COLOMBIA:
La campaña de Iván Cepeda tiene que conquistar tres
millones de votos para derrotar al neofascista y el representante trumpista en
la segunda vuelta [2-3]
- Jaime Caicedo y la posición de los comunistas colombianos ante la segunda vuelta en las elecciones presidenciales
POR
DICK EMANUELSSON
BOGOTA / 2026-06-04 / En esta segunda entrega de la entrevista con el presidente del Partido Comunista Colombiano, JAIME CAICEDO TURRIAGO dice que la campaña del candidato presidencial, IVÁN CEPEDA tiene que ganar tres millones de votos para derrotar el candidato del neofascismo, ABELARDO ESPRIELLA, que no solo es ciudadano colombiano, sino también con pasaporte estadounidense. Trump le ha declarado su amor platónico al candidato del paramilitarismo y la corrupción. Promete destruir todos esfuerzos de paz y reformas sociales.
VIDEO:
La entrevista con Jaime Caicedo (PCC)
https://vimeo.com/1202402316
El portal Razón
Pública, en su análisis del resultado en la primera vuelta, constata, que
donde ha ganado Iván Cepeda en la primera vuelta es en los departamentos alrededor
de la “orilla” del territorio nacional, donde muchos de los campesinos que
fueron despojados de sus tierras se encontraban. Ahí se han implicado parte de
la reforma agraria, ahí ha ganado Iván Cepeda. También ha ganado en las zonas
de muchas poblaciones indígenas, los pueblos originarios. Abelardo Espriella
por su parte ha ganado en la parte andina, sobre todo en esa parte donde la
insurgencia hasta 2016 tenía mucha fuerza y donde la parte de la insurgencia,
que no firmó el Acuerdo de Paz 2016 o que han regresado a la montaña, ha
seguido operando y que han creado un desastre político, cuando uno analiza los
últimos acontecimientos que han causado esta insurgencia, sobre todo por parte
del grupo de Iván Mordisco, la disidencia del “EMC”.
¿Qué papel ha jugado el Acuerdo sobre el conflicto
interno armado en estas elecciones? Porque ha sido, por parte de la derecha un
pretexto para atacar a cualquier representante progresista en la contienda
política.
– Esto es un tema delicado. Porque tiene que ver con
lo que, sobre todo en algunos sectores se ha puesto como predominante el tema
de la seguridad.
Porque la Paz Total que fue introducida por Gustavo Petro hace
cuatro años y fue una cosa muy importante para una u otra forma incorporar a
los movimientos armados, incluso la mafia del Plan del Golfo en el norte. Pero
la guerra sucia ha seguido contra los firmantes del Acuerdo de Paz, casi 500
firmantes de las FARC que entregaron las armas han sido asesinados.
– A pesar de que se suscribió un acuerdo de paz, un
acuerdo final de paz, que es muy importante porque es el único acuerdo que ha
tenido un desarrollo y un esfuerzo por materializarse, inclusive esto de la
reforma agraria y la entrega gratuita, de tierras a los campesinos sin tierra,
o con poca tierra, es un resultado de una solución política y de una
negociación con un movimiento revolucionario y con las fuerzas que han venido
planteando la necesidad de una apertura democrática en el país.
– De todas maneras ha habido bastantes escollos para
que este proceso y ese acuerdo de paz, se pudiera desenvolver, o un gobierno de
Iván Duque que tomó como propósito central hacer trizas del acuerdo de paz. Y
esto, naturalmente se convierte en una dilación frente a la obligación del
Estado colombiano de darle cumplimiento a procesos que no se pueden
interrumpir, que no se pueden disminuir y que en última instancia, de todas
maneras han permitido en las condiciones de la coyuntura histórica colombiana,
fragilizar el desenvolvimiento de los acuerdos, de los acuerdos surgidos, del
acuerdo final de paz y el avance hacia otros procesos.
DEA, un instrumento de intervención
– Creo que en esto también hay que balancear
seguramente la forma de aplicación, el desenfoque tal vez en algunos de las
formas de atender a estas necesidades. Lo cierto es que en Colombia sigue
predominando una situación de violencia estructural muy arrejada en la
desigualdad geopolítica interna del país entre los grandes núcleos
poblacionales y las, periferias rurales y agrarias, inclusive fronterizas o de
los litorales caribeños y pacíficos, que de alguna manera siguen traduciendo
las condiciones y los factores que hacen posible la, persistencia de ciertas
formas de violencia que ya no tienen una relación estrecha ni vínculo real con
lo que fue la insurgencia lo que ha sido la insurgencia históricamente. Tal vez
con la excepción del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que tiene una
postura muy particular, de una intransigencia frente a las ofertas de diálogo
que este gobierno adelantó hacia esa organización.
