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jueves, 8 de agosto de 2024

9 de agosto de 1994: Recordamos la obra política de Manuel Cepeda, PCC


Manuel Cepeda en la Universidad de Antioquia, 1993.
FOTO: DICK EMANUELSSON




9 de agosto de 1994: Recordamos la obra política de Manuel Cepeda, PCC

Hace 30 años el senador del Partido Comunista Colombiano y director del semanario VOZ, Manuel Cepeda fue asesinado por emisarios del Terrorismo de Estado colombiano en un ataque en pleno centro de Bogotá cuando se dirigía al Congreso Nacional d Colombia. Pero Manuel fue mucho más que un político.


Eran los años 50´ y el papá de Manuel Cepeda Vargas reunió a la familia, en su casa de Popayán, y les dijo:

– Les tengo una noticia: Manuel es comunista.

–¿Eso es malo? -le preguntó Stella, otra de sus hijas.

– No sé si es malo, pero es peligroso”.

 

ASÍ RELATÓ LA PERIODISTA María Paulina Ortiz en agosto de 2011 del diario El Tiempo en una columna en memoria de Manuel Cepeda Vargas, 17 años después de la emboscada y asesinato de Manuel y su guardaespalda el 9 de agosto de 1994. Era sin exagerar el colombiano más amenazado. Ahora han pasado 30 años del asesinato y pocas personalidades colombianas como Manuel son reconocidas en un día como este.

 

PARA MÍ COMO REPORTERO político, Manuel se convirtió en un mentor político ya en 1983, cuando nos reunimos por primera vez en la redacción de Voz Proletaria, el órgano central del Partido Comunista Colombiano. Manuel había sido nombrado director por el Comité Central del partido ya en 1970, y fue durante su época que Voz creció y se convirtió en un semanario muy influyente para el partido con redacción y su propia imprenta en la polvorienta zona industrial de Bogotá cerca de la Carrera 30 con la 9a.

Entender el país quizás más complicado de América Latina no se hace en una tarde. Y Manuel se convirtió para mí en una fuente política educativa cuando aterricé en Colombia casi cada dos años.


En conversación con una periodista de los medios oficialistas. FOTO: D.E.



Y CLARO, SER COMUNISTA en esta Colombia con un conflicto social y armado desde el 1964, un movimiento campesino que había formado una autodefensa en el pequeño corregimiento llamado Marquetalia y que recibió el enviado especial del comité central del Partido Comunista, Jacobo Arenas, para ser un guía político unos meses antes del ataque por parte de 16,000 unidades del ejército colombiano y su aviación, Plan elaborado por parte de los asesores de Pentágono que ocupaba el segundo piso en el Ministerio de Guerra en Bogotá, ese panorama político no solo era complicado, era casi imposible para un extranjero de entender.

Y Manuel, con su capacidad analítica y pedagogía explicó el panorama colombiano como nadie. Me acuerdo que me impresionó su valentía y también muchos otros comunistas desde la base hasta la dirección. Porque la consigna del Partido Comunista Colombiano, “la combinación de todas las formas de lucha de masas”, era un reto y confrontación directamente al Poder Oligárquico militarista y asesina que no importaba de erradicar físicamente a todos sus enemigos que se atrevían ponerse en el camino.

Pero Manuel y los camaradas del Partido si se atrevían. Manuel nunca se echó para atrás y yo nunca lo vi nervioso. De lo contrario.


VIAJÓ A LA REGIÓN BANANERA de Urabá masacrada en plena Guerra Sucia, donde, en las elecciones municipales de 1992 el Partido Comunista había ganado siete de las doce alcaldías en alianza con la Unión Patriótica (UP). Pero tres alcaldes comunistas de las ciudades más importantes (Apartadó, Turbo y Chigorodó) habían sido encarcelados, basándose en testigos anónimos, y condenados a 50 años de prisión por testigos anónimos. Más tarde resultarían ser agentes de la policía política secreta del DAS, guiados por fiscales militares y jueces igualmente “anónimos” que juzgaron a los tres alcaldes comunistas en juicios literalmente de carácter farsante, simplemente porque eran comunistas. Si no se podía asesinar a los comunistas, se les podía encarcelar. . “La Fiscalía sin Rostro” en la década 90´, llamada “Regional”, fue el preludio de los “Falsos Positivos” y los procesos “Law Fare”. 

Más de mil miembros destacados del partido en la región bananera de solo 256.000 habitantes serían asesinados durante la década de 1990. Y hasta allá viajó Manuel en 1993 y realizó una campaña electoral rodeada de sangre y muerte. Pero obtuvo los votos del pueblo bananero y combativo y fue elegido senador en el congreso del país.


SU CAPACIDAD COMO AGITADOR lo vi y escuché cuando habló ante centenares de estudiantes una noche en la Universidad de Antioquia, en Medellín, mientras se escuchaban disparos afuera en los barrios populares.

O cuando habló en el funeral de José Antequera, secretario general de la Juventud Comunista (JUCO) y vicepresidente de la martirizada alianza de izquierda, la Unión Patriótica (UP), asesinado el 3 de marzo de 1989.

La UP era el fruto del proceso de paz (1984–1990) entre el gobierno conservador de Belisario Betancourt y la guerrilla de las FARC, lideradas por el legendario “Tirofijo”, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas.

Pero el Terrorismo de Estado y sus patronos de la oligarquía colombiana no permitieron una tercera alternativa política en Colombia y comenzó la matancera que acabaría con más de cinco mil muertos de los mejores cuadros de la UP, acabando casi físicamente con la UP.

– Este pueblo ha creado una guerrilla invencible y con valentía ha enfrentado el terrorismo de Estado, se escuchaba la enorme y poderosa voz de Cepeda resonando entre las tumbas y nichos en el cementerio central de Bogotá, recibida por tormentosos aplausos de los dolientes que gritaban al unísono;

¡”NI UN MINUTO DE SILENCIO, TODA UNA VIDA DE COMBATE”!




Ahí tomé la foto de Manuel, dando su discurso y homenaje delante del ataúd de Antequera, foto que el colega sueco de Voz Proletaria, Norrskensflamman, la Llama de Aurora Boreal, diario (de lunes-sábado) fundado 1904 por los mineros suecos del partido socialdemócrata en el norte del país, convertido en órgano regional del Partido Comunista de Suecia 1921 publicó en su portada en agosto de 1994 después que había sido asesinado también Manuel con el titular:

¡“SON ASESINADOS, UNO TRAS OTRO”!, en referencia al asesinato de Manuel y la situación que enfrentaban los comunistas colombianos.

 

SI LA IZQUIERDA

y el movimiento popular colombiano amaban a Manuel, tenía enemigos igualmente acérrimos en la oligarquía colombiana. Su crónica en VOZ; “Flecha en Blanco”, trataba cada semana temas sobre generales que tenían miles de vidas colombianas en su conciencia o por ser corruptos. Cuando el Estado no investigó y los enjuició a estos asesinos del pueblo, Manuel lo hizo en su columna. 

