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jueves, 20 de enero de 2022

Al último descanso Luz Vásquez

 

Marzo 1988: Juan José Vejarano (camarógrafo), Dick Emanuelsson,
Manuel Marulanda y Lúz Eugenia Vázquez Cruz. FOTO: ALVAN.


Al último descanso Luz Vásquez

Esta mañana supe de la triste noticia que una querida colega, amiga y camarada, Luz Eugenia Vásquez Cruz había muerto.

Con Luz pase dos semanas 1988 en Casa Verde, la base central de las FARC-EP. Le acompañaba el camarógrafo Juan José Vejarano. Iban a hacer filmaciones para un documental sobre la historia de las FARC.

Yo había llegado con mi viejo amigo, colega y camarada Álvaro Angarita del semanario VOZ y fueron dos semanas para este sueco muy interesantes, coronándolas con una foto con el legendario fundador de las FARC-EP, Manuel Marulanda, además cubriendo la 2a Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar con participación de los demás movimientos guerrilleros.

 

EN OTRA OPORTUNIDAD NOS encontramos en Bogotá cuando ella trabajaba en la Comisión de DDHH del Ministerio del Interior bajo el mando de Horacio Serpa. No me acuerdo exactamente el año pero creo que fue durante el gobierno de Ernesto Samper. Y estaba contenta porque había podido viajar a los Farallones en el Valle para documentar las barbaridades del paramilitarismo. Me contaba que había topado con unos paramilitares y que uno de ellos tenía una cabeza en su mochila de una víctima campesina e indígena, un “trofeo” enfermizo de esos bárbaros, el monstruo del terrorismo de estado.

No solo ella dejó hermosas impresiones en este corresponsal sueco, sino también su padre, el humilde pero lleno de principios marxistas-leninistas ALVARO VAZQUES, secretario general del Partido Comunista Colombiano, durante varios años gloriosos, junto con Gilberto Vieira y Manuel Cepeda, inolvidables dirigentes del partido.

Una colega y compañera ha partido. Paz en su tumba.

DICK EMANUELSSON

Tegucigalpa-Honduras

 

FOTO: De los cinco, incluyendo Álvaro cómo fotógrafo solo este servidor sigue en vida.

“Con Luz y el comandante en jefe de las FARC-EP, Manuel Marulanda más el camarógrafo de Luz (con barba) Juan José Vejarano que tuvo la tropa de todo el cordón de Seguridad de Marulanda y Jacobo Arenas del campamento durante días, haciendo formación y ejercicios en la cancha para que saliera perfecta la filmación.

Era durante “El Acuerdo de Cese al Fuego de La Uribe” (municipio en el departamento del Meta) en marzo de 1988. 20 meses después, el presidente liberal César Gaviria ordenaría al ejército y la aviación de atacar y bombardear ”Casa Verde”, el mismo día de las elecciones a la Constituyente para matar a Marulanda y los integrantes del Secretariado que se encontraba temporalmente ahí. Lo que consiguió el representante de la oligarquía militarista eran diez años más de guerra en donde miles de los mejores hijos e hijas del pueblo fueron sacrificados por las ganancias del gran capital.

Ya en 1999 comenzaron las negociaciones de paz en San Vicente de Caguán pero con una guerrilla que durante esos años se había fortalecido enormemente.

Duraron dos años las conversaciones hasta que el presidente conservador Andrés Pastrana las rompió y dio luz verde al ejército y Pentágono de iniciar formalmente Plan Colombia y la guerra que duró otros diez años más, llegando a final del 2012 a La Habana que formalmente terminó en noviembre de 2016 con el Acuerdo de Paz.

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones del mismo.

 


jueves, 25 de mayo de 2017

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

Nelson Lombana Silva

Recientemente visitó nuevamente a Colombia el destacado periodista sueco, Dick  Thomás Emanuelsson, en compañía de su compañera, Miriam Huezo Herrera, médica y camarógrafa.



Dick fue víctima de las amenazas de muerte y de las tenebrosas chuzadas durante la dictadura del uribismo. Se vio precisado a salir del país y radicarse en la hermana república centroamericana Honduras. La Fiscalía General de la Nación, le estaba armando todo un “paquetazo” para justificar su encarcelación, según fue advertido oportunamente por el periodista colombiano, Holmán Morris.

Es un periodista internacional que le hace seguimiento a la noticia prácticamente en todos los países americanos, a excepción de Brasil. Le impresionó poderosamente la situación colombiana, dedicando gran parte de su vida periodista en informar y comunicar sobre este conflicto social y armado de este país sudamericano que ha padecido por algo más de 50 años.

Desafiando todo tipo de vicisitudes este comunicador social ha recorrido a Colombia, prácticamente de un extremo al otro, a lomo de mula, caminando, trotando, desentrañando la verdad y nada más que la verdad sobre la verdadera historia colombiana, totalmente ignorada y tergiversada por la clase dominante.  Se internó en la selva asumiendo todos los riesgos para encontrarse con las guerrillas, conocerlas y comunicar sus plataformas de lucha.

En esa brega periodística, Dick Thomás Emanuelsson pudo estar cara a cara con los máximos comandantes de las FARC – EP, el ELN, el EPL, el M-19, también con los guerrilleros rasos, con los campesinos, con líderes importantes de izquierda. E incluso, conocer de cerca el pensamiento reaccionario de la derecha y de la extrema derecha.

