jueves, 25 de junio de 2015

Los asesinatos de negociadores de Paz de la guerrilla en 1993 y en mayo 2015

Jairo Martínez, negociador de las FARC en La Habana, asesinado el 28 de mayo 2015 y los guerrilleros Carlos Manuel Prada y Evelio Antonio Bolaños, negociadores de la disidencia del ELN que iban a firmar el acuerdo de paz con los enviados del gobierno de César Gaviria cuando fueron ultimados desarmados por el Ejército el 20 de septiembre de 1993. 
Jairo Martínez, negociador de las FARC en La Habana, asesinado el 28 de mayo 2015 y los guerrilleros Carlos Manuel Prada y Evelio Antonio Bolaños, negociadores de la disidencia del ELN que iban a firmar el acuerdo de paz con los enviados del gobierno de César Gaviria cuando fueron ultimados desarmados por el Ejército el 20 de septiembre de 1993.


Por  Dick Emanuelsson ANNCOL



DICK EMANUELSSON / ANNCOL / Estuve en el corregimiento Nueva Antioquía, jurisdicción del municipio de Turbo, región bananera de Urabá cuando sobrevolaron dos helicópteros del Ejército Nacional. Un campesino dijo: “Ahí vuelan los dos negociadores de Paz de la disidencia del ELN que fueron asesinados desarmados por el Ejército cuando iban a firmar la paz con los enviados del gobierno de César Gaviria”.

Fue un sábado o domingo a final del mes de septiembre del 1993. Me acompañó Hernán Durango, funcionario del PCC en Urabá y la UP. Los militantes del PCC&UP iban a postular candidatos para las próximas elecciones municipales. El Partido Comunista tenía una dominación total en el corregimiento en donde tenían 15 células de base entre los 1054 habitantes.

César Gaviria había comenzado la llamada “Apertura Económica” que no era otra cosa que la entrega del campo colombiano a las transnacionales agroindustriales y el comienzo en serio del modelo neoliberal en Colombia.

El saldo ya lo sabemos hoy. Mineras, petroleras y transnacionales de la agroindustria son los dueños de los recursos naturales y la tierra más fértil del país. La legislación laboral y los derechos del trabajador y las organizaciones sindicales están totalmente destrozadas. No existe en Colombia un movimiento popular y de defensa a las grandes masas empobrecidas a causa del Modelo.

Solo quedó el movimiento guerrillero. Y fue un obstáculo para los arquitectos del Modelo y sus Patronos en Washington. No creo que los militares que ahora fueron sentenciados a 31 años de prisión por los asesinatos de los dos negociadores de paz hace 22 años, tenían claro a qué misión fueron enviados. Eran otros, los intelectuales de las muertes de estos dos negociadores que no han sido sentenciados ahora.

Me acordé el día en ese corregimiento, La Nueva Antioquía, cuando supe sobre la sentencia de los dos militares, autores materiales de los ex guerrilleros asesinados. Duraron 22 años para que se hiciera justicia, después un laberinto y desvíos jurídicos.

El asesinato de Jairo Martínez, negociador de las FARC en La Habana

Pero ha pasado solo un mes desde que fue muerto en un bombardeo Jairo Martínez, negociador de las FARC en La Habana. Había sido enviado a Colombia por la Delegación de Paz de las FARC para socializar en las estructuras guerrilleras el avance del proceso cuando el Ejército vomitó sus bombas de 500 libras encima el campamento en donde se había reunido con los guerrilleros para que estuvieran al tanto del proceso en La Habana.

Es el mismo cinismo del Estado ante un proceso de Paz como hace 22 años allá en el corregimiento de Blanquicet, zona rural de Turbo (Antioquia) cuando fueron asesinados por los militares Carlos Manuel Prada y Evelio Antonio Bolaños, de la Corriente de Renovación Socialista.

La publicación del informe de la Human Rights Watch coincide con la sentencia a los autores materiales de la muerte de Prada y Bolaños. Apunta a la cúpula de los Generales, responsables por las peores violaciones de los derechos humanos en Colombia, por que son los Padrinos del monstruo del paramilitarismo junto con los empresarios, ganaderos y los carteles de la droga que sostienen esta estructura que tiene que desmontarse para que haya una verdadera paz en Colombia.

Lea el informe de HRW:




El Espectador:

Condenan a militares por muerte de negociadores de paz

Los hechos ocurrieron en 1993 e hicieron tambalear el proceso de paz con la CRS

La Corte Suprema de Justicia sentenció a 31 años de prisión a tres uniformados por el asesinato de los guerrilleros Carlos Manuel Prada y Evelio Antonio Bolaños, de la Corriente de Renovación Socialista.

Carlos Manuel Prada, alias “Enrique Buendía”, fue asesinado en 1993. / Archivo

Los atraparon en plena misión de paz, los torturaron y luego dijeron que habían muerto en combate.

Hace 22 años dos homicidios pusieron en grave riesgo unas negociaciones de paz como las que se adelantan actualmente entre el gobierno y las Farc en La Habana (Cuba). Se trató de los asesinatos de Carlos Manuel Prada , alias Enrique Buendía, y Evelio Antonio Bolaños, alias Ricardo González, negociadores por parte de la Corriente de Renovación Socialista (CRS), una disidencia del Eln. Al final, el proceso culminó con la desmovilización y reinserción de casi 800 combatientes, entre ellos, el hoy analista León Valencia y el ahora concejal Antonio Sanguino. Las muertes de Bolaños y Prada, no obstante, quedaron impunes. Hasta ahora, cuando la Corte Suprema de Justicia acaba de condenar a 31 años y 6 meses de prisión al capitán (r) Néstor Raúl Vargas, al teniente (r) José Miguel Velandia y al soldado profesional (r) Manuel del Cristo Chiquillo por estos asesinatos.