“Sus letras en `Flecha en Blanco´ muchas veces dolían más a los generales y oligarcas asesinos que las mismas balas guerrilleras”, resumía yo en una nota sobre la muerte de Manuel y su valor político y el papel como director del semanario Voz.

Y los asesinos enviados para apagar la vida de Manuel, también resultaría tener sus tentáculos a un general de la Inteligencia Militar B2  (Batallones de Apoyo de Combate de Inteligencia Militar) en Bogotá que, con la ayuda de militares y paramilitares, extinguieron la vida de Manuel esa mañana del 9 de agosto de 1994.

 

EN EL 30º ANIVERSARIO de su muerte, quisiera dedicarle estas sencillas palabras como homenaje a mi mentor político, que me inyectó el espíritu revolucionario del “optimismo histórico”, como Marx expresó la esencia más íntima de la lucha de clases. Porque los principios nunca son negociables.

Dick Emanuelsson




Del semanario VOZ, edición 3232, 6 de agosto de 2024:

9 de agosto de 1994:

Manuel Cepeda Vargas, el periodista

Por Óscar Sotelo Ortiz @oscarsopos

Manuel Cepeda Vargas fue asesinado el 9 de agosto de 1994. Tenía 64 años. Era senador de la República por el Partido Comunista Colombiano, miembro del Consejo de redacción del semanario VOZ y uno de los principales dirigentes por la solución política al conflicto social y armado del país.

Por este magnicidio, y por el genocidio político contra el Partido Comunista y la Unión Patriótica, el Estado fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Corte IDH. En el largo litigio internacional, fue fundamental la lucha en contra de la impunidad emprendida por sus hijos María e Iván, sus familiares, organizaciones defensoras de los derechos humanos y camaradas.

El libro Camino minado (2011), de la periodista Maureén Maya Sierra, es la pieza periodística más completa y rigurosa sobre la batalla jurídica y política del Caso 12.531 en la Corte IDH, correspondiente al asesinato de Manuel Cepeda que, finalmente, terminó con la contundente condena.

Sindicalista

Uno de los múltiples daños que dejó el genocidio contra el Partido Comunista y la UP, fue despojar violentamente a varias generaciones de compartir diferentes momentos de la vida con importantes referentes políticos, ya sean jóvenes o con cierta veteranía, como fue Cepeda Vargas.

En esa búsqueda por la memoria y la justicia, sobre Manuel hay una notable ausencia de videos, audios o material multimedia. En contraste, queda su inagotable obra como periodista, artista y dirigente político, así como un importante material fotográfico de lo que fue su vida militante.

Para conmemorar los veinte años del magnicidio, VOZ publicó un perfil periodístico de Cepeda Vargas. Gracias a la pluma de Alberto Acevedo, alumno del mártir y actual redactor internacional del semanario comunista, cualquier persona puede encontrar los valores políticos que inspiró Manuel al frente de VOZ Proletaria; sus principales referentes como Julius Fučík, el periodista checoslovaco víctima del fascismo, o John Reed, el estadounidense que dejó plasmado en sus crónicas la historia viva de la revolución mexicana y bolchevique.

Además, Acevedo puntualiza un aspecto desconocido, pero muy importante en momentos en los que se degrada cotidianamente la práctica periodística. Se trata del trabajo al interior del gremio que ejerció Manuel, junto con la recordada dirigente política Yira Castro.

El fortalecimiento del Círculo de Periodistas de Bogotá, la Federación Colombiana de Periodistas y Trabajadores de la Prensa, Fedeprensa, del Colegio Nacional de Periodistas, entre otras iniciativas que hoy han perdido fortaleza o que no existen, es el legado de Cepeda Vargas a las organizaciones de trabajadoras y trabajadores que ejercen el trabajo de informar.

Director

Para las personas que no lo conocimos, nos queda el vasto archivo para investigar. Y no es difícil inferir que Manuel era versátil, comprometido y vertical. Un genuino periodista comunista. Reportero, cronista, caricaturista y uno de los principales editorialistas, al tiempo que agudo columnista con su espacio de opinión Flecha en el blanco.

En abril de 1970, el Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista designó a Manuel Cepeda Vargas como director de VOZ Proletaria, cargo que dejó de ocupar en diciembre de 1988. Antes de esta dignidad, ya había publicado Vencerás Marquetalia, poemario dedicado a la resistencia campesina.

En las casi tres décadas en las que estuvo al frente del semanario comunista, Manuel tuvo que sortear difíciles coyunturas del orden internacional, nacional y local. Destacamos algunos artículos.

En 1971, frente a la visita a Colombia de Salvador Allende, presidente de Chile por la Unidad Popular, Manuel escribió la crónica Colombia saludó al pueblo revolucionario de Chile, en la que narra el minuto a minuto del mandatario en el país. La virtud de este material es que al leerlo cualquier persona puede trasladarse automáticamente al momento.

Cuando estalló el paro cívico del 14 de septiembre de 1977, Manuel Cepeda desplegó toda la artillería periodística de VOZ para cubrir la movilización popular. Con el titular Colosal el paro, el semanario se dio a la tarea de informar desde diferentes lugares del país lo que fue el estallido social más importante del siglo XX.

Además, y con su seudónimo Antonio, Cepeda dejó en evidencia también su rol como analista: “El paro ha permitido, entonces, ubicar a cada quién según sus intereses materiales. Por eso mismo se ha convertido en una gran escuela política, cuyas lecciones hay que estudiar a fondo.

Especialmente porque las mayorías ciudadanas demostraron un grado sumamente interesante de autonomía y de toma de consciencia”.

Trabajo pendiente

El 11 de noviembre de 1988, en Segovia, Antioquia, un grupo paramilitar denominado “Muerte a Revolucionarios del Nordeste”, dirigidos por Fidel Castaño, irrumpieron en el municipio y asesinaron a 46 personas. La sediciosa acción tenía el objetivo de castigar a la población que, recientemente, había votado mayoritariamente por la Unión Patriótica.

Consumados los hechos, a este pueblo llegó Manuel y con cámara en mano dejó registrado la ofensiva de la extrema derecha en la crónica Castigo para los que enlutaron a Segovia.  Su pluma es más que elocuente de lo que fueron los días después de la ‘noche de los ríos de sangre’: “Entrar en Segovia es ver el caudal que manó púrpura de las venas de los trabajadores. Ya el hilo sanguinario se ha tomado negro y ha perdido su esplendor rojo. Pero la sangre derramada sigue mirándonos y exigiéndonos resistencia y combate para castigar a los asesinos y vencer al fascismo”.