A pesar de las crudas amenazas, volvió a Colombia con el fin de conocer de cerca y de primera mano el momento histórico que vive el país con el proceso de paz. Sin escatimar esfuerzos y riesgos, recorrió con Miriam, nuevamente a Colombia. Llegó hasta las zonas veredales transitorias de normalización, unas veces bajo la lluvia y en otras bajo el sol canicular. Dick no es un periodista de oficina, ni de ciudad siquiera.

Visitó la Guajira, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, El Valle y otras regiones del país. En el Tolima estuvo tres días: 12,13 y 14 de mayo, visitando el municipio de Cajamarca, conociendo de cerca la lucha del pueblo por la defensa del medio ambiente y su rechazo absoluto a la presencia de multinacionales y transnacionales, especialmente Anglo Gold Ashanti. Habló directamente con los verdaderos protagonistas de esta singular manifestación de dignidad y defensa de la soberanía nacional: Las comunidades y sus principales líderes.

También visitó el municipio de Icononzo, la zona veredal transitoria de normalización en la vereda La Fila, donde compartió casi todo el día con guerrilleros y guerrilleras, constatando el incumplimiento del gobierno nacional y la firmeza ideológica y política de las FARC – EP para asumir el momento histórico de la dejación de las armas y la continuación de su plan estratégico desde la lucha política.

Quedó impresionado de la forma orgánica y consciente como el movimiento guerrillero viene asumiendo su nuevo rol. En ese sentido, destacó la dinámica en este asentamiento guerrillero, en el que se destaca un grupo nutrido que se prepara a todo vapor en el terreno periodístico, por ejemplo.


 
Criticó duramente la postura mediática de los grandes medios, afirmando sin ambages que era el principal obstáculo para sacar adelante el proceso de paz. “Estos dos canales (RCN y CARACOL), son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse”. Incluso, le restó importancia a la postura del narcoparamilitar No. 82: “Uribe podrá gritar mucho – dijo – pero no creo que tendrá éxito en ese sentido”.


Destacó la necesidad de estudiar el acuerdo para a partir de allí argumentar y enfrentar a los guerreristas y a su vez, continuar con la labor de concientización del pueblo colombiano, siguiendo el ejemplo de la comunicad de Cajamarca (Tolima). “El pueblo con conciencia es imparable”, anotó.

La página web: www.pacocol.org y el blog: http://nelsonlombanasilva.blogspot.com.co, se complacen en presentar la entrevista con el periodista Dick Thomás Emanuelsson: 

-          Dick Emanuelsson uno de los periodistas más importantes a nivel internacional, natural de Suecia. Usted conoce este país casi como la planta de su mano…

No, tampoco; este país es tan grandísimo 1.254 millones de kilómetros cuadrados, es imposible, pero sí he recorrido algo de este hermosísimo país y claro me impresiona mucho, lo siento durante un buen tiempo como mi segunda patria. Llegué aquí la primera vez, hace ya 37 años, en 1980 y de ahí he regresado continuamente a Colombia haciendo viajes, en giras periodísticas hasta el año 2000, cuando me instalé en Bogotá acreditado como periodista sueco en Colombia y duré más de lo que pensaba hasta que me empezaron a molestar demasiado el último año: 2005, en diciembre de 2005, por todas las amenazas de muerte y durante este año, me vi obligado a dejar Colombia, a raíz de esas chuzadas, del escándalo de las chuzadas por el DAS y el G3.

Bueno de una u otra forma sospechaba que los organismos del Estado estaban detrás, fue confirmado en febrero de 2009, si no me equivoco por Holman Morris, mediante un correo electrónico que me hizo llegar diciendo que tenía una carpeta muy voluminosa en la Fiscalía General de la Nación, que la Fiscalía en su allanamiento del DAS, en su sede, había decomisado todo el archivo del DAS y G3 que era un organismo ilegal adentro del DAS, se confirmó más o menos las sospechas que tenía.

Bueno, el Colectivo Alvear Restrepo me propuso que demandara el Estado Colombiano por cuatro razones o casos: El primer caso, fue Jorge Noguera, el segundo fue, Miguel Narváez, el ideólogo que anduvo haciendo charlas en los campamentos de los paramilitares y los otros mandos del DAS G3 con menor rango. No me acuerdo de los nombres ahora, pero estaban otros dos ahí.

Eso más o menos, regresando después 11 años y 5 meses, fue para mí el 25 de abril, aterrizamos nuevamente en Colombia, fue una sensación muy grande, porque como le venía diciendo, Colombia ha venido siendo como mi segunda patria y sigue siéndolo, aunque llevo más de 11 años desde que salí de Colombia en Honduras, una país también hermoso, una Colombia en miniatura, montañoso, 2 costas: Atlántico y Pacífico, valles muy hermosos, es un país muy hermoso, pero muy “colombianizado” como dicen los mismos hondureños, militarizado terriblemente después del golpe de Estado el 28 de junio de 2009.

De todas maneras, el pueblo hondureño, el pueblo colombiano, el pueblo latinoamericano, a su forma está peleando por una vida mejor, más digna y llegando a Colombia ahora con ese proceso, ese acuerdo, firmado entre las FARC y el Estado Colombiano, es bastante interesante. No pude resistir de otra vez regresar a Colombia, aunque también los compañeros del Alvear Restrepo me habían recomendado en el 2012 – 2013, de no llegar a Bogotá, porque nunca se sabe qué tipo de montaje podría montar contra uno.