En un primer momento los uniformados investigados dijeron que ese 22 de septiembre de 1993 Prada y Bolaños se les enfrentaron y murieron en medio del tiroteo. No obstante, varios testigos terminaron por convencer a la justicia de que los dos fueron capturados vivos y luego ejecutados extrajudicialmente, justo cuando se aprestaban a reunirse con los guerrilleros que se iban a desmovilizar y, luego, con representantes del gobierno para no hablar de otra cosa sino de paz.

Ese año, el entonces presidente César Gaviria autorizó al viceministro de Gobierno, de esa época, Fabio Villegas Ramírez, y al consejero Presidencial para la Paz, Ricardo Santamaría, para que dialogaran con la Corriente de Renovación Socialista sobre una posible desmovilización. El gobierno y el grupo armado ilegal habían convenido reunirse en Ovejas (Sucre), pero previo a ello, los delegados de la CRS se habían comprometido a visitar el corregimiento de Blanquicet, zona rural de Turbo (Antioquia).

Esto con el fin de agrupar a los guerrilleros que hacían presencia en esa zona y partir hacia el sitio de concentración acordado. El Ejército ya estaba alertado sobre el mencionado traslado y el entonces comandante del Comando Operativo 1, el coronel (r) Fernando Becerra Pacheco, ya se había comprometido a mover las tropas para facilitar la visita de los negociadores a la región. Bolaños y Prada viajaron a Blanquicet el 20 de septiembre con Édgar Ernesto Parada, un representante de la Consejería para la Paz, quien iba en condición de garante.

El 23 de septiembre, varios uniformados, entre ellos los tres condenados, fueron trasladados a Blanquicet para colaborar con la llegada de un soldado enfermo y allí se encontraron con Prada y Bolaños. Según los militares, ellos al verlos salieron corriendo. Por esto, dicen, los persiguieron y luego se dio el enfrentamiento en el que los negociadores supuestamente murieron. Sin embargo, algunos pobladores de la zona dijeron a las autoridades algo distinto, que “los voceros del grupo subversivo fueron capturados vivos y luego ejecutados”. Que uno de ellos, incluso, “se quitó la camisa y la ondeó en señal de rendición”.

Los uniformados fueron investigados por la justicia penal militar y la Procuraduría, que el 8 de agosto de 1994 los sancionó con expulsarlos del servicio militar. No obstante, por los lados de la justicia penal militar los resultados fueron poco o nada. De hecho, en 1998, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al admitir una demanda contra Colombia por estos asesinatos, se quejó de que el proceso por los dos homicidios hubiera sido adelantado por la justicia militar y no por la ordinaria. Y recordó que “los tribunales militares no garantizan la aplicación del derecho a la justicia, puesto que carecen de independencia, un requerimiento básico para la existencia de este derecho”.

Por su parte, en noviembre de 2004, un tribunal administrativo condenó al Estado por la participación de militares en estos hechos. El fallo lo confirmó el Consejo de Estado en marzo de 2009. No obstante, pese al concepto de la CIDH y al fallo del Tribunal, fue sólo hasta 2006 que la Corte Suprema de Justicia decidió reabrir el caso y asignárselo a la justicia ordinaria. Y fueron necesarios otros seis años para que un juez de Turbo (Antioquia) condenara a Vargas, Velandia y Chiquillo por estos asesinatos. Ese año, seis uniformados fueron sentenciados a 61 meses de prisión por encubrir este asesinato.

La condena contra Vargas, Velandia y Chiquillo fue confirmada el 18 de marzo de 2014 por el Tribunal de Antioquia y ahora por la Corte Suprema de Justicia que le dijo no a una demanda interpuesta por Vargas y Velandia para que se tumbara el fallo en su contra porque, en su criterio, se les había violado su derecho al debido proceso, tras ser defendidos, en la primera etapa de las investigaciones, por un uniformado y no por un abogado. Argumento que fue desvirtuado por el alto tribunal.

Hace 22 años, tras la muerte de Prada y Bolaños, la Corriente de Renovación Socialista sostuvo, por medio de un comunicado que repudiaba “este crimen atroz contra la paz. Responsabiliza al Gobierno y a los militares de estos asesinatos. Suspende la negociación. Condiciona cualquier contacto con el Gobierno a la entrega previa de los cadáveres en Flor del Monte (Sucre). Y convoca a todo el país a convertir el funeral de los compañeros, en este corregimiento, el 26 de septiembre, en una protesta nacional contra los enemigos de la paz”. Al final la paz pudo más que sus enemigos.



martes, 26 de mayo de 2015

“Hay una rotunda incoherencia del gobierno entre su discurso y sus acciones”: Jesús Santrich, FARC-EP


“El gobierno ya debería tener bien claro y es que los guerrilleros de las FARC-EP preferimos hacernos matar antes que someternos”, subraya el líder guerrillero en la entrevista. 
“El gobierno ya debería tener bien claro y es que los guerrilleros de las
FARC-EP preferimos hacernos matar antes que someternos”, subraya el
líder guerrillero en la entrevista
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Foto: Miriam Emanuelsson
 