Como el material es abundante, es difícil honrar en mil palabras la totalidad de la obra periodística de Manuel Cepeda Vargas. Es un trabajo editorial que sigue pendiente. Sin embargo, terminamos con el final de la última columna Flecha en el blanco, encontrada por Iván aquel fatídico 9 de agosto, hace treinta años: “Felices los de arriba. Y desdichados los de abajo. Se levanta el telón ahora sobre el gobierno de Samper.

Ya no está Leo para ayudarnos, para aportar su risa (no morbosa ni maligna) universal en la multitud de actos que vienen. Risa leonina, que bajo tierra parece decirnos: –no de-jen, compañeros, de alistar un acto de teatro, una canción, una pintura que digan que Colombia vive y sueña”. 


jueves, 20 de enero de 2022

Al último descanso Luz Vásquez

 

Marzo 1988: Juan José Vejarano (camarógrafo), Dick Emanuelsson,
Manuel Marulanda y Lúz Eugenia Vázquez Cruz. FOTO: ALVAN.


Al último descanso Luz Vásquez

Esta mañana supe de la triste noticia que una querida colega, amiga y camarada, Luz Eugenia Vásquez Cruz había muerto.

Con Luz pase dos semanas 1988 en Casa Verde, la base central de las FARC-EP. Le acompañaba el camarógrafo Juan José Vejarano. Iban a hacer filmaciones para un documental sobre la historia de las FARC.

Yo había llegado con mi viejo amigo, colega y camarada Álvaro Angarita del semanario VOZ y fueron dos semanas para este sueco muy interesantes, coronándolas con una foto con el legendario fundador de las FARC-EP, Manuel Marulanda, además cubriendo la 2a Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar con participación de los demás movimientos guerrilleros.

 

EN OTRA OPORTUNIDAD NOS encontramos en Bogotá cuando ella trabajaba en la Comisión de DDHH del Ministerio del Interior bajo el mando de Horacio Serpa. No me acuerdo exactamente el año pero creo que fue durante el gobierno de Ernesto Samper. Y estaba contenta porque había podido viajar a los Farallones en el Valle para documentar las barbaridades del paramilitarismo. Me contaba que había topado con unos paramilitares y que uno de ellos tenía una cabeza en su mochila de una víctima campesina e indígena, un “trofeo” enfermizo de esos bárbaros, el monstruo del terrorismo de estado.

No solo ella dejó hermosas impresiones en este corresponsal sueco, sino también su padre, el humilde pero lleno de principios marxistas-leninistas ALVARO VAZQUES, secretario general del Partido Comunista Colombiano, durante varios años gloriosos, junto con Gilberto Vieira y Manuel Cepeda, inolvidables dirigentes del partido.

Una colega y compañera ha partido. Paz en su tumba.

DICK EMANUELSSON

Tegucigalpa-Honduras

 

FOTO: De los cinco, incluyendo Álvaro cómo fotógrafo solo este servidor sigue en vida.

“Con Luz y el comandante en jefe de las FARC-EP, Manuel Marulanda más el camarógrafo de Luz (con barba) Juan José Vejarano que tuvo la tropa de todo el cordón de Seguridad de Marulanda y Jacobo Arenas del campamento durante días, haciendo formación y ejercicios en la cancha para que saliera perfecta la filmación.

Era durante “El Acuerdo de Cese al Fuego de La Uribe” (municipio en el departamento del Meta) en marzo de 1988. 20 meses después, el presidente liberal César Gaviria ordenaría al ejército y la aviación de atacar y bombardear ”Casa Verde”, el mismo día de las elecciones a la Constituyente para matar a Marulanda y los integrantes del Secretariado que se encontraba temporalmente ahí. Lo que consiguió el representante de la oligarquía militarista eran diez años más de guerra en donde miles de los mejores hijos e hijas del pueblo fueron sacrificados por las ganancias del gran capital.

Ya en 1999 comenzaron las negociaciones de paz en San Vicente de Caguán pero con una guerrilla que durante esos años se había fortalecido enormemente.

Duraron dos años las conversaciones hasta que el presidente conservador Andrés Pastrana las rompió y dio luz verde al ejército y Pentágono de iniciar formalmente Plan Colombia y la guerra que duró otros diez años más, llegando a final del 2012 a La Habana que formalmente terminó en noviembre de 2016 con el Acuerdo de Paz.

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones del mismo.

 


jueves, 25 de mayo de 2017

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

Nelson Lombana Silva

Recientemente visitó nuevamente a Colombia el destacado periodista sueco, Dick  Thomás Emanuelsson, en compañía de su compañera, Miriam Huezo Herrera, médica y camarógrafa.



Dick fue víctima de las amenazas de muerte y de las tenebrosas chuzadas durante la dictadura del uribismo. Se vio precisado a salir del país y radicarse en la hermana república centroamericana Honduras. La Fiscalía General de la Nación, le estaba armando todo un “paquetazo” para justificar su encarcelación, según fue advertido oportunamente por el periodista colombiano, Holmán Morris.

Es un periodista internacional que le hace seguimiento a la noticia prácticamente en todos los países americanos, a excepción de Brasil. Le impresionó poderosamente la situación colombiana, dedicando gran parte de su vida periodista en informar y comunicar sobre este conflicto social y armado de este país sudamericano que ha padecido por algo más de 50 años.

Desafiando todo tipo de vicisitudes este comunicador social ha recorrido a Colombia, prácticamente de un extremo al otro, a lomo de mula, caminando, trotando, desentrañando la verdad y nada más que la verdad sobre la verdadera historia colombiana, totalmente ignorada y tergiversada por la clase dominante.  Se internó en la selva asumiendo todos los riesgos para encontrarse con las guerrillas, conocerlas y comunicar sus plataformas de lucha.

En esa brega periodística, Dick Thomás Emanuelsson pudo estar cara a cara con los máximos comandantes de las FARC – EP, el ELN, el EPL, el M-19, también con los guerrilleros rasos, con los campesinos, con líderes importantes de izquierda. E incluso, conocer de cerca el pensamiento reaccionario de la derecha y de la extrema derecha.

A pesar de las crudas amenazas, volvió a Colombia con el fin de conocer de cerca y de primera mano el momento histórico que vive el país con el proceso de paz. Sin escatimar esfuerzos y riesgos, recorrió con Miriam, nuevamente a Colombia. Llegó hasta las zonas veredales transitorias de normalización, unas veces bajo la lluvia y en otras bajo el sol canicular. Dick no es un periodista de oficina, ni de ciudad siquiera.

Visitó la Guajira, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, El Valle y otras regiones del país. En el Tolima estuvo tres días: 12,13 y 14 de mayo, visitando el municipio de Cajamarca, conociendo de cerca la lucha del pueblo por la defensa del medio ambiente y su rechazo absoluto a la presencia de multinacionales y transnacionales, especialmente Anglo Gold Ashanti. Habló directamente con los verdaderos protagonistas de esta singular manifestación de dignidad y defensa de la soberanía nacional: Las comunidades y sus principales líderes.

