. En este trabajo se percibía el anhelo de la gente de que la tregua fragüe y el proceso avance por buen camino. Pero de todas maneras no deja de existir entre la gente del campo, desconfianza frente al Gobierno. Se teme que incumpla los compromisos y nuevamente se desate la guerra sucia, las masacres y los desplazamientos.

¿Hay fuerzas paramilitares operando en las regiones?

– En realidad es el Ejército el que actúa en la región con las arbitrariedades de siempre, y en no pocas ocasiones amenaza a la población con que en cualquier momento van a llegar nuevamente los paramilitares, lo cual les genera una situación de zozobra permanente.

Los medios y los llamados “politólogos” consideran que el Bloque Sur es el Bloque del narcotráfico. ¿Qué comentario merece tal acusación?

– Esos medios y politólogos que usted menciona, generalmente plumas estipendiadas, son altavoces de una estrategia perversa de manipulación y mentira, que tiene el propósito de encubrir a los verdaderos narcotraficantes y motores de este negocio que están enquistados en el sector financiero y se lucran del lavado de activos.

¿Que nos puede decir sobre la retención del reportero francés por parte de guerrilleros del Frente 15?

– El excelente documental realizado por el propio Romeo Langloise, habla de manera clara sobre la realidad que vivió y la farsa que entraña ese tipo de operaciones que se lanzan contra campesinos pobres, para luego decir, que se está desmantelando laboratorios de las FARC.

El 21 de diciembre de 1997, el Bloque Sur tomó la base de la
inteligencia militar del Ejército en el cerro Patascoy. Unas semanas después cayó un avión espía de EE.UU., cerca el cerro Patascoy y murieron cinco militares estadounidenses. Raúl Reyes, en entrevista a este reportero que estuvo en esos días en su campamento, lo caracterizó como “Las primeras víctimas del Plan Colombia”. Posteriormente se sabe que los militares norteamericanos estaban implicados en el bombardeo del campamento de Raúl Reyes, quizás desde la base La Manta, en territorio ecuatoriano. Uribe entregó varias bases militares en el área de operaciones del Bloque Sur al Pentágono. ¿Qué posición tienen las FARC sobre el futuro de esas bases si se logra a firmar la paz?

– Estados Unidos, que históricamente ha jugado un papel protagónico en la guerra, debe empezar a jugar un papel determinante a favor de la paz. Lo esencial en el relacionamiento con los Estados Unidos debe ser el del reconocimiento mutuo, la libre autodeterminación y el respeto a la soberanía patria.

¿Cómo fue recibida la muerte de la guerrillera y compañera de Simón Trinidad, Lucero Palmera, en septiembre de 2010 cuando fue bombardeado el campamento donde se encontraba ella?

– Con tristeza y profundo dolor por los compañeros caídos. En el mismo bombardeo murió su hija, y quizá este hecho, mezclado con los padecimientos que Simón Trinidad vive en la prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado, configura un caso que es particularmente sensible para nosotros, pero que al mismo tiempo, nos compromete más en la lucha por los objetivos que nos hemos trazado en pro de la Colombia del futuro y a no cejar en el esfuerzo por tener a Simón en libertad.

Durante este año ha habido muchos enfrentamientos entre la fuerza pública y la población civil, principalmente indígenas y campesinos, en el departamento del Putumayo, ¿a qué se deben los conflictos?

– Las causas de los enfrentamientos entre la Fuerza Pública y la población en el departamento del Putumayo son las mismas que en el Catatumbo, en el Cauca o cualquier otra región marginada de Colombia, tienen que ver con la situación de abandono y miseria a que han sido sometidas durante décadas, estas y otras regiones como el Chocó y la Guajira, donde en medio de la riqueza, la población muere de hambre. A la inconformidad y legítima protesta social, el Estado ha dado respuestas militaristas endureciendo sus leyes de seguridad ciudadana y dando un tratamiento represivo, sobre todo con ese aparato criminal que es el ESMAD. Esto debe cambiar y el primer paso debe ser el de eliminar la Doctrina de la Seguridad Nacional y del enemigo interno.

¿Qué futuro se puede construir en los vastos territorios que constituyen los departamentos de Caquetá, Putumayo, Huila y Nariño, para una Colombia en paz? ¿Qué propone el Bloque Sur?

– Las propuestas del Bloque Sur son las mismas que han planteado las FARC en la Mesa de conversaciones. Me refiero a las propuestas mínimas que se han hecho para cada uno de los puntos de la Agenda del Acuerdo General, las cuales ya han sido bastante difundidas por nuestra Delegación de Paz.

Usted va a entrar en la subcomisión técnica. ¿Qué espera aportar en ella?

– El trabajo para esta subcomisión lo estamos haciendo en equipo, y ya hemos establecido unos marcos conceptuales explicando lo que para nosotros significan categorías como dejación de armas, armisticio y tratamiento a la rebelión frente a la paz, que es un derecho síntesis. Particularmente podríamos aportar nuestra experiencia de lo que podría ser una larga tregua que permita la implementación de los acuerdos, luego de la firma del Tratado de paz.

¿Un mensaje al pueblo colombiano y la opinión pública internacional en estos últimos días del año?

– Creemos en la paz y estamos empeñados en conquistarla, pero está claro que eso se logrará en la medida en que el pueblo se apropie del proceso, como lo ha hecho respaldando el cese al fuego bilateral, respaldando un proceso constituyente abierto, o más bien protagonizándolo como soberano y fuerza fundamental de cualquier cambio que se pretenda, recogiendo las iniciativas de las organizaciones sociales y políticas plasmadas en los lineamientos generales para la transición hacia una Nueva Colombia. Esto implica la movilización multitudinaria, la cohesión de todos, que permita la creación de una alternativa política al neoliberalismo.

Joaquín Gómez con sus compañeros de las FARC y los delegados de los países acompañantes de Noruega y Cuba en La Habana.