 
“Hay una rotunda incoherencia del gobierno entre su discurso y sus acciones”: Jesús Santrich, FARC-EP

Por  Dick Emanuelsson, ANNCOL
 

“Con dolor tenemos que decir que nos obligan a actuar militarmente en momentos en que abordamos en la mesa el tema de las víctimas del conflicto, en momentos en que estas han clamado por el cese bilateral”, dice el comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP e integrante de la Delegación de Paz en la siguiente entrevista al reportero de ANNCOL, Dick Emanuelsson. Y agrega:

A estas alturas de la vida, el gobierno ya debería tener bien claro al menos dos asuntos elementales, y es que los guerrilleros de las FARC-EP preferimos hacernos matar antes que someternos, y que jamás las guerras se han terminado por acuerdos jurídicos. El caso colombiano no será el primero y menos luego de medio siglo de conflicto.

¿Que conclusión política concreta hacen las FARC sobre el bombardeo y la obsesión de dar con los comandantes y arrasar con campamentos guerrilleros?

Lo primero es que en torno al propósito de alcanzar la paz hay una rotunda incoherencia del gobierno entre su discurso y sus acciones. Es totalmente absurdo pensar que incrementando las operaciones militares y paramilitares se va a acelerar el proceso. Por el contrario, la masacre de 26 guerrilleros en Guapi y de diez más en Antioquia, afecta gravemente el desarrollo de los gestos recíprocos de desescalamiento del conflicto en que las partes se habían empeñado, pues se ha puesto en evidencia que del lado del gobierno no existe voluntad política para disminuir la confrontación.

Es un contrasentido de Santos pretender acelerar unas conversaciones a punta de bombardeos guiados por la venganza respecto a acciones que la insurgencia ha realizado en respuesta al asedio contra sus unidades en tregua. Así se están dando pasos hacia atrás y se colocan obstáculos a la redacción de acuerdos en la Mesa, lo cual se suma a los problemas que se crean cunado nos pretenden imponer visones intransigentes que son inadmisibles, como aquello de querer que los guerrilleros terminen en la cárcel por haber hecho uso al derecho a la rebelión contra regímenes corruptos y podridos como el de Colombia. Actuar de esa manera con una justicia con el prestigio por el suelo frente una ciudadanía que tiene descreimiento no solo respecto a la rama judicial sino en relación con la institucionalidad en general, es postergar que el anhelo de reconciliación de los colombianos se convierta en realidad.

El proceso realmente se pone en peligro, porque los plenipotenciarios insurgentes vinieron a La Habana a trabajar un acuerdo y una agenda que mandata buscar la paz; no vinimos a ser testigos de las pataletas del gobierno cuando tiene resultados adversos en el campo de batalla o del morbo que denota el jefe de Estado cuando anuncia las muertes de guerrilleros.

Ha sido suspendido el cese al fuego unilateral pero no los diálogos. ¿Cómo se verán afectados éstos por el bombardeo?

En parte esta pregunta ya está respondida, pero agregaríamos que a todas luces el mandato de quienes votaron por la reelección de Santos, era el de hacer la paz, y esto implica tener un comportamiento en consecuencia. A la gente que confía en el proceso hay que atenderle sus expectativas, por eso nosotros creemos que había que brindar sin mezquindades la posibilidad del cese de fuegos, y pusimos todo de nuestra parte declarando la tregua unilateral, de la cual nadie puede decir que no hubo un beneficio tangible para el país. 

Desafortunadamente el establecimiento no quiso valorar este gesto y lo que ha ocurrido es que se lesionó inmensamente la confianza que se había ido construyendo entre las partes, y que incluso creíamos estimulada con la participación de altos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la guerrilla. Ahora el gobierno, como activando un raudal de agua fría contra la esperanza de reconciliación de las mayorías, con sus acciones y nuevas declaraciones guerreristas, le da juego a los enemigos de la paz.

La actitud de Santos nos coloca en la situación de desarrollar contra nuestra voluntad unos diálogos bajo el fuego. Pero lo que más termina afectado es la tranquilidad de la población que resiste la inclemencia de la guerra; de hecho ya hay desplazamientos de centenares de personas de las áreas donde se efectúa la ofensiva del gobierno. Es paradójico que nos sigamos matando en medio de unas conversaciones de paz, solo para darle satisfacción en litros de sangre a los guerreristas que se oponen a la solución política.

Muchos críticos del cese al fuego unilateral advertían que era como darle al enemigo la otra mejilla. ¿Que puede provocar la suspensión de alto al fuego, sabiendo que Santos ha dado la orden a las FFMM de estar alertas e intensificar los operativos que incluyen bombardeos?

Ya decíamos que el cese unilateral del fuego había salvado vidas y bienes, entonces imaginen lo que significaría para Colombia un cese bilateral; entpor eso, no creemos que la determinación política unilateral que tomó la guerrilla y trató de preservar durante más de cinco meses haya sido un error. El cuestionamiento hay que hacerlo a la contraparte que no tuvo la grandeza de dar el paso hacia el armisticio por el que tanto han clamado las víctimas y las mayorías.