También visitó el municipio de Icononzo, la zona veredal transitoria de normalización en la vereda La Fila, donde compartió casi todo el día con guerrilleros y guerrilleras, constatando el incumplimiento del gobierno nacional y la firmeza ideológica y política de las FARC – EP para asumir el momento histórico de la dejación de las armas y la continuación de su plan estratégico desde la lucha política.

Quedó impresionado de la forma orgánica y consciente como el movimiento guerrillero viene asumiendo su nuevo rol. En ese sentido, destacó la dinámica en este asentamiento guerrillero, en el que se destaca un grupo nutrido que se prepara a todo vapor en el terreno periodístico, por ejemplo.


 
Criticó duramente la postura mediática de los grandes medios, afirmando sin ambages que era el principal obstáculo para sacar adelante el proceso de paz. “Estos dos canales (RCN y CARACOL), son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse”. Incluso, le restó importancia a la postura del narcoparamilitar No. 82: “Uribe podrá gritar mucho – dijo – pero no creo que tendrá éxito en ese sentido”.


Destacó la necesidad de estudiar el acuerdo para a partir de allí argumentar y enfrentar a los guerreristas y a su vez, continuar con la labor de concientización del pueblo colombiano, siguiendo el ejemplo de la comunicad de Cajamarca (Tolima). “El pueblo con conciencia es imparable”, anotó.

La página web: www.pacocol.org y el blog: http://nelsonlombanasilva.blogspot.com.co, se complacen en presentar la entrevista con el periodista Dick Thomás Emanuelsson: 

-          Dick Emanuelsson uno de los periodistas más importantes a nivel internacional, natural de Suecia. Usted conoce este país casi como la planta de su mano…

No, tampoco; este país es tan grandísimo 1.254 millones de kilómetros cuadrados, es imposible, pero sí he recorrido algo de este hermosísimo país y claro me impresiona mucho, lo siento durante un buen tiempo como mi segunda patria. Llegué aquí la primera vez, hace ya 37 años, en 1980 y de ahí he regresado continuamente a Colombia haciendo viajes, en giras periodísticas hasta el año 2000, cuando me instalé en Bogotá acreditado como periodista sueco en Colombia y duré más de lo que pensaba hasta que me empezaron a molestar demasiado el último año: 2005, en diciembre de 2005, por todas las amenazas de muerte y durante este año, me vi obligado a dejar Colombia, a raíz de esas chuzadas, del escándalo de las chuzadas por el DAS y el G3.

Bueno de una u otra forma sospechaba que los organismos del Estado estaban detrás, fue confirmado en febrero de 2009, si no me equivoco por Holman Morris, mediante un correo electrónico que me hizo llegar diciendo que tenía una carpeta muy voluminosa en la Fiscalía General de la Nación, que la Fiscalía en su allanamiento del DAS, en su sede, había decomisado todo el archivo del DAS y G3 que era un organismo ilegal adentro del DAS, se confirmó más o menos las sospechas que tenía.

Bueno, el Colectivo Alvear Restrepo me propuso que demandara el Estado Colombiano por cuatro razones o casos: El primer caso, fue Jorge Noguera, el segundo fue, Miguel Narváez, el ideólogo que anduvo haciendo charlas en los campamentos de los paramilitares y los otros mandos del DAS G3 con menor rango. No me acuerdo de los nombres ahora, pero estaban otros dos ahí.

Eso más o menos, regresando después 11 años y 5 meses, fue para mí el 25 de abril, aterrizamos nuevamente en Colombia, fue una sensación muy grande, porque como le venía diciendo, Colombia ha venido siendo como mi segunda patria y sigue siéndolo, aunque llevo más de 11 años desde que salí de Colombia en Honduras, una país también hermoso, una Colombia en miniatura, montañoso, 2 costas: Atlántico y Pacífico, valles muy hermosos, es un país muy hermoso, pero muy “colombianizado” como dicen los mismos hondureños, militarizado terriblemente después del golpe de Estado el 28 de junio de 2009.

De todas maneras, el pueblo hondureño, el pueblo colombiano, el pueblo latinoamericano, a su forma está peleando por una vida mejor, más digna y llegando a Colombia ahora con ese proceso, ese acuerdo, firmado entre las FARC y el Estado Colombiano, es bastante interesante. No pude resistir de otra vez regresar a Colombia, aunque también los compañeros del Alvear Restrepo me habían recomendado en el 2012 – 2013, de no llegar a Bogotá, porque nunca se sabe qué tipo de montaje podría montar contra uno.

Es más o menos, algo de antecedentes de mi persona como periodista y bueno, aquí estoy en Ibagué, este departamento Tolima, tan hermoso, muy hermoso.

-          ¿Cómo es posible que un periodista sueco se fije en Colombia? ¿Cuáles fueron las causas?

Yo pienso que Colombia desde su punto de vista político es único. Aquí, hay un Partido Comunista Colombiano legal, aunque legal es un poco relativo, un Partido golpeado, han intentado prácticamente eliminarlo físicamente como hicieron con la Unión Patriótica, donde el Partido llevó un costo muy alto en vidas.

Pero, sí en este momento también está armado la insurgencia que ha llevado tanto tiempo, entonces, la curiosidad periodística también me hizo llegar a Colombia y llegué como le dije en 1980. En ese momento quizás se hizo una vuelta por toda América Latina durante 4 meses y lo que más me impactó fue realmente Colombia, en el sentido que hay aquí todos los fenómenos políticos: Legal y armado. Entonces me interesé mucho sobre este conflicto tratando de llegar más al fondo.

En el año de 1983, regresé y entreviste a Manuel Cepeda Vargas, que en ese momento era el director del Semanario Voz Proletaria, un excelente periodista, un ejemplo de periodista, ejemplo de valentía también que me impresionó mucho. Así, poco a poco, fui profundizando los diferentes temas de Colombia y bueno, como le decía, este país tiene tantas cosas para un periodista cubrir y bueno, trataba de hacer todo lo que fuera posible, pero claro, he tenido que cubrir otros países en América Latina, menos Brasil, entonces el tiempo también tiene su alcance, su limitación.

-          Llama poderosamente la atención que usted fue un periodista que visibilizó la insurgencia cuando estaba totalmente incomunicada y entrevistar un guerrillero era un suicidio en Colombia. A groso modo, ¿Cómo sintetiza usted esta gran experiencia?