Es más o menos, algo de antecedentes de mi persona como periodista y bueno, aquí estoy en Ibagué, este departamento Tolima, tan hermoso, muy hermoso.

-          ¿Cómo es posible que un periodista sueco se fije en Colombia? ¿Cuáles fueron las causas?

Yo pienso que Colombia desde su punto de vista político es único. Aquí, hay un Partido Comunista Colombiano legal, aunque legal es un poco relativo, un Partido golpeado, han intentado prácticamente eliminarlo físicamente como hicieron con la Unión Patriótica, donde el Partido llevó un costo muy alto en vidas.

Pero, sí en este momento también está armado la insurgencia que ha llevado tanto tiempo, entonces, la curiosidad periodística también me hizo llegar a Colombia y llegué como le dije en 1980. En ese momento quizás se hizo una vuelta por toda América Latina durante 4 meses y lo que más me impactó fue realmente Colombia, en el sentido que hay aquí todos los fenómenos políticos: Legal y armado. Entonces me interesé mucho sobre este conflicto tratando de llegar más al fondo.

En el año de 1983, regresé y entreviste a Manuel Cepeda Vargas, que en ese momento era el director del Semanario Voz Proletaria, un excelente periodista, un ejemplo de periodista, ejemplo de valentía también que me impresionó mucho. Así, poco a poco, fui profundizando los diferentes temas de Colombia y bueno, como le decía, este país tiene tantas cosas para un periodista cubrir y bueno, trataba de hacer todo lo que fuera posible, pero claro, he tenido que cubrir otros países en América Latina, menos Brasil, entonces el tiempo también tiene su alcance, su limitación.

-          Llama poderosamente la atención que usted fue un periodista que visibilizó la insurgencia cuando estaba totalmente incomunicada y entrevistar un guerrillero era un suicidio en Colombia. A groso modo, ¿Cómo sintetiza usted esta gran experiencia?

La primera vez fue en 1988, estaba el acuerdo de la Uribe sobre cese al fuego tomado por las Farc y el gobierno conservador de Belisario Betancur y muchos periodistas subieron a Casa Verde y yo aproveché y llegué a finales del mes de marzo, se iba a realizar la semana siguiente la II Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, donde estaban todos los movimientos insurgentes en esa época. Fue muy interesante. Yo estuve cuatro o cinco días antes, incluso, con el compañero Álvaro Angarita del semanario VOZ La verdad del pueblo, excelente periodista, viejo amigo, compañero de toda la vida. Estuvimos ahí, casi dos semanas.

Realmente fue impresionante experiencia para mí, subir primero tres días en caballo, tres jornadas, llegando de San Juan del Sumapaz pasando por todo el páramo y llegando después a la entrada del territorio de las FARC, de la Casa Verde, y después salir por el otro lado por Cabrera. Y durante una semana la ida arriba, tenía el privilegio realmente de entrevistar a Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, los dos legendarios comandantes de las FARC, más otros comandantes de los otros movimientos guerrilleros: EPL, ELN, M-19, entrevisté a Vera Grabe, también entrevisté guerrilleros rasos que estaban ahí, mujeres, un muchacho de trece años que se llamaba John Jairo, que su relato me impresionó mucho, que su mamá estaba peleando en un frente y su papá había caído en combate con el ejército y su abuela, que tenía la responsabilidad de la custodia del muchacho, llegó un día y le dijo a Jacobo Arenas: “Mira, ahora le toca a usted encargarse de ese chiquillo, porque yo soy muy vieja y muy cansada de llevarlo todos los días”. El comandante Jacobo, contestó: “Nosotros no podemos llevar un niño de solamente de doce años” que tenía en esa época y el chiquillo decía: “No, yo tengo buena puntería”. Pero, claro, era un niño. Él fue un escolta de honor de Jacobo Arenas. Estuvo haciendo la guardia afuera dos, tres horas de la “oficina” de Jacobo Arenas.

Claro, yo le preguntaba: “¿Tú no tienes ganas de ir al cine como matiné, ir a comer dulces en la ciudad?” Me contestaba: “Sí, sí, pero después de la guerra”, me dijo el muchacho.

Después supe, a los 25 años tuvo su propia escuadra y pasaron otros años, y como tantos otros, tal como los sacrificios que tiene esta guerra, él murió en un combate con el ejército, cuando ya tenía más o menos 30 años.

-          Usted tuvo la oportunidad de entrevistar a legendarios comandantes no solamente de las FARC, sino de otras organizaciones guerrilleras. ¿Qué concepto tiene – por ejemplo – de Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas?

Pues, uno se imagina un legendario guerrillero que fue Marulanda, con su uniforme camuflado, con su fusil, hablando de los combates… Realmente fue una gran sorpresa, porque él ni tenía camuflado, tenía su gabán, tenía un suéter, una camisa, su toalla verde en uno de sus hombros y hablando de la necesidad de una nueva constituyente, una nueva legislación, una nueva Colombia en paz, donde los trabajadores, los obreros, los campesinos, los estudiantes, tuvieran verdaderos derechos. Es decir, llenar el eslogan, la consigna de la justicia con contenido social, verdadero contenido social.

Ese fue, digamos en marzo y abril de 1988, cómo es la vida, la ironía de la vida, en las elecciones de 1988, justamente de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, fue la primera vez en este año, esta elección fue fruto del acuerdo entre las FARC y el Estado colombiano del año 1984, mes de mayo, eran reformas que se iban dando poco a poco.