– Lo que tenemos que ver es que de todas maneras hay
una situación que nosotros, creemos muy importante a considerar. Es que hay una
tensión muy fuerte en nuestro país en el tema de la política llamada antidrogas,
como política de Estados Unidos, como guerra antidrogas, que impone la
presencia de la DEA como un instrumento de intervención permanente en la vida
interna de un país como Colombia y que de alguna forma está articulada a la
permanencia, no solamente de la producción sino de la comercialización de
narcóticos en el país. Por eso la lucha de este gobierno que ha sido
sistemática frente al tema de la cocaína, de la exportación, de la detención,
de la destrucción de laboratorios, etcétera. Lo mismo en relación con, la
denominada minería ilegal.
La mercenarización
– También ha habido elementos de control muy fuertes
que este gobierno ha adelantado, tratando de que esto no sea un hecho del orden
militar. Se ha buscado por parte de este gobierno en el marco de lo que fue el
acuerdo final de paz, de encontrar soluciones sociales a estos problemas de
desequilibrio o de economías ilegales en varias, regiones del país, pero de
todas maneras estas realidades siguen existiendo como parte de esa, estructura
de violencia.
– Pero también de intervencionismo por parte de
Estados Unidos en, términos de la política antidrogas de Estados Unidos, que
ahora quiere volver nuevamente a las, fumigaciones, a enfrentar a los
campesinos cocaleros nuevamente con fumigaciones, a lo cual el Acuerdo Final de
Paz le puso un punto final y la propia Corte Constitucional ordenó que no
hubiese más fumigaciones de este tipo. Pero quieren volver a eso quieren volver
a la guerra de los bombardeos, y desde luego en eso tiene que haber una
distancia.
– Nosotros hemos venido buscando la necesidad de que,
Colombia con América Latina y con los países del mundo desarrollen una política
propia, independiente, antidrogas, frente al problema de los cultivos, frente
al problema de las minerías ilegales, etcétera, en función de resolver los
problemas sociales que están en la base de esto y también, en el control de los
grandes capitales transnacionales que se están beneficiando de estas
situaciones irregulares que afectan la economía nacional y que la subordinan a
una globalización que maneja, asuntos internos de Colombia desde el exterior.
– Y esto queremos mirarlo porque tiene que ver con el,
financiamiento del paramilitarismo, tiene que ver con la exportación inclusive
de mercenarios, colombianos a guerras en el mundo, en Ucrania, en el Medio
Oriente, etcétera, y que tiene que ver, también con la utilización de ese
paramilitarismo en función de crímenes de estado, por ejemplo, el asesinato del
presidente de Haití en 2021. O el asesinato en 2023 del candidato de la
extrema, derecha ecuatoriana, Fernando Villavicencio, en la ciudad de Quito,
que muestra la utilización de, esta mercenarización que trata de tomar a
Colombia y a estos fenómenos de lo que ha sido la violencia, de la que queremos
salir como instrumentos de manejo de políticas que nos afectan a todos, no solamente
a Colombia y no a los países vecinos.
– Creemos que estos temas de la llamada seguridad,
deben ser trabajados con criterios fundamentalmente fundados en la vigencia de
los derechos humanos, de las garantías. Pero también con las medidas enérgicas
que es necesario tomar frente a la, criminalidad. Creemos que sobre eso
Colombia debe negociar con Estados Unidos un tipo de relación, de mucho mayor
respeto y de mucho mayor cooperación real en función de la superación de este
problema, y no simplemente exigir la militarización permanente y una guerra que
sabemos que no ha sido fructífera, y no ha permitido controlar el tema de
droga.