La primera vez fue en 1988, estaba el acuerdo de la Uribe sobre cese al fuego tomado por las Farc y el gobierno conservador de Belisario Betancur y muchos periodistas subieron a Casa Verde y yo aproveché y llegué a finales del mes de marzo, se iba a realizar la semana siguiente la II Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, donde estaban todos los movimientos insurgentes en esa época. Fue muy interesante. Yo estuve cuatro o cinco días antes, incluso, con el compañero Álvaro Angarita del semanario VOZ La verdad del pueblo, excelente periodista, viejo amigo, compañero de toda la vida. Estuvimos ahí, casi dos semanas.

Realmente fue impresionante experiencia para mí, subir primero tres días en caballo, tres jornadas, llegando de San Juan del Sumapaz pasando por todo el páramo y llegando después a la entrada del territorio de las FARC, de la Casa Verde, y después salir por el otro lado por Cabrera. Y durante una semana la ida arriba, tenía el privilegio realmente de entrevistar a Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, los dos legendarios comandantes de las FARC, más otros comandantes de los otros movimientos guerrilleros: EPL, ELN, M-19, entrevisté a Vera Grabe, también entrevisté guerrilleros rasos que estaban ahí, mujeres, un muchacho de trece años que se llamaba John Jairo, que su relato me impresionó mucho, que su mamá estaba peleando en un frente y su papá había caído en combate con el ejército y su abuela, que tenía la responsabilidad de la custodia del muchacho, llegó un día y le dijo a Jacobo Arenas: “Mira, ahora le toca a usted encargarse de ese chiquillo, porque yo soy muy vieja y muy cansada de llevarlo todos los días”. El comandante Jacobo, contestó: “Nosotros no podemos llevar un niño de solamente de doce años” que tenía en esa época y el chiquillo decía: “No, yo tengo buena puntería”. Pero, claro, era un niño. Él fue un escolta de honor de Jacobo Arenas. Estuvo haciendo la guardia afuera dos, tres horas de la “oficina” de Jacobo Arenas.

Claro, yo le preguntaba: “¿Tú no tienes ganas de ir al cine como matiné, ir a comer dulces en la ciudad?” Me contestaba: “Sí, sí, pero después de la guerra”, me dijo el muchacho.

Después supe, a los 25 años tuvo su propia escuadra y pasaron otros años, y como tantos otros, tal como los sacrificios que tiene esta guerra, él murió en un combate con el ejército, cuando ya tenía más o menos 30 años.

-          Usted tuvo la oportunidad de entrevistar a legendarios comandantes no solamente de las FARC, sino de otras organizaciones guerrilleras. ¿Qué concepto tiene – por ejemplo – de Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas?

Pues, uno se imagina un legendario guerrillero que fue Marulanda, con su uniforme camuflado, con su fusil, hablando de los combates… Realmente fue una gran sorpresa, porque él ni tenía camuflado, tenía su gabán, tenía un suéter, una camisa, su toalla verde en uno de sus hombros y hablando de la necesidad de una nueva constituyente, una nueva legislación, una nueva Colombia en paz, donde los trabajadores, los obreros, los campesinos, los estudiantes, tuvieran verdaderos derechos. Es decir, llenar el eslogan, la consigna de la justicia con contenido social, verdadero contenido social.

Ese fue, digamos en marzo y abril de 1988, cómo es la vida, la ironía de la vida, en las elecciones de 1988, justamente de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, fue la primera vez en este año, esta elección fue fruto del acuerdo entre las FARC y el Estado colombiano del año 1984, mes de mayo, eran reformas que se iban dando poco a poco.

Ahora, sobre la Constituyente fue una cosa fatal, porque el mismo día que al pueblo colombiano realmente fue a las urnas para elegir los delegados y delegadas a la asamblea nacional constituyente, el ejército nacional, por orden del presidente Cesar Gaviria Trujillo, ordenó el bombardeo  de Casa Verde, rompiéndose así el cese al fuego y se perdió diez años y muchas vidas humanas, muchos combates. Pensaron que iban a terminar en un dos por tres a unos viejitos como les decían a los miembros del secretariado, pero lo que pasó fue que realmente la guerrilla de las FARC, bueno tuvieron que retirarse a la montaña, a la selva, a las diferentes trincheras del combate contra el ejército y ahí se reforzó tremendamente durante toda la década de los 90s. Me acuerdo de un general que se llamaba (No recuerdo su nombre ahora) que en el año de 1996, ante las grandes ofensivas de la insurgencia de las FARC, dijo: “Hay que tomar medidas drásticas si no las fuerzas militares colombianas van a perder esta pelea militar con la insurgencia que está creciendo fuertemente”.

Si usted recuerda también, presentaron los mejores expertos en la política exterior del Departamento de Estado, que eran los republicanos, hicieron varios documentos Santafé, Santafé 1, 2 y 4, Santafé 3, parece que nunca lo publicaron oficialmente, pero en Santafé 2, de ese documento advertía esos expertos internacionales sobre la política exterior de los Estados Unidos, si no toma medidas, rápidas y drásticas en el caso colombiano, el Estado colombiano puede caer en manos de esta guerrilla.

Era una época muy, muy interesante, pero como le digo, las impresiones de Marulanda y también Jacobo Arenas fueron muy grandes para mí, realmente una orientación para entender un poco el complejo panorama colombiano que ha sido siempre este país.

-          ¿Alguna anécdota en especial con los comandantes Manuel o Jacobo Arenas?

Bueno, tengo una anécdota bastante chistosa, es que había también con los delegados de los otros movimientos guerrilleros en esa segunda cumbre de la Coordinadora. Era una noche cultural. Bueno, como sueco soy un poco tímido, pero cada uno de los que estábamos como invitados, teníamos que entregar algún tipo de actividad cultural. Álvaro Angarita y yo, cantamos alguna canción, hicimos un chiste sobre Augusto Pinochet: Pinochet estaba enterrado hasta el cuello en el desierto Atacama en el norte de Chile, entonces, pasó un campesino y Pinochet gritaba: ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! Pobre campesino, es que estoy mal y herido. El campesino lo miró y le dijo: No, lo que pasa es que está mal enterrado” y con el zapato se lo puso encima. Marulanda, estaba pasivo escuchando. Al otro día, me paró. Me dijo: “Oiga, cuéntame otra vez ese chiste, fue que no lo entendí muy bien”. Quizás, por mi mal español de esa época, era medio sueco. Entonces, le conté otra vez el cuento. Marulanda, que era un hombre bastante serio, a cambio de Jacobo que era más abierto y risueño, se puso a reírse mucho. Cayó la moneda al otro día.

-          ¿Esa campaña negra contra la guerrilla de que era terrorista no lo hizo dudar para entrar a la montaña, recorrer llanuras, pendientes, en busca del proyecto político de este movimiento insurgente?

Claro que sí. Esa gira, esos reportajes allá en Casa Verde, entrevistando también al comandante Joselo Losada, que era otro marquetalíano, incluso, más que Tirofijo (Manuel Marulanda Vélez), que tenía una puntería muy bien decía todos los guerrilleros; claro, tuvo sus secuelas en forma muy positiva para mí, despertando más interés para meterme más en la historia de este movimiento insurgente de esta Marquetalia hasta el día de hoy.