Ahora, sobre la Constituyente fue una cosa fatal, porque el mismo día que al pueblo colombiano realmente fue a las urnas para elegir los delegados y delegadas a la asamblea nacional constituyente, el ejército nacional, por orden del presidente Cesar Gaviria Trujillo, ordenó el bombardeo  de Casa Verde, rompiéndose así el cese al fuego y se perdió diez años y muchas vidas humanas, muchos combates. Pensaron que iban a terminar en un dos por tres a unos viejitos como les decían a los miembros del secretariado, pero lo que pasó fue que realmente la guerrilla de las FARC, bueno tuvieron que retirarse a la montaña, a la selva, a las diferentes trincheras del combate contra el ejército y ahí se reforzó tremendamente durante toda la década de los 90s. Me acuerdo de un general que se llamaba (No recuerdo su nombre ahora) que en el año de 1996, ante las grandes ofensivas de la insurgencia de las FARC, dijo: “Hay que tomar medidas drásticas si no las fuerzas militares colombianas van a perder esta pelea militar con la insurgencia que está creciendo fuertemente”.

Si usted recuerda también, presentaron los mejores expertos en la política exterior del Departamento de Estado, que eran los republicanos, hicieron varios documentos Santafé, Santafé 1, 2 y 4, Santafé 3, parece que nunca lo publicaron oficialmente, pero en Santafé 2, de ese documento advertía esos expertos internacionales sobre la política exterior de los Estados Unidos, si no toma medidas, rápidas y drásticas en el caso colombiano, el Estado colombiano puede caer en manos de esta guerrilla.

Era una época muy, muy interesante, pero como le digo, las impresiones de Marulanda y también Jacobo Arenas fueron muy grandes para mí, realmente una orientación para entender un poco el complejo panorama colombiano que ha sido siempre este país.

-          ¿Alguna anécdota en especial con los comandantes Manuel o Jacobo Arenas?

Bueno, tengo una anécdota bastante chistosa, es que había también con los delegados de los otros movimientos guerrilleros en esa segunda cumbre de la Coordinadora. Era una noche cultural. Bueno, como sueco soy un poco tímido, pero cada uno de los que estábamos como invitados, teníamos que entregar algún tipo de actividad cultural. Álvaro Angarita y yo, cantamos alguna canción, hicimos un chiste sobre Augusto Pinochet: Pinochet estaba enterrado hasta el cuello en el desierto Atacama en el norte de Chile, entonces, pasó un campesino y Pinochet gritaba: ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! Pobre campesino, es que estoy mal y herido. El campesino lo miró y le dijo: No, lo que pasa es que está mal enterrado” y con el zapato se lo puso encima. Marulanda, estaba pasivo escuchando. Al otro día, me paró. Me dijo: “Oiga, cuéntame otra vez ese chiste, fue que no lo entendí muy bien”. Quizás, por mi mal español de esa época, era medio sueco. Entonces, le conté otra vez el cuento. Marulanda, que era un hombre bastante serio, a cambio de Jacobo que era más abierto y risueño, se puso a reírse mucho. Cayó la moneda al otro día.

-          ¿Esa campaña negra contra la guerrilla de que era terrorista no lo hizo dudar para entrar a la montaña, recorrer llanuras, pendientes, en busca del proyecto político de este movimiento insurgente?

Claro que sí. Esa gira, esos reportajes allá en Casa Verde, entrevistando también al comandante Joselo Losada, que era otro marquetalíano, incluso, más que Tirofijo (Manuel Marulanda Vélez), que tenía una puntería muy bien decía todos los guerrilleros; claro, tuvo sus secuelas en forma muy positiva para mí, despertando más interés para meterme más en la historia de este movimiento insurgente de esta Marquetalia hasta el día de hoy.

Y claro, yo duré diez años para otra vez hacer los reportajes, estuve casi seis semanas en el bloque sur, en el 48, en el campamento de Raúl Reyes, en el campamento de Joaquín Gómez, que en ese momento era el jefe del bloque sur de las FARC. Entrevisté a mucha gente. Llegué tres semanas después de Patascoy en el cerro de Nariño, que era una base militar en 4.200 metros de altura, unas condiciones climáticas, uno no entiende que 200 guerrilleros pueda tomar una base militar a esa altura, había hecho un intento en el mes de octubre y volaron guerrilleros por las tormentas de nieve que había allá, tuvieron que regresar y hacer nuevamente el intento el 27 o 21 de diciembre de 1997.

Llegué la segunda semana en 1998, tres semanas después de la toma de Patascoy y ahí entrevisté el comandante llamado El Paisa, que no era el mismo Paisa que la prensa burguesa tiene tanto temor, pavor, sino era otro Paisa, que había estado en la toma de Patascoy. Fue interesante escuchar el relato y todo. Y hablando con los guerrilleros rasos preguntando de donde venía, etc. Entonces uno se daba cuenta que eran colombianos de carne y hueso, víctimas de la guerra sucia, sobre todo sus familias, donde el ejército había asesinado, en el caso de un guerrillero negro en el bloque sur del comandante Joaquín Gómez, que le habían asesinado seis hermanos y primos de este muchacho muy humilde que era el que llevaba la ametralladora de ese campamento. O sea, hay una infinidad de casos que uno entiende por qué se va a la montaña y a la insurgencia a incorporarse para una u otra forma, no solamente salvar su vida, sino cambiar todo este país tan injusto  donde un poder fáctico está por encima, tanto del Estado como del Congreso y del Gobierno.