Al menos la guerrilla ya no podrá seguir bajo asedio permanente sin que esto tenga consecuencias para el gobierno. Con dolor tenemos que decir que nos obligan a actuar militarmente en momentos en que abordamos en la mesa el tema de las víctimas del conflicto, en momentos en que estas han clamado por el cese bilateral. El gobierno hace esto, tomando el camino de la intransigencia y la prepotencia, beneficiando a quienes se lucran de la guerra sin poner un solo muerto. Ahora tendremos que echarnos todos al hombro los efectos de estas incoherencias gubernamentales, pero teniendo claro que la responsabilidad de lo que ocurra es de un gobierno al que le ha faltado decisión de paz en una hora en que las cosas estaban dadas para que el proceso saliera adelante.

Las FARC-EP no se van a acabar a punta de bombardeos, pero es profundamente lamentable y doloroso que tengan que seguir muriendo combatientes de lado y lado, y causándose victimizaciones dentro de la población que sufre los rigores de la guerra, estando en el desarrollo de un proceso de paz. Pero, además, es deplorable que se produzcan bombardeos no por razones de defensa y del conflicto, sino por que se crea que eso pueda tener impactos de favorabilidad en las encuestas.

A estas alturas de la vida, el gobierno ya debería tener bien claro al menos dos asuntos elementales, y es que los guerrilleros de las FARC-EP preferimos hacernos matar antes que someternos, y que jamás las guerras se han terminado por acuerdos jurídicos. El caso colombiano no será el primero y menos luego de medio siglo de conflicto.

¿Que pasa ahora sobre los programas de los desminados, una de las armas más importantes para un movimiento irregular que no posee de armas antiaérea o armas pesadas?

Más soldados sufrirán la misma suerte si Santos insiste en negar el cese al fuego.
Imaginamos que usted habla de los programas de descontaminación del territorio de restos explosivos, como los sembrados por el ejército o que han abandonado adrede en áreas pobladas que resultan victimizando a gente inocente como ocurrió en Toribío y en Buenos Aires (Cauca) donde recientemente murió una niña y un niño fue mutilado.

Lo correcto sería que este programa de descontaminación siga su marcha respetando los protocolos de mutuo compromiso entre las partes y que se desarrollan bajo la coordinación de Ayuda Popular Noruega, lo cual implica el cese de fuegos en las áreas donde se desarrolle la labor de descontaminación y limpiezas de este tipo de artefactos. En todo caso, en el protocolo la insurgencia no renuncia al derecho que tiene a defenderse de las agresiones de la contraparte, pues el Programa tiene un sentido estrictamente humanitario que no involucra la capacidad de reacción de la guerrilla.

¿Cual es el mensaje al movimiento por la paz y al movimiento popular colombiano que han acompañado el proceso de paz hasta ahora?

Con las decisiones equivocadas de Santos pierde el país entero, pero aún en medio de las insensateces del gobierno y en medio de las adversidades, nuestro mensaje es el de cerrar filas en torno a la defensa del proceso y levantar más en alto la justa bandera del cese bilateral de fuegos. Se debe reclamar sensatez, porque no se puede jugar con el sentimiento colectivo de paz que invade a los colombianos. Ahora debe haber más participación y mayor decisión de las comunidades en el desenvolvimiento del proceso, porque los asuntos de la guerra y de la paz son cosa que conciernen a todos los colombianos; no se trata de una propiedad del gobierno con la cual puede hacer y deshacer a su antojo.

Santos pide a las FARC acelerar las negociaciones y cada vez se escucha más la exigencia santista de la entrega de armas. ¿Es factible ese paso con el saldo que ahora se produce de 36 guerrilleros muertos?

En la Agenda no está incluido que deba haber entrega de armas, así que tal exigencia no cabe. Pero también el desenfoque de Santos se pone en evidencia cundo se solaza con la muerte y ordena seguir escalando la confrontación en esta hora en que se vislumbraban nuevos avances. Ningún proceso se acelera con más fuego ni sosteniendo la equivocación de décadas del gobierno de que la paz pueda ser asimilada a una paz de los sepulcros. Y el problema se torna más complejo, porque persiste la injusticia y la desigualdad. Debe haber cambios, deben sentarse las bases de la justicia social para que se pueda fundar la paz.

No se puede lograr la paz manteniendo una guerra económica contra las mayorías nacionales, poniendo en marcha en el Congreso y Cortes iniciativas que desconocen los Acuerdos de La Habana, como el Plan Nacional de Desarrollo y las que acentúan las restricciones a las libertades. No se puede lograr la paz si por cuenta del terrorismo de Estado continúan los asesinatos, desapariciones, encarcelamientos de defensores de derechos humanos, desplazamientos forzados, o si se siguen trazando líneas rojas que no permiten abordar los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Una paz duradera debe edificarse sobre la roca de las transformaciones estructurales que permitan la superación de la desigualdad y la miseria que afecta a la mayor parte de la población. Si el gobierno insiste en desconocer los derechos de esas mayorías lo que va a provocar es que se profundice la crisis humanitaria y la conmoción social, alejando la posibilidad de firmar el Acuerdo Final.

viernes, 24 de abril de 2015

Colombias president återupptar bombningarna mot FARC

Jakt och attackplanet Supertucan bombar återigen gerillaställningar efter att Santos,
i stället för att acceptera gerillans ensidigt utropade vaenvila den 20 december 2014,
nu trappar upp krigshandlingarna mot FARC.




Colombias president återupptar bombningarna mot FARC

 

AV DICK EMANUELSSON

TEGUCIGALPA / 2015-04-24 / Den colombianske presidenten Juan Manuel Santos återupptog den 16 april bombningarna mot koncentrationer av gerillatrupper och läger. FARC-gerillan besvarade upptrappningen med att hålla fast vid den ensidigt utropade vapenvilan från den 20 december 2014.