Y claro, yo duré diez años para otra vez hacer los reportajes, estuve casi seis semanas en el bloque sur, en el 48, en el campamento de Raúl Reyes, en el campamento de Joaquín Gómez, que en ese momento era el jefe del bloque sur de las FARC. Entrevisté a mucha gente. Llegué tres semanas después de Patascoy en el cerro de Nariño, que era una base militar en 4.200 metros de altura, unas condiciones climáticas, uno no entiende que 200 guerrilleros pueda tomar una base militar a esa altura, había hecho un intento en el mes de octubre y volaron guerrilleros por las tormentas de nieve que había allá, tuvieron que regresar y hacer nuevamente el intento el 27 o 21 de diciembre de 1997.

Llegué la segunda semana en 1998, tres semanas después de la toma de Patascoy y ahí entrevisté el comandante llamado El Paisa, que no era el mismo Paisa que la prensa burguesa tiene tanto temor, pavor, sino era otro Paisa, que había estado en la toma de Patascoy. Fue interesante escuchar el relato y todo. Y hablando con los guerrilleros rasos preguntando de donde venía, etc. Entonces uno se daba cuenta que eran colombianos de carne y hueso, víctimas de la guerra sucia, sobre todo sus familias, donde el ejército había asesinado, en el caso de un guerrillero negro en el bloque sur del comandante Joaquín Gómez, que le habían asesinado seis hermanos y primos de este muchacho muy humilde que era el que llevaba la ametralladora de ese campamento. O sea, hay una infinidad de casos que uno entiende por qué se va a la montaña y a la insurgencia a incorporarse para una u otra forma, no solamente salvar su vida, sino cambiar todo este país tan injusto  donde un poder fáctico está por encima, tanto del Estado como del Congreso y del Gobierno.

Bueno, a parte, del proceso del Caguán que yo estuve varias veces en este proceso, que era muy importante. En el 2005, me impresionó mucho porque fue la última vez que pude entrevistar a Raúl Reyes, antes del bombardeo del primero de marzo de 2008 y además, entrevisté en casi dos horas a Lucero, que era la esposa de Simón Trinidad y cuatro meses antes había sido extraditada a los Estados Unidos como un chantaje de Uribe, que si habla, si ingresa como desertora en este proceso junto con los paramilitares, no lo vamos a extraditar a los Estados Unidos. Pero Simón nunca accedió en esa forma. Lucero era una mujer humilde, una persona con tanta sensibilidad, pero con una firmeza increíble.

Pienso que he hecho muchas entrevistas en este país, esta es una de las entrevistas que más me gusta, porque realmente muestra el sentimiento que tiene un guerrillero, guerrillera, del por qué se asume un papel tan importante como arriesgar su vida, contra un ejército de 500 o 1000 de los más preparados, más entrenados y con más experiencia en la lucha contra guerrillera que tiene el ejército y las fuerzas militares colombianas. 

Claro, una cosa lleva a la otra. Y uno se mete más al fondo de ese tema, mirando quiénes son los verdaderos poderes fácticos en este país: Las transnacionales, las siete bases militares norteamericanas subordinándose totalmente ante el imperio del norte. Yo pienso que ahora las FARC con la firma del acuerdo de paz, tiene una tarea muy importante de canalizar toda esa rabia, la desesperación de las grandes masas colombianas que no tiene casi qué comer o si tiene es muy poco, el desempleo en este país, la miseria, la extrema pobreza. O sea, todos los factores objetivos existen en este país, lo que falta, como decía Ernesto Che Guevara, es que el factor subjetivo se madure, el pueblo tome conciencia.

En ese sentido, el trabajo periodístico de se está haciendo ahora los jóvenes guerrilleros, me impresiona, hasta la revista Semana, se impresiona por la calidad que están haciendo en sus post y que está saliendo por todas las redes sociales. Pienso que es un buen camino, un buen inicio.

Pero, como te digo, el pueblo colombiano tiene que tomar conciencia para cambiar esto, no puede seguir en esta vida masoquista de ser sumiso o ser conformista con un régimen, no me refiero solamente a Juan Manuel Santos, sino todos los gobiernos de turno, y sobre todo, esa oligarquía rancia como solía decir el comandante Hugo Chávez al referirse a la oligarquía colombiana, al mantener una guerra contra este pueblo tan noble, tan hospitalario, tan hermoso, que es el pueblo colombiano durante toda la existencia de la república colombiana.

-          Precisamente, ¿Cómo analiza usted la metamorfosis de la guerrilla de las Farc al decirle adiós a las armas y entrar al escenario político a continuar su plan estratégico por otras vías?

Es difícil para mí, que vengo del exterior, a decir algo sobre esto. Pero, la reflexión que uno hace es que no es un movimiento guerrillero derrotado, capitulado, es un movimiento bastante inteligente. Creo que eso les da la confianza a la conciencia del pueblo colombiano. Ellos entienden que la lucha política está por encima de cualquier otra forma de lucha, siempre no puede ser de otra forma y la otra forma ha sido complementario en unas circunstancias muy especiales, que ha sido ser alzados en armas durante tantos años.

Espero realmente, que no se vaya a repetir la experiencia de la Unión Patriótica, pero nunca se sabe, con una oligarquía y Estado colombiano tan traicioneros durante toda su historia, durante toda su existencia, pues esperamos que se tomen decisiones inteligentes y se cree un movimiento amplio, un frente amplio, democrático, progresista, que neutralice todavía más a la ultraderecha, a la extrema derecha, el fascismo representado por el uribismo y sectores que han hecho todo para que este proceso, este acuerdo de paz, no se haga realidad. O como el mismo Luis Fernando Londoño, resumió: “Hay que hacer trizas este acuerdo de paz”.

Todo dependerá del pueblo colombiano, sea él que decida libremente si quiere que la guerra regrese o si quiere construir algo más nuevo, donde el pueblo sea realmente el verdadero protagonista en este proceso político que las FARC ha iniciado con la firma del acuerdo de paz.

-          ¿Cuáles que cree usted que son los principales factores que dificultan que este acuerdo de la Habana se materialice?

Pues los colegas míos colombianos en los medios de comunicación corporativos: RCN, CARACOL, no es una casualidad que el comandante Manuel Marulanda Vélez haya dicho al inicio del proceso de paz en el Caguán: “Ustedes tienen una deudita con nosotros. ¿Por qué? Porque toda la vida han demonizado, criminalizado, han descrito a la guerrilla como un “comunista” que come niños”.

Ese periodismo barato, nefasto, violando todos los principios del ABC del periodismo. Estos dos canales, que dominan el 95 por ciento, más o menos, de todos los televidentes y radioescuchas en el país, son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse.