Bueno, a parte, del proceso del Caguán que yo estuve varias veces en este proceso, que era muy importante. En el 2005, me impresionó mucho porque fue la última vez que pude entrevistar a Raúl Reyes, antes del bombardeo del primero de marzo de 2008 y además, entrevisté en casi dos horas a Lucero, que era la esposa de Simón Trinidad y cuatro meses antes había sido extraditada a los Estados Unidos como un chantaje de Uribe, que si habla, si ingresa como desertora en este proceso junto con los paramilitares, no lo vamos a extraditar a los Estados Unidos. Pero Simón nunca accedió en esa forma. Lucero era una mujer humilde, una persona con tanta sensibilidad, pero con una firmeza increíble.

Pienso que he hecho muchas entrevistas en este país, esta es una de las entrevistas que más me gusta, porque realmente muestra el sentimiento que tiene un guerrillero, guerrillera, del por qué se asume un papel tan importante como arriesgar su vida, contra un ejército de 500 o 1000 de los más preparados, más entrenados y con más experiencia en la lucha contra guerrillera que tiene el ejército y las fuerzas militares colombianas. 

Claro, una cosa lleva a la otra. Y uno se mete más al fondo de ese tema, mirando quiénes son los verdaderos poderes fácticos en este país: Las transnacionales, las siete bases militares norteamericanas subordinándose totalmente ante el imperio del norte. Yo pienso que ahora las FARC con la firma del acuerdo de paz, tiene una tarea muy importante de canalizar toda esa rabia, la desesperación de las grandes masas colombianas que no tiene casi qué comer o si tiene es muy poco, el desempleo en este país, la miseria, la extrema pobreza. O sea, todos los factores objetivos existen en este país, lo que falta, como decía Ernesto Che Guevara, es que el factor subjetivo se madure, el pueblo tome conciencia.

En ese sentido, el trabajo periodístico de se está haciendo ahora los jóvenes guerrilleros, me impresiona, hasta la revista Semana, se impresiona por la calidad que están haciendo en sus post y que está saliendo por todas las redes sociales. Pienso que es un buen camino, un buen inicio.

Pero, como te digo, el pueblo colombiano tiene que tomar conciencia para cambiar esto, no puede seguir en esta vida masoquista de ser sumiso o ser conformista con un régimen, no me refiero solamente a Juan Manuel Santos, sino todos los gobiernos de turno, y sobre todo, esa oligarquía rancia como solía decir el comandante Hugo Chávez al referirse a la oligarquía colombiana, al mantener una guerra contra este pueblo tan noble, tan hospitalario, tan hermoso, que es el pueblo colombiano durante toda la existencia de la república colombiana.

-          Precisamente, ¿Cómo analiza usted la metamorfosis de la guerrilla de las Farc al decirle adiós a las armas y entrar al escenario político a continuar su plan estratégico por otras vías?

Es difícil para mí, que vengo del exterior, a decir algo sobre esto. Pero, la reflexión que uno hace es que no es un movimiento guerrillero derrotado, capitulado, es un movimiento bastante inteligente. Creo que eso les da la confianza a la conciencia del pueblo colombiano. Ellos entienden que la lucha política está por encima de cualquier otra forma de lucha, siempre no puede ser de otra forma y la otra forma ha sido complementario en unas circunstancias muy especiales, que ha sido ser alzados en armas durante tantos años.

Espero realmente, que no se vaya a repetir la experiencia de la Unión Patriótica, pero nunca se sabe, con una oligarquía y Estado colombiano tan traicioneros durante toda su historia, durante toda su existencia, pues esperamos que se tomen decisiones inteligentes y se cree un movimiento amplio, un frente amplio, democrático, progresista, que neutralice todavía más a la ultraderecha, a la extrema derecha, el fascismo representado por el uribismo y sectores que han hecho todo para que este proceso, este acuerdo de paz, no se haga realidad. O como el mismo Luis Fernando Londoño, resumió: “Hay que hacer trizas este acuerdo de paz”.

Todo dependerá del pueblo colombiano, sea él que decida libremente si quiere que la guerra regrese o si quiere construir algo más nuevo, donde el pueblo sea realmente el verdadero protagonista en este proceso político que las FARC ha iniciado con la firma del acuerdo de paz.

-          ¿Cuáles que cree usted que son los principales factores que dificultan que este acuerdo de la Habana se materialice?

Pues los colegas míos colombianos en los medios de comunicación corporativos: RCN, CARACOL, no es una casualidad que el comandante Manuel Marulanda Vélez haya dicho al inicio del proceso de paz en el Caguán: “Ustedes tienen una deudita con nosotros. ¿Por qué? Porque toda la vida han demonizado, criminalizado, han descrito a la guerrilla como un “comunista” que come niños”.

Ese periodismo barato, nefasto, violando todos los principios del ABC del periodismo. Estos dos canales, que dominan el 95 por ciento, más o menos, de todos los televidentes y radioescuchas en el país, son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse.

El uribismo y estos sectores fascistas que asesinan los líderes sociales para amedrentar este movimiento de masas que tiene que surgir en este país, son aislados, no creo que tengan mucho apoyo o respaldo de las grandes masas populares en Colombia, Uribe podrá gritar mucho, pero no creo que tendrá éxito en ese sentido.