Fredsprocessen gick in i ett kritiskt skede efter att gerillan, “som ett legitimt försvar”, såg sig tvingad att slå tillbaka mot operationerna från arméns specialstyrkor. Dessa hade under en månad trängt allt närmare gerillan kring staden Buenos Aires i länet Cauca.

– Gerillastyrkorna praktiskt taget likviderade en ´Task Force´, elva döda och ett 20-tal sårade. Denna gerillaattack bekräftade vad en av de sårade militärerna sa till dagstidningen El Tiempo: “Utan flygunderstöd är vi ingenting”!

Elva av deras kamrater återvände inte till sina familjer den 15 april.
 

Det säger Alberto Pinzon Sanchez, sociolog, läkare och en av fyra fredsmedlare vid den förra fredsprocessen 1999-2001. Han menar att den väpnade konfliktens politiska rötter har förstärkts den senaste tiden med Santos´ koncessioner till gruv- och oljebolag som allt mer tar över Colombias gigantiska naturrikedomar.

Demoralisering

 

– Under de senaste 200 åren har regimerna hävdat att de har haft “monopol över vapnen”, vilket de aldrig har haft. I stället åser vi en oåterkallelig demoralisering av de väpnade styrkorna som nyligen illustrerades i tillfångatagandet av general Ruben Alzate i oktober 2014 och striderna i Cauca där FARC-gerillan likviderade arméns specialstyrka.

Santos´ svar blev ett avslutande av det bara en månad långa uppehållet av flygbombningar av gerillaställningar som presidenten av folkopinionen i landet tvingades införa.

Santos menar att armén ska kunna attackera gerillan utan att denna ska ha rätt att försvara sig. Och när den gör det blir det ett herrans liv och Santos inleder återigen flygbombningarna i stället för att gå med på gerillans förslag om ett ömsesidigt eldupphör för att spara liv på bägge sidor, understryker Pinzon.

General Ruben Alzate, till höger, skakar hand med gerillakommendanten Pastor Alapa, som överlämnade den tillfångatagne Alzate till Internationella Röda Korset i mitten av november 2014.


Inte ett ord om paramilitärerna

 

Han erinrar om den diametralt motsatta situationen när Alvaro Uribe var president och Santos försvarsminister. Enligt den Colombianska Juristkommissionen genomförde paramilitärerna (AUC) under de två första åren av sitt eldupphör (2003-2004), 40 massakrer och 2500 selektiva mord på civila.

– Regeringen sa inte ett knäpp trots att paramilitärerna avrättade många kandidater i valet 2003. Uribes Fredskommissionär Luis Carlos Restrepo sa på en fråga från Magasinet Semana: “Min stil är inte att hysteriskt gå ut i medierna för att reagera på varje händelse i vilken AUC kan vara inblandade. Mitt jobb är att producera fredshandlingar för att förmå dessa grupper att demobilisera”.

FARC besvarar Santos´ ultimatum

 

Efter det förnedrande militära nederlaget sa Santos och hans förhandlare Humberto de la Calle att nu var “bollen FARC:s”. Nu är det upp till gerillan om den vill uppnå en fredsöverenskommelse. I så fall måste förhandlingarna skyndas på, “för vi kan inte förhandla i oändlighet”, underströk la Calle.

I fredags förra veckan (24 april) svarade FARC:s högsta ledning, sekretariatet i ett ´Öppet Brev till Santos´. I det raderar gerillan upp en rad punkter som bägge parter har beslutat om men som regeringen inte har verkställt.

En av punkterna är den rapport som tolv oberoende historiker utarbetade och som lades fram i februari. I den fastslås att den väpnade konflikten i Colombia har en både social, ekonomisk som politisk karaktär. En central linje är också USA:s klara inblandning och påverkan. Det är uppenbart att de tolv rapporterna föll ner som en obekväm pjäs i fredsprocessen.

“Sedan vi föreslog bildandet av en Historisk Kommission för Konflikten och dess Offer har det gått 15 månader. Och när väl rapporten (De Tolv) överlämnades, har det varit stört omöjligt att driva dess slutsatser. Ansträngningarna för att uppnå något så viktigt för landet och för ett slut på konflikten är oförklarligt, framför allt med tanke på att konflikten sträcker över mer än 50 år”, underströk gerillan som kräver att regeringen offentliggör och lägger fram dokumentet för studier på alla samhällsnivåer i landet.

“Om man inte vet vad som hände i landet under de senaste femtio eller sextio åren, går det heller inte att skapa en medvetenhet och en fredskultur”, sammanfattar Sekretariatet.

Ett annat krav som FARC ställer är ett öppnande av statens arkiv, i första hand de väpnade styrkorna och den militära underrättelsetjänsten.

“Inte någonstans i världen där en fredsprocess har genomförts har ett slutligt undertecknande varit möjligt utan att sanningen har lagts fram. Därför, och med tanke på offren, kräver vi att arkiven öppnas”.

Frågan om de kvinnliga gerillasoldaterna status inom gerillan blir föremål för en underkommission.


Minor, kvinnor och barn

 

FARC:s fredsdelegation i Havanna tar varje vecka emot olika sociala organisationer från Colombia. Men även internationella humanitära organisationer som “Geneva Call” har bjudits in. Det första mötet hölls redan i oktober 2012 och nu senast ägde det andra mötet rum i början av april. Målet är att ge sin syn på frågan om hur barn, kvinnor och landminor drabbas av kriget och vilka möjligheter det finns för att lösa dem.