El uribismo y estos sectores fascistas que asesinan los líderes sociales para amedrentar este movimiento de masas que tiene que surgir en este país, son aislados, no creo que tengan mucho apoyo o respaldo de las grandes masas populares en Colombia, Uribe podrá gritar mucho, pero no creo que tendrá éxito en ese sentido.

Los verdaderos obstáculos son los que manipulan desde los estudios de televisión de RCN y CARACOL. Por eso es tan importante que los mismos guerrilleros que ahora son periodistas que trabajan con eso  que impactan con su post en youtube y que tiene una entrada de miles de jóvenes colombianos que entran, pienso yo, para escuchar y ver la noticia sobre la realidad colombiana. Ahí, está la clave para romper ese cerco mediático que están en los grandes medios corporativos, que están bombardeando constantemente al pueblo colombiano durante tanto tiempo y siguen haciéndolo.

-          Finalmente, ¿Qué tiene que hacer el pueblo colombiano para ganarle a la ultraderecha ese pulso entre la guerra y la paz? ¿Qué actitud debe asumir los colombianos y las colombianas?

Bueno, en primer lugar estudiar detalladamente el acuerdo. De ahí sacar argumentos sólidos para seguir haciendo conciencia en el pueblo colombiano. El ejemplo, que nos ha dado el municipio de Cajamarca (Tolima), es muy bueno, que el 98 por ciento haya dicho no a la explotación minera por la transnacional Anglo Gold Ashanti, es signo que el pueblo ha tomado conciencia, que no comenzó el 26 de marzo con la consulta popular ambiental en este municipio, sino fue un proceso durante varios años donde los líderes de la campaña por el NO, ambientalistas, geólogos, diferentes sectores de la sociedad cajamarcuna, se sentaron con los campesinos, que como yo no sabemos mucho de minería, pero se sentaron a estudiar el tema y el campesino con ese conocimiento se convenció que podía pronunciarse sobre eso y lo hizo, seguramente después de haberse leído documentos sobre los efectos desastrosos que significa la minería a cielo abierto, para una nación, y sobre todo para una comunidad tan importante como son los campesinos, porque producen comida, no producen cianuro, no producen desastres ecológicos con el agua, que hace la minería en el Cerrejón, que ya estaba haciendo en Cajamarca y en otras regiones del país.

El ejemplo de Cajamarca (Tolima), pienso yo que es sensacional, fundamental para entender que sí se puede derrotar este régimen mediante la unidad y la organización. Muchos guerrilleros que he venido entrevistando ahora en los dos campamentos, en los puntos de El Conejo (Guajira) y en la Fila, municipio de Icononzo (Tolima), ellos también subrayan claramente el ejemplo de Cajamarca (Tolima). El pueblo con conciencia es imparable. Eso lo mostró el resultado de la consulta popular en Cajamarca (Tolima).


Dick comparte con Comunistas en Ibagué y conmemora el día de la madre en comunidad

martes, 30 de agosto de 1983

Colombia 1983: ¿Es posible una solución pacífica a la guerra? Entrevista a Manuel Cepeda, director del semanario del Partido Comunista VOZ PROLETARIA

martes, 30 de agosto de 1983

Manuel Cepeda, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Colombia, editor jefe del periódico  Voz Proletaria (Foto: Dick Emanuelsson) 


 

La "Llama de la Aurora Boreal" (el segundo diario comunista más antiguo del mundo, fundado el 2 de octubre de 1906 por los mineros del norte de Suecia) Martes 30 de agosto de 1983:

¿Es posible una solución pacífica a la guerra?

Av Dick Emanuelsson

BOGOTÁ, Colombia ( Nlf ) La guerra de guerrillas en Colombia se viene desarrollando desde hace varios años . La política anterior del gobierno había sido aplastar militarmente a las guerrillas, y la de las guerrillas aplastar a las tropas gubernamentales. Por muchos años la lucha se ha mantenido como el statu quo.

Sin embargo, bajo el nuevo presidente Belisario Betancur, el gobierno ha elaborado un programa para poner fin a la guerra de guerrillas en el país. El programa de Betancur, que cuenta con el apoyo de varios parlamentarios socialistas y comunistas, entre otros, busca la paz y la amnistía.

– Esta amnistía ha permitido, entre otras cosas, que varios miembros de los movimientos guerrilleros FARC, M-19, ELN y EPL recuperen su libertad.

Dos grupos

Pero las políticas de Betancur, que difieren radicalmente de las tradiciones anteriores en el país, también han dividido a la burguesía colombiana en dos.

Un grupo, representado principalmente por el ministro de Defensa, Fernando Landazábal Reyes, políticos como el general del Ejército Gustavo Matamoros y otras altas figuras militares, cree que la amnistía significó que los guerrilleros entregarían las armas y regresarían a casa. Entonces todo está bien.

El segundo grupo, encabezado por el presidente Betancur, cree que se deben implementar ciertas reformas para poner fin a la lucha guerrillera. Podría significar enviar algunos tractores a los agricultores, enviar semillas. Pero no se trata de romper la estructura casi feudal del país.

El Partido Comunista Colombiano rechaza ambas soluciones. Manuel Cepeda Vargas, miembro del comité central del partido:


Así viven los campesinos que se han visto obligados a trasladarse a la capital, Bogotá, para tener una oportunidad de ganarse la vida. La imagen es de un barrio marginal en las afueras de la capital. (Foto: Dick Emanuelsson)




Ambos están equivocados.

– Siempre hemos dicho que no hay solución militar a la guerra. Ninguna de las partes es capaz de aplastar a la otra.

Las guerrillas, especialmente las FARC, tienen raíces profundas entre los campesinos. Su lucha es por la reforma agraria, contra el terror de los terratenientes y los militares. La distribución de la tierra es muy injusta.

– Si no se implementa una reforma agraria que cambie las condiciones, la lucha continuará, afirma Manuel Cepeda.

La propuesta del Partido Comunista (PCC) se llama "paz democrática". El partido subraya que no se trata de una paz pacifista cualquiera, sino de una paz basada en profundas reformas sociales y económicas.

Amenaza de golpe fascista

La alternativa es desalentadora:

– Existe el riesgo de que un grupo puramente fascista tome el poder e intente aplastar militarmente al movimiento campesino y a la guerrilla, advierte Manuel Cepeda. Contra esto se alzan poderosas fuerzas dentro del pueblo, aunque desorganizadas estén. Si logramos organizarlos, significará un gran avance para esta “paz democrática”.

El partido presentó su propuesta en 1980. En ese momento Colombia se encontraba en estado de excepción con una severa y dura persecución contra el partido y todo el movimiento popular.