Los verdaderos obstáculos son los que manipulan desde los estudios de televisión de RCN y CARACOL. Por eso es tan importante que los mismos guerrilleros que ahora son periodistas que trabajan con eso  que impactan con su post en youtube y que tiene una entrada de miles de jóvenes colombianos que entran, pienso yo, para escuchar y ver la noticia sobre la realidad colombiana. Ahí, está la clave para romper ese cerco mediático que están en los grandes medios corporativos, que están bombardeando constantemente al pueblo colombiano durante tanto tiempo y siguen haciéndolo.

-          Finalmente, ¿Qué tiene que hacer el pueblo colombiano para ganarle a la ultraderecha ese pulso entre la guerra y la paz? ¿Qué actitud debe asumir los colombianos y las colombianas?

Bueno, en primer lugar estudiar detalladamente el acuerdo. De ahí sacar argumentos sólidos para seguir haciendo conciencia en el pueblo colombiano. El ejemplo, que nos ha dado el municipio de Cajamarca (Tolima), es muy bueno, que el 98 por ciento haya dicho no a la explotación minera por la transnacional Anglo Gold Ashanti, es signo que el pueblo ha tomado conciencia, que no comenzó el 26 de marzo con la consulta popular ambiental en este municipio, sino fue un proceso durante varios años donde los líderes de la campaña por el NO, ambientalistas, geólogos, diferentes sectores de la sociedad cajamarcuna, se sentaron con los campesinos, que como yo no sabemos mucho de minería, pero se sentaron a estudiar el tema y el campesino con ese conocimiento se convenció que podía pronunciarse sobre eso y lo hizo, seguramente después de haberse leído documentos sobre los efectos desastrosos que significa la minería a cielo abierto, para una nación, y sobre todo para una comunidad tan importante como son los campesinos, porque producen comida, no producen cianuro, no producen desastres ecológicos con el agua, que hace la minería en el Cerrejón, que ya estaba haciendo en Cajamarca y en otras regiones del país.

El ejemplo de Cajamarca (Tolima), pienso yo que es sensacional, fundamental para entender que sí se puede derrotar este régimen mediante la unidad y la organización. Muchos guerrilleros que he venido entrevistando ahora en los dos campamentos, en los puntos de El Conejo (Guajira) y en la Fila, municipio de Icononzo (Tolima), ellos también subrayan claramente el ejemplo de Cajamarca (Tolima). El pueblo con conciencia es imparable. Eso lo mostró el resultado de la consulta popular en Cajamarca (Tolima).


Dick comparte con Comunistas en Ibagué y conmemora el día de la madre en comunidad

jueves, 29 de diciembre de 2016

Colombia: “La vez que me fui a filmar a Marulanda en plena guerra”

Manuel Marulanda en posición de combate en Ríochiquito 1965. El histórico documental del año de 1965 por los franceses Jean Pierre Sargent como camarógrafo y Bruno Muel como director.


La proeza de Pepe Sánchez que no conoce el país

“La vez que me fui a filmar a Marulanda en plena guerra”

Por Roberto Romero Ospina, especial para El Espectador

“Hubo un momento en medio de la candela que los franceses quisieron meterse para filmar algunas escenas de guerra siguiendo una trocha, cuando nos encontramos con Manuel Marulanda diciéndonos, ‘para que se van a meter por allí si esos tiros salen de matorrales y no se ve nada, y después si les pasa algo me los van a cobrar a mí’”, anotó Pepe Sánchez en una entrevista exclusiva con este periodista hace un par de años.



Era la primera vez en su larga vida de cineasta, actor y director de televisión que Sánchez revelaba su experiencia como asistente de uno de los documentales históricos de la resistencia campesina que se fraguó en 1964 tras la ofensiva militar a Marquetalia en 1964 y que desencadenó esta guerra de medio siglo con las FARC que ya culmina.

Unos días antes de aquel evento, de cumplirse 50 años de la ofensiva a Marquetalia, Pepe Sánchez nos dio detalles de su participación en la filmación de “Ríochiquito” diciéndonos que jamás había revelado a la prensa aquellas jornadas.

Video: Versión original 1965 - "Rio Chiquito" en Francés.   



Y por primera vez también los lectores de El Espectador tienen acceso a esta información que nos entregó en el Café de la Memoria, envuelto en una gruesa bufanda gris y su cachucha de marino, y que mantuvimos inédita.

Pero también nos contó pasajes decisivos de su vida que revelan siempre su compromiso social, su “vocación subversiva y espirito crítico” y que nada o poco reflejaban los medios que siempre lo han querido presentar como un inofensivo hombre de la farándula. Como su activa participación en las jornadas estudiantiles, siendo alumno de Derecho del Externado, del 8 y 9 de junio de 1954 tras la matanza estudiantil del régimen de Rojas Pinilla.

Recuerda que bajo el gobierno del conservador Guillermo León Valencia en 1963 comenzó a prepararse “una ofensiva contra las llamadas repúblicas independientes del sur del Tolima entre las que se encontraban las zonas agrarias de Marquetalia y Riochiquito. Yo ya estaba vinculado a la televisión desde 1954 cuando la creo Rojas Pinilla y sabía de cine”.

Siguiéndole el paso a los acontecimientos

Diego Montaña Cuéllar,
Pepe se interesaba en seguirle el paso a estos acontecimientos y como él y su familia eran muy amigos del dirigente comunista Diego Montaña Cuéllar, en cuya casa “se hablaba de marxismo y se echaban unos tragos”, le propuso hacer un documental de aquellas regiones campesinas.