– I dessa tre teman har det uppnåtts betydande framsteg. FARC har vidtagit flera ensidiga steg eller i överensstämmelse med regeringen, säger Carla Ruta, delegationsledare för Geneva Call till Flamman från Genevè.

Ett avtal har undertecknats om röjandet av antipersonella minor och övriga explosiva ämnen. FARC har höjt åldern för att ansluta sig (till gerillan) och införandet av en underkommission för att behandling av genusfrågor.

– I genusfrågan talade vi med FARC om erfarenheterna av kvinnliga gerillasoldater från andra fredsprocesser och deras deltagande i processen.

Till frågan om olika rapporter som regelbundet publiceras om sexuella övergrepp mot kvinnliga gerillakämpar eller antalet barn inom gerillan, säger Carla Ruta:

– Vi har varit kritiska till hanteringen av viss information till exempel om sexuellt våld och antalet barn inom gerillan. Vi fortsätter att insistera på att om vi inte förstår sammanhanget och den särskilda situationen, kommer förslagen till lösningar inte ha en önskad effekt. Information som utvärderas ordentligt och en öppen dialog är de bästa verktygen för att underlätta de humanitära insatserna.


lunes, 20 de abril de 2015

El silencio gubernamental Uribe-Santos de las violaciones paramilitares de su cese al fuego




La terrible masacre Paramilitar-Ejercito Nacional en San José de Apartadó que cobró las vidas de ocho personas, entre ellas un bebé de seis meses. En la Mesa de Diálogo ni Uribe, ni Santos o Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, tenía algo para decir al respecto. El paramilitar Cobra remató al bebé con un machete que introdujo en su garganta. "Es mejor prevenir para que no crezca como guerrillero en el futuro", fue su explicación. Tanto Uribe, su vice Francisco Santos (primo al actual presidente) o el general Montoya asumieron la responsabilidad del terrorismo para-estatal sino acusaron, como siempre, a las FARC.

El silencio gubernamental Uribe-Santos de las violaciones paramilitares de su cese al fuego

Por Dick Emanuelsson, ANNCOL

ANNCOL / DICK EMANUELSSON / 2015-04-20 / Este artículo que ANNCOL reproduce a continuación, no es nuevo. Fue publicado en la Revista Semana el 9 de febrero de 2013. No obstante, consideramos que tiene alta importancia y vigencia teniendo en cuenta la situación surgida después de los combates en la vereda “La Esperanza” en el municipio de Buenos Aires, Cauca, en donde murieron once militares y una veintena resultaron heridos el 15-16 de abril.

Mientras el gobierno de Juan Manuel Santos y los generales hacen un grito en alto por el resultado fatal para la institución castrense, los medios de comunicación oficialista llenan sus columnas o pantallas o emisoras de las consecuencias del resultado trágico, pero no tocan a las causas del combate el 15-16 de abril.

Los “Falsos Positivos” de Santos

Juan Manuel Santos fue ministro de defensa del gobierno de Álvaro Uribe. Fue él que introdujo el mal llamado “Falsos Positivos” para distraer a los términos verdaderos de la guerra sucia del Terrorismo de Estado. “Falsos Positivos” no son otra cosa que fusilamiento del enemigo o ejecuciones extrajudiciales. Pero a los civiles.

Santos era un férreo defensor de la política de la guerra total contra la insurgencia llamada “Seguridad Democrática”. Hoy sabemos que el saldo es contado en miles de colombianos enterrados en fosas comunes y recogidos como “NN” por los médicos forenses.

Poco a poco sale al flote la verdad y el trasfondo de los combates el 15-16 de abril en el caserío, contados por sus propios habitantes [http://anncol.eu/index.php/colombia/politica-economia/item/246-pacocol] que contrasta totalmente con las versiones de El Tiempo, RCN o Caracol.

El cese al fuego unilateral de las FARC

Dos veces el gobierno de Santos, presionado por Uribe, el Procurador y los generales, han gritado en alto por las acciones de las FARC durante su alto al fuego unilateralmente decretado el 20 de diciembre del 2014. La primera vez fue cuando fue tomado prisionero de guerra el general Rubén Darío Alzate a final del mes de octubre de 2014 y ahora, cuando la una unidad de la Contraguerrilla del Ejercito Colombiano, según sus propias palabras y los testimonios de los habitantes del caserío de La Esperanza, fue atacada por las FARC que actuaban en defensa en contra los “operativos de control de la Zona” del Ejercito Nacional, operaciones realizadas desde más de un mes en la zona.

Las FARC no se levantaron de la mesa cuando fue asesinado su máximo comandante, Alfonso Cano, cuando éste, ciego después un bombardeo, fue fríamente fusilado por las tropas que consultaron a Santos que iban a hacer con el comandante de la guerrilla, ¿llevarlo capturado o fusilarlo? “¡Fusílenlo”! fue la orden de Santos, en calidad de máximo comandante de sus FF.MM. Ya se habían hecho las primeras consultas entre los representantes del gobierno de Santos y el Secretariado de las FARC. Pero pese la ejecución extrajudicial, la guerrilla no declaró la guerra, ni hizo un escándalo al estilo de los últimos días.

El cese al fuego de las AUC (paramilitares)

Según la Comisión Colombiana de Juristas, los paramilitares de las AUC cometieron más de 2.500 asesinatos y desapariciones durante su cese al fuego (desde el inicio del 2003, nota ANNCOL). Y según cifras de la propia Vicepresidencia, en los dos primeros años de dicho cese, los grupos paramilitares cometieron más de 40 masacres.

Pero ¿se recuerdan lo que decía Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, cuando la Revista Semana le preguntó sobre las masacres y los asesinatos durante el cese al fuego paramilitar?

“Mi estilo no es salir histéricamente a los medios de comunicación a reaccionar ante cada episodio (¡Sic!) en el que puedan estar involucradas las autodefensas. Mi trabajo es producir hechos de paz, lograr que efectivamente estos grupos se desmovilicen”.

La fuente de estas citas son de la excelente crónica de la periodista de la Revista Semana, Martha Ruiz, escrita no ahora a raíz de los combates el 15-16 de abril, 2015, sino en septiembre de 2013 por el silencio gubernamental en dichos años.

¿El estado romperá el proceso de paz?

Hoy esas líneas, que ANNCOL reproduce abajo, son más vigentes que nunca e ilustra la hipocresía del establecimiento actual.

Por que ¿que han dicho hoy el jefe de la Delegación del gobierno de Santos y el Procurador, Humberto de la Calle y Alejandro Ordóñez, respectivamente?

la Calle: “No estamos dispuestos a permanecer indefinidamente en la Mesa. Las Farc incumplieron su palabra al asesinar 11 militares”.

Procurador Ordóñez: ¡”No se puede volver a amarrar a las Fuerzas Militares”!

En texto claro; la guerra esta en la esquina.





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Píldoras para la memoria de Uribe


Por Martha Ruíz, Revista Semana


Nadie estaba combatiendo a los paramilitares mientras el cese al fuego inundaba de sangre al país.

En noviembre del 2002, apenas dos meses después de que Uribe se posesionó como presidente, las AUC anunciaron un cese del fuego unilateral, para cumplir la única condición que el Gobierno les ponía para sentarse a negociar. Fue así como en junio del 2003 se instaló la mesa de Santa Fe Ralito, con Luis Carlos Restrepo de un lado y Carlos Castaño del otro.

Sin embargo, en febrero del 2004, las AUC mataron a Marta Lucía Hernández, directora del Parque Tayrona, quien se oponía a la titulación fraudulenta de predios que auspiciaban los paramilitares allí. Frente al asesinato, la mesa de Ralito guardó silencio. 

En abril de ese mismo año, las AUC mataron a su propio jefe, Carlos Castaño, y la negociación siguió como si nada. La prensa denunció que se trataba de una conspiración de los narcos para adueñarse del proceso. Luego mataron a ‘Doble Cero’, Miguel Arroyave, Rodrigo Cadena… y del lado del Gobierno, nadie se paró de la mesa. 

En julio de ese mismo año se encontró una avioneta con cocaína, atribuida a Ernesto Báez. Durante todo el cese hubo evidencia abundante de que las AUC seguían en el negocio del narcotráfico. Y nadie se levantó de la mesa.

En septiembre del 2004, las AUC acribillaron en Barranquilla al ilustre profesor Alfredo Correa de Andreis. Por supuesto, no hubo conmoción en la mesa. 

En febrero del 2005, paramilitares de Urabá y miembros de Ejército masacraron a dos familias en La Resbalosa, San José de Apartadó. Entre otras cosas, degollaron a los niños. Pero nadie se levantó de la mesa. 



Según la Comisión Colombiana de Juristas, las AUC cometieron más de 2.500 asesinatos y desapariciones durante el cese al fuego. Y según cifras de la propia Vicepresidencia, en los dos primeros años de dicho cese los grupos paramilitares cometieron más de 40 masacres. Obviamente, nadie se paró de la mesa. 

En el 2003, en pleno cese al fuego, las AUC hicieron pactos con políticos en casi todo el país. Asesinaron candidatos en todas partes para hacerse con el poder local. Uno de ellos fue Tirso Vélez, quien aspiraba a la Gobernación de Norte de Santander. Como imaginarán, no pasó nada en la mesa.

Cuando el remedo de “cese al fuego” hizo crisis, algún periodista de SEMANA le preguntó a Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz del gobierno Uribe, qué tenía para decir al respecto. Esto fue lo que respondió:

“Mi estilo no es salir histéricamente a los medios de comunicación a reaccionar ante cada episodio en el que puedan estar involucradas las autodefensas. Mi trabajo es producir hechos de paz, lograr que efectivamente estos grupos se desmovilicen”.

Entonces el gobierno de Uribe estaba cocinando un proyecto de perdón y olvido, llamado pomposamente Ley de alternatividad penal, que el Congreso rechazó aun antes de ser presentado.

Sobra decir que nadie estaba combatiendo a los paramilitares mientras el cese al fuego inundaba de sangre al país. Por el contrario, el jefe de seguridad del presidente Uribe, como ya está probado, trabajaba para ellos. Y no exactamente construyendo paz.

La agenda de la negociación de Ralito nunca se conoció. De vez en cuando, desde la prisión, los jefes de las AUC denuncian que el Gobierno les incumplió ciertas promesas hechas en la mesa. Y desde la clandestinidad, Restrepo responde que todo es mentira. Eso es todo. 

(…)

Desde hace cuatro meses el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC intentan ponerle fin al conflicto armado que vive Colombia desde hace 50 años. Pactaron una agenda que es de conocimiento público y unas reglas del juego que están expuestas claramente sobre la mesa. Reglas que, por cierto, no incluyen el cese al fuego. La presión militar contra la guerrilla no ha dado tregua un solo día.

Aun así, Álvaro Uribe exhibe fotos de los muertos en combate, exige que el Gobierno suspenda los diálogos de La Habana y nos advierte que esta vez habrá impunidad. 

¡Qué falta de pudor!






domingo, 19 de abril de 2015

Tre av Uribes ministrar dömda till fängelse

Presidentpalatsets koordinatör för Uribe, Alberto Velásquez, inrikesministern Sabas Pretelt och social- och arbetsmarknadsministern Diego Palacio. Nu bakom galler.




Tre av Uribes ministrar dömda till fängelse

Av Dick Emanuelsson 

 

Tre av Alvaro Uribes “superministrar” dömdes i förra veckan till fängelsestraff på 5-7 år. Brottet var mutor till kongressledamöter för att en författningsändring skulle gå igenom som möjliggjorde Uribes andra mandatperiod.

Parlamentsledamoten Yidis Medina stod i blickpunkten i sällskap med ytterligare en ledamot. De bägge tillhörde det utskott som förberedde författningsändringen men var negativa respektive inte bestämt sig.

Inrikesministern Sabas Pretelt, social- och arbetsmarknadsministern Diego Palacio samt presidentpalatsets koordinatör för Uribe, Alberto Velásquez inledde en intensiv press på Yidis Medina för att förmå henne att rösta för författningsändringen.

“Uribe gav ordern”

 

Yidis Medina vid gripandet för fem år sedan.
– Det är den före detta president Alvaro Uribe som gav ordern om att betala för min röst och för hans återval, sa Medina i en intervju till dagstidningen El Tiempo i söndags.

Den inre kretsen av den förre colombianske presidentens män blir allt snävare. En efter en döms de till långa fängelsestraff för korruption eller för paramilitära allianser. Den unge jordbruksministern Andrés Felipe Arias dömdes till 17 års fängelse för korruption och överlämnande av mark till stora landägare, mark som de paramilitära dödsskvadronerna hade tagit över. Innan domslutet föll flög han till USA där han lever i högsta välmåga.

Paramilitära allianser

 

Uribes två högsta chefer för säkerhetstjänsten DAS, Jorge Noguera och María del Pilar Hurtado är också fängslade. Noguera dömdes till 25 års fängelse för att ha spionerat på journalister (bl.a. denne skrivare) samt överlämnat namnlistor på den politiska oppositionen till paramilitärerna som hade ordern om att mörda dem. María del Pilar flydde till Panama för fyra år sedan men utlämnades i början av året till Colombia.

Senatens förre ordförande, Mario Uribe, är Alvaro Uribes kusin och dömdes till 6,5 års fängelse för sin allians med paramilitärerna. Mauricio Santoyo var Uribes säkerhetschef i presidentpalatset och utlämnades till USA där han dömdes till 15 års fängelse för sina allianser med paramilitärernas drogkarteller. Ytterligare ett tiotal personer av Uribes närmaste förtrogna är föremål för fortsatta utredningar.

Av de ledamöter som valdes i valet till den colombianska kongressen år 2002, uppskattas cirka 40 procent ha valts med stöd av paramilitärens drogpengar och vapen. Ett 70-tal sitter fängslade, eller har avtjänat straff eller är fortsatt föremål för polisundersökningar.

DEA-agenternas drogfester med prostituerade





DEA-agenternas drogfester med prostituerade


Av Dick Emanuelsson

 

TEGCUIGALPA / 2015-04-19 / Ett tiotal DEA-agenter i Colombia har avslöjats för att ha deltagit i 15-20 fester på en av Bogotas mer fashionabla bordeller. Förutom att de betalade för de sexuella tjänsterna, avslöjas det nu också att de konsumerade den produkt som de är skickade för att bekämpa; narkotika.

Men där upphör inte skandalen. I ett omfattande dokument som lades fram den 14 april i år inför utskottet för Tillsyn och Regeringsreform i USA:s representanthus, beskrivs också hur DEA-agenterna träffade ledare för de paramilitära dödsskvadronerna. Paramilitärerna visade sin uppskattning genom att skänka agenterna AKA-gevär.

Det ansedda colombianska magasinet Revista Semana intervjuade en av de prostituerade på bordellen.

– Det konsumerades mycket alkohol och droger av olika slag.

Den prostituerade som intervjuades i Semana.
 

På minst en av festerna betalades de prostituerade med pengar från DEA:s driftsbudget i Colombia. Det var alltså USA:s skattebetalare som finansierade DEA-agenternas vällustiga äventyr med prostituerade, droger och alkohol. Men de tio agenterna dömdes till löjliga sanktioner på 2-10 dagars suspension från arbetet.

– Denna person representerar en nationell säkerhetsrisk. Det är en skam att ni inte avskedar dem, sa utskottsordföranden Jason Chaffetz till Michele Leonhart, chef för DEA.

“Sexuella Imperialister”

 

I Colombia går USA-soldaterna och DEA-agenterna under beteckningen “Sexuella Imperialister”. I slutet av 2008 avslöjades att 54 colombianska flickor hade våldtagits eller utsatts för sexuella övergrepp 2003-2007 av de USA-militärer som ingick som rådgivare i Plan Colombia. Flera av dessa övergrepp filmades och såldes som videokassetter sedan på gatan i Colombia för fem dollar. Förövarna ställdes inte inför rätta eftersom de har “militär immunitet”.