Escuadrón de la muerte

Sin embargo, el estado de emergencia se levantó, en gran medida como resultado de las acciones del PCC, y los llamados del partido a la gente a estar en guardia contra los grupos fascistas resultaron ser muy efectivos.

Varias investigaciones e indagaciones revelaron grupos fascistas, paramilitares, “escuadrones de la muerte” con altos mandos militares y policiales y otros grupos armados.

El PCC quiere frenar las acciones de estos grupos;

–El cese al fuego que proponemos, que implica que los movimientos guerrilleros entreguen las armas, se basa en una transformación profunda del país. La propuesta ha recibido apoyo de las FARC y el M-19 (los grupos guerrilleros más grandes. Nota de la NFL), dice Manuel Cepeda.

De vuelta al cuartel

La propuesta del partido implicaría el regreso de los militares a los cuarteles, la disolución inmediata de todos los grupos fascistas paramilitares, la introducción de plenos derechos sindicales y una reforma agraria, es decir, una democratización general del país.

– Todo esto es una condición previa para que la amnistía y el cese del fuego tengan sentido, considera el portavoz del PCC.

Ya se han iniciado las conversaciones entre representantes de la guerrilla y el lado gubernamental. Las conversaciones están siendo obstaculizadas por los grupos pro imperialistas (maoístas y trotskistas) apoyados por Estados Unidos, que quieren un aplastamiento militar y completo de las guerrillas.

– El problema es, entre otras cosas, que el nivel de organización del movimiento popular es muy bajo, cree Manuel Cepeda. Es tarea del Partido Comunista garantizar que esta paz se incremente gradualmente y se establezca verdaderamente la “paz democrática”.

Manuel Cepeda Vargas, 1983. El 9 de agosto de 1994 fue asesinado por unos sicarios al servicio de la Inteligencia Militar, B2. Cepeda entonces era senador del Partido Colomunista Colombiano, PCC.

 

Comunistas en la dirección de la lucha popular:

1984 un año crucial para Colombia

Av Dick Emanuelsson

BOGOTÁ; Colombia Hace poco más de un año, Belisario Betancur asumió la presidencia de Colombia. Un político de la burguesía, conservador pero bastante astuto.

Las fuerzas radicales en Colombia creen que Betancur y su línea política son resultado del conflicto de las Islas Malvinas, donde la burguesía latinoamericana se opuso por primera vez seriamente al imperialismo estadounidense.

Una de las primeras acciones de Betancur tras asumir la presidencia fue incorporar a Colombia al Movimiento de Países No Alineados.

Obstruido

Para muchos, fue una decisión sorprendente. Betancur no había abordado el tema durante la campaña presidencial. Cuando periodistas estadounidenses le preguntaron por qué no había dicho nada antes sobre sus planes, Betancur respondió:

 Entonces su gobierno me habría impedido llegar a la presidencia.

La política colombiana también ha cambiado en varias otras áreas durante el último año.

  • El gobierno de Betancur sigue una política exterior en general bastante progresista. La postura anteriormente agresiva hacia Cuba y Nicaragua se ha transformado en contactos amistosos.

  • Colombia mantiene una política activa en el marco del Grupo Cóndora, es decir el grupo integrado por México, Panamá y Venezuela, que busca lograr una solución pacífica a los conflictos en Centroamérica.

  • Dentro del país, Betancur también intenta ahora lograr una solución a los enfrentamientos entre el movimiento guerrillero FARC y el gobierno. Betancur presentó ante el parlamento una ley de amnistía para los guerrilleros. La propuesta se basó en una propuesta anterior, realizada por el Partido Comunista de Colombia, PCC.

– En el plano internacional, Betancur ha hecho muchas cosas positivas, considera Manuel Cepeda, redactor jefe del periódico del Partido Comunista Voz Proletaria y miembro del Buró Político del PCC. No podemos sino estar satisfechos con ello.


Manuel Marulanda, el legendario comandante en jefe de las FARC-EP, ya en Casa Verde en el mes de marzo de 1988, durante el Acuerdo de La Uribe, firmado en mayo de 1984 entre las FARC y el gobierno de Betancur. FOTO: DICK EMANUELSSON.


Resolución de crisis

Pero ahora los comunistas también exigen medidas enérgicas para resolver la crisis económica del país.

La crisis toma diferentes formas. El presupuesto estatal tiene un déficit de 150 mil millones de pesos (aproximadamente 20 mil millones de coronas suecas). La inflación en el país es del 25 por ciento anual. Los precios de los principales productos de exportación de Colombia, el café y el banano, han caído.

– Por supuesto, Estados Unidos está teniendo un impacto al comprar menos de estos productos. Esa línea depende completamente de la línea política general de Betancur: una especie de política de protesta de los Estados Unidos. Colombia ya lo está empezando a sentir.

Para el presidente Betancur, la situación se ha agravado tras el fuerte terremoto que afectó al país. Le costó a un tesoro que ya estaba bajo presión. El desplome de las monedas ecuatoriana y venezolana también se sintió en Colombia. Anteriormente, el flujo de divisas al país provenía del gran comercio fronterizo. Ahora la situación es la opuesta.

Dinero a los EE.UU.

También se han revelado varios escándalos en el sistema bancario, donde grandes bancos (entre ellos el Banco de Colombia y el Banco Bogotá) exportan divisas a Estados Unidos. El gobierno tuvo que reponer las sumas procedentes del tesoro.

Al mismo tiempo, la producción se ha estancado. La construcción y la minería se encuentran operando a apenas la mitad de su velocidad. Muchas empresas han cerrado. El desempleo está aumentando drásticamente.

– Es lógico que la respuesta a todo esto sean luchas sociales más feroces, dice Manuel Cepeda. Una ola de huelgas y protestas sacude ahora el país.

Huelga contra Estados Unidos

El PCC está a la vanguardia de las luchas que lleva adelante la clase obrera. El partido está a cargo de la organización sindical CSTC y trabaja por la unidad con las otras tres organizaciones sindicales (la liberal CTC, la conservadora UTC y la socialcristiana DGT).

– Las luchas sociales, las ocupaciones de tierras, las manifestaciones, son cada vez más numerosas. El movimiento estudiantil está creciendo y la lucha guerrillera está adquiriendo cada vez mayor alcance. Colombia afronta un caliente 1984, cuando incluso una LO unida sería un gran apoyo en la lucha contra el capitalismo, dice Cepeda. Y un duro golpe para Estados Unidos.

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Después de Nicaragua, Colombia, Ecuador y Bolivia, el empleado de Flamman, Dick Emanuelsson, ahora ha llegado a Chile.

Sus informes anteriores fueron presentados el 22/6, 4/7, 6/7, 18/7, 19/7. 26/7, 1/8, 18/8 (de Nicaragua) y 23/8 (de Bolivia). Aquí nos relata en dos artículos en texto e imágenes la interesante situación política de Colombia.