“Diego me dijo que hiciera una lista de lo que se necesitaba, entonces incluí una cámara, equipos de sonido, luces, y eso quedó en manos del partido, pero como el trámite se demoraba mucho prácticamente desistimos del proyecto”, subrayó. Para ese entonces ya había estallado la guerra tras la toma de Marquetalia en marzo de 1964.

Pero el proyecto de Pepe Sánchez tendría un giro inesperado unos meses después. “Montaña Cuéllar me llamó a comienzos de 1965 y me preguntó si aún seguía interesado en la idea de filmar allí y ante mi respuesta de: ‘yo encantado’, me cuentó que están por llegar dos cineastas franceses enviados por uno de los mejores documentalistas de todos los tiempos, el holandés Joris Ivens”. El “holandes errante” como se le conocía a Ivens, escogió a Jean Pierre Sargent como camarógrafo y Bruno Muel como director.

Los secretos de una aventura

Pepe Sánchez.
Entonces revela los secretos de la memorable aventura que dio como resultado la realización de uno de las piezas narrativas más premiadas y que le dio la vuelta al mundo poniendo en entredicho al gobierno de Valencia.

Su papel fue de consejero y traductor aunque a veces metía la cucharada dando ideas de la realización del filme.

“Duramos diez días en llegar a la zona asignada de Ríochiquito, en el Huila, donde se habían desplazado los campesinos de Marquetalia y allí estaba el Estado Mayor Central de las nacientes guerrillas que más tarde se convertirían en las FARC. Nosotros pasamos un puesto lleno de militares a quienes les mostramos unas credenciales que yo había conseguido”.

Y añadió lleno de ese humor sarcástico que siempre lo acompañó: “Ellos entraron como documentalistas para realizar un trabajo sobre aves de la selva e indígenas paeces, lo que no era descabellado porque en esa región del Huila abundan los unos y los otros”, mientras se regocijaba por la burla que se le hizo a las autoridades para poder acceder a la zona de guerra.

Jacobo Arenaz, co fundador de las FARC dando
instrucciones a los guerrilleros.
“Básicamente entrevistamos a Jacobo Arenas que en la cinta aparece dando una arenga, a Manuel Marulanda y al joven revolucionario Hernando González, a quien ya había conocido en mi época universitaria en Bogotá”.

A Pepe Sánchez le llamó la atención Manuel Marulanda a quien describió como “el hombre más tranquilo y callado de todos, de una gran sencillez”. Y recuerda que apenas a una escasa hora de cruzar el puesto militar a caballo pues había una tregua entre los dos bandos, detrás de una gran arbolada se encontraban los jefes guerrilleros. Allí filmaron la etapa de autodefensa campesina dedicada al abastecimiento para la posible movilización.

“Vamos a almorzar que estos regresan”

“Allí estuvimos una semana con Isauro Yosa, el patriarca de las autodefensas, Ciro Castaño y los jefes que ya señalé, todos en su política de proteger la vida y en la lucha por mejores condiciones sociales. Y Marulanda con ese olfato de estratega nos dice apenas aparece el alba: ‘a las 8 vamos a desayunar y de inmediato vamos a las trincheras pues no demoran en venir a bombardearnos’, y así fue. Todo eso lo registramos en las cámaras”.

El acoso de las bombas como previó también Marulanda, duró hasta las 12. “Vamos a almorzar que esos vuelven a las 2 pues también se fueron para lo mismo. Lo que se repitió con exactitud de oficina. La andanada de metralla y descargas de fuego desde la aviación solo terminó a la 5 de la tarde”.

El bombardeo de la región de Río Chiquito.


En 20 minutos, los espectadores pueden apreciar las escenas de la violencia: ranchos quemados, los vuelos rasantes de la aviación militar, el éxodo campesino, las arengas de un Marulanda de apenas 36 años o de Jacobo Arenas, y decenas de hombres con el fusil al hombro dispuestos a la lucha y que han marcado este medio siglo de historia. Al final, retumban los ecos de la música indígena en la banda sonora del film.

“Todo ese material de horas lo editaron en Paris haciendo de locutor Alberto Rojas Puyo; yo quería filmar más el lado humano de la tragedia, pero los franceses le dieron más fuerza a la parte política quizá porque la denuncia de la agresión a estas regiones de autodefensa era lo que primaba”, recalcó.

“La orden era dispararnos”

Después vendría la odisea de la salida. “Fueron quince largos días de marcha que trajo como primera víctima al comandante Hernando González quien logró conducirnos a otro grupo que nos esperaba pero a su regreso se equivocó y tomó la misma trocha y no una nueva, y allí lo emboscaron”.

Sánchez nos dijo que les tocó subir los picos más altos del Cauca y descender a las llanuras ardientes del Tolima para ponerse a salvo y resguardar el material fílmico.

“Como nos enteramos más tarde, y como ya sabían que habíamos estado con los guerrilleros, la orden era disparar sin contemplaciones de encontrarnos. Pasamos varios días sin alimentos, solo comiendo unas almendras del monte hasta que otro grupo nos recibió con provisiones y pudo llevarnos a las goteras de Bogotá”.

Los dos cineastas franceses fueron detenidos a su regreso y en menos de 24 horas expulsados de Colombia. Sánchez quedó a cargo de los rollos y salió por otra vía de manera que se salvó el material fílmico que en menos de dos meses se dio a conocer al mundo.