Espriella un servidor de Trump
Con la actual administración en la Casa Blanca, me parece que va a ser
sumamente difícil. Además, el señor Trump prácticamente declaró su amor al
señor Abelardo Espriella el martes pasado, casi diciendo que ahora se abren las
grandes alamedas para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Colombia,
si gana “su candidato”. Hay que ser bastante realista. En este momento Iván
Cepeda tiene que ganar tres millones de votos, es una tarea sumamente dura, no
es imposible, porque 43% del pueblo no votó el 31 de mayo. Pero si el
neofascista Espriella gana la presidencia, es cómo se repite la historia. Hoy
en día yo no he encontrado ningún compañero que diga que la lucha armada hoy en
día tiene vigencia, ha llegado a un callejón sin salida. Ahí la insurgencia
tiene que, en una u otra forma, incorporarse nuevamente en la lucha política,
sea como sea, sabiendo de las circunstancias tan complicadas en este país muy
violento, con una oligarquía militarista, guerrerista. . . Entonces, con un
señor que a mí me parece es peor que los dos gobiernos de Álvaro Uribe, y eso
no quiere decir poco, cuatro años con este señor, ¿qué podría ser del conflicto
interno? Yo sé que es una pregunta hipotética, pero. . .
– Bueno, tenemos que partir de las hipótesis que
tienen fundamento en la realidad. La verdad es que estamos ante una definición
compleja, difícil. Hay que conquistar tres millones de votos, pero no es
imposible. Hace cuatro años estábamos más o menos en las mismas circunstancias
y los conseguimos. Hay que hacer un gran esfuerzo.
– Pero también entender un poco el dilema en el que se
encuentra la sociedad colombiana. En este contexto que estamos hablando de la
nueva, estrategia “Donroe”, en América Latina. La expansión del concepto de la
geopolítica de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos que incluye a todo
el eje, por lo menos incluye a toda el área bolivariana de América del Sur.
Digamos Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
“El neofascismo una especie de repetición”
– Se enfoca dentro de la idea, también de Trump y de
la extrema derecha transnacional, de generar una especie de totalitarismo, de
modelo totalitario expandido a cada uno de estos países a través de las nuevas
formas de privatización, inclusive de la seguridad en los modelos Palantir
o Anthropic que se están imponiendo como novedades, que sabemos que son
unas nuevas formas del terrorismo de estado a contratación y que naturalmente
nosotros consideramos que en Colombia esto es naturalmente destruir todo el
sentido de nación, como lo es en Venezuela, o como también lo puede ser en
cualquier otro de nuestros países latinoamericanos.
– El neofascismo viene como si fuese una novedad
después de cerca de 80 años de situaciones de violencia y de guerra en Colombia.
Para las y los colombianos esto no es una novedad, esto es simplemente una
especie de repetición. Por eso, cuando estamos actuando en función de lo nuevo,
de lo alternativo, estamos apuntándole a la política democrática de los cambios,
de las reformas, de la profundización de la democracia y de la profundización
de la capacidad, de autodeterminación de nuestros pueblos, tanto de Colombia
como todos los pueblos latinoamericanos.
– Por eso, cuando el candidato presidencial Iván
Cepeda ha planteado la idea de un acuerdo nacional, está recurriendo a una
visión patriótica, realmente centrada en la necesidad y en los compromisos y en
los intereses del pueblo de la nación colombiana, vista la nación colombiana,
digamos como una integridad, y no simplemente como un pedazo del país o unos
intereses particulares.
La agresión inmoral de Trump
– En ese sentido, ese acuerdo nacional nosotros
insistimos en que tiene que tener como un punto clave el de la defensa de la
autodeterminación y el derecho a la autodeterminación del pueblo colombiano. Y
por eso la intervención del señor Trump es no solamente desafortunada, sino que
es una agresión inmoral y absolutamente inusual frente a la autonomía de cada
país, de cada nación y de, cada pueblo a decidir su futuro.
– Por eso nosotros movemos con mucha fuerza este
sentimiento, no solamente patriótico, sino profundamente antifascista,
profundamente democrático de construcción de nuestras propias realidades, de la
unidad nacional, de la unidad de nuestro pueblo, y de la unidad en torno a las
urgencias de transformaciones que hagan posible una superación definitiva de
las desigualdades que han caracterizado a Colombia, particularmente en las
últimas etapas de nuestra vida histórica.
– En eso estamos insistiendo y persistiendo sobre la
imagen, la figura de nuestra campaña presidencial con Iván Cepeda y Aida
Quilcué con la esperanza y el convencimiento de que frente a la amenaza de la
muerte y del sometimiento del protectorado, o del neocolonialismo vamos por la
victoria de la vida.
Jaime Caicedo y la
posición de los comunistas colombianos ante la segunda vuelta en las elecciones
presidenciales [1-3]
https://colomdick.blogspot.com/2026/06/video-jaime-caicedo-y-la-posicion-de.html
La extrema derecha fascista está tomando el poder en todo el continente bajo el liderazgo de Trump [3-3]