Los guerrilleros del año 1965 en Riochiquito.


Sin embargo, Pepe sufrió duras consecuencias por su audaz participación en aquella memorable realización que siempre reproducen los medios que muestra a Marulanda escribiendo a máquina con apenas 36 años. “Él escribía todas las mañanas una bitácora de los sucesos que luego revisaba Jacobo Arenas quien le tachaba cosas y le decía esto no va y esto sí, algo que no parecía correcto”.

Tuvo tiempo de conversar con Marulanda, a quien no volvió nunca a ver. “Cuando estaba en el colegio San Bartolomé haciendo el bachillerato, un compañero, Armando Yepes, me contó que su familia era desplazada de Ceylan por ser liberales y vio cómo los pobladores de Versalles, en Caldas, dirigidos por el cura, arrasaron con el pueblo. Marulanda me contó, 15 años después, la misma situación, siendo él víctima y por eso se enmontó con varios labriegos y unas pocas escopetas”.

Tocó perderse

Sánchez nunca apareció en los créditos de “Riochiquito”, lo que hubiera sido aún más grave para él. “Me estaban buscando, pero el conocido abogado Rafael Poveda, mi apoderado, me dijo que me presentara ante el juez, Muñoz Martínez, un bárbaro conservador que hizo una especialización en interrogatorios en la España franquista, a ver cómo salía de esta. La situación era muy difícil, pero yo me sentía orgulloso de aquella proeza”.

La pobreza reinaba y reina todavía en las regiones en donde surgió la guerrilla más antigua en Latinoamerica.


Fue a tres diligencias y al terminar la última se entera que las autorizaciones militares para entrar a la zona y que entregaron en los puestos castrenses, habían desaparecido del expediente. “Ante esto Poveda y mi familia me dieron la orden, piérdase de inmediato. Entonces me refugié en Chile y allí pasé cuatro años hermosos. Trabajé como asistente de Miguel Littin en su laureada película “El chacal de Nahualtoro”, y faltando pocos meses del golpe de Pinochet, resolví regresar a Colombia”.

Pepe Sánchez de inmediato se une al grupo de cine político que encabezaba Carlos Álvarez y con él hacen varios documentales y llevan sus películas a barriadas populares, sindicatos y al movimiento estudiantil. Allí también estaban su hermano Carlos Sánchez, Gabriela Samper, y Bejarano, entre otros.

Facilitó su regreso del exilio el olvido del caso además que el ministro de Guerra de ese entonces, el general Reveiz Pizarro y el juez, Muñoz Martínez, que tenía lista la orden de captura, habían fallecido.

El gran artista fallecido, columna ideológica de la dramaturgia comprometida de la TV nacional, siempre fue un abanderado de la búsqueda de la paz. Tenía muchas razones para ello: había visto la guerra con sus propios ojos en Riochiquito hace más de medio siglo.



jueves, 23 de junio de 2016

[Audio] Entrevista con Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, fundadores de las FARC-EP en marzo 1988 durante el Cese al Fuego bilateral


 
El comandante Manuel Marulanda ante su radio de comunicación donde se comunicó todos los días con los diferentes frentes guerrilleros en el país.
FOTO: DICK EMANUELSSON.


[Audio] Entrevista con Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, fundadores de las FARC-EP en marzo 1988 durante el Cese al Fuego bilateral

Por Dick Emanuelsson

Montañas de Colombia / Marzo de 1988/ Entrevista a Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, que junto con Marulanda era fundador de las FARC-EP, realizadas en marzo de 1988 unos días antes del inicio de la II Cumbe de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar.



TEGUCIGALPA / 2016-06-23 / En esta entrevista de casi 1 hora y 20 minutos, el llamado “Ideólogo de las FARC”, habla sobre las estructuras guerrilleras, las maniobras de la oligarquía militarista y sus generales para sabotear el “Acuerdo de Cese al Fuego”.

JACOBO ARENAS en la entrada al campamento donde se realizó la II Cumbre de la Coordinadora Guerrilleras Simón Bolívar. FOTO: DICK EMANUELSSON.




Puede ser importante e interesante ya que hoy, el jueves 23 de junio de 2016, se ha suscrito un acuerdo de cese al fuego entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos.



Porque veinte meses después de ambas entrevistas fue bombardeada "Casa Verde" el 9 de diciembre de 1990 por la aviación colombiana y 7.000 unidades del Ejército Nacional fueron enviadas a las montañas para acabar físicamente con la guerrilla.



El resultado fue fatal. La guerrilla no solo resistió el ataque, que duró más de tres meses, sino se reforzó durante la década de guerra que venía.



Esperamos que este proceso se más sólido y no sea un juego de un estado que todavía es caracterizado por ser terrorista hacia su propia población. Solo el hecho que un defensor de los derechos humanos es asesinado semanalmente en Colombia, ilustra el complicado camino que tiene el pueblo colombiano para llegar a una paz verdadera y duradera.



O que Carlos Arturo Velandia, alias Felipe Torres, designado por ELN como facilitador y vocero en las negociaciones haya sido capturado hace dos días cuando arribó al aeropuerto Eldorado en Bogotá con una orden de captura.



¿Esta es la tolerancia y voluntad de acabar definitivamente con la guerra?

AUDIO MANUEL MARULANDA:
AUDIO JACOBO ARENAS: