Mostrando las entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de mayo de 2017

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

“El pueblo con conciencia es imparable”: Dick Emanuelsson

Nelson Lombana Silva

Recientemente visitó nuevamente a Colombia el destacado periodista sueco, Dick  Thomás Emanuelsson, en compañía de su compañera, Miriam Huezo Herrera, médica y camarógrafa.



Dick fue víctima de las amenazas de muerte y de las tenebrosas chuzadas durante la dictadura del uribismo. Se vio precisado a salir del país y radicarse en la hermana república centroamericana Honduras. La Fiscalía General de la Nación, le estaba armando todo un “paquetazo” para justificar su encarcelación, según fue advertido oportunamente por el periodista colombiano, Holmán Morris.

Es un periodista internacional que le hace seguimiento a la noticia prácticamente en todos los países americanos, a excepción de Brasil. Le impresionó poderosamente la situación colombiana, dedicando gran parte de su vida periodista en informar y comunicar sobre este conflicto social y armado de este país sudamericano que ha padecido por algo más de 50 años.

Desafiando todo tipo de vicisitudes este comunicador social ha recorrido a Colombia, prácticamente de un extremo al otro, a lomo de mula, caminando, trotando, desentrañando la verdad y nada más que la verdad sobre la verdadera historia colombiana, totalmente ignorada y tergiversada por la clase dominante.  Se internó en la selva asumiendo todos los riesgos para encontrarse con las guerrillas, conocerlas y comunicar sus plataformas de lucha.

En esa brega periodística, Dick Thomás Emanuelsson pudo estar cara a cara con los máximos comandantes de las FARC – EP, el ELN, el EPL, el M-19, también con los guerrilleros rasos, con los campesinos, con líderes importantes de izquierda. E incluso, conocer de cerca el pensamiento reaccionario de la derecha y de la extrema derecha.

A pesar de las crudas amenazas, volvió a Colombia con el fin de conocer de cerca y de primera mano el momento histórico que vive el país con el proceso de paz. Sin escatimar esfuerzos y riesgos, recorrió con Miriam, nuevamente a Colombia. Llegó hasta las zonas veredales transitorias de normalización, unas veces bajo la lluvia y en otras bajo el sol canicular. Dick no es un periodista de oficina, ni de ciudad siquiera.

Visitó la Guajira, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, El Valle y otras regiones del país. En el Tolima estuvo tres días: 12,13 y 14 de mayo, visitando el municipio de Cajamarca, conociendo de cerca la lucha del pueblo por la defensa del medio ambiente y su rechazo absoluto a la presencia de multinacionales y transnacionales, especialmente Anglo Gold Ashanti. Habló directamente con los verdaderos protagonistas de esta singular manifestación de dignidad y defensa de la soberanía nacional: Las comunidades y sus principales líderes.

También visitó el municipio de Icononzo, la zona veredal transitoria de normalización en la vereda La Fila, donde compartió casi todo el día con guerrilleros y guerrilleras, constatando el incumplimiento del gobierno nacional y la firmeza ideológica y política de las FARC – EP para asumir el momento histórico de la dejación de las armas y la continuación de su plan estratégico desde la lucha política.

Quedó impresionado de la forma orgánica y consciente como el movimiento guerrillero viene asumiendo su nuevo rol. En ese sentido, destacó la dinámica en este asentamiento guerrillero, en el que se destaca un grupo nutrido que se prepara a todo vapor en el terreno periodístico, por ejemplo.


 
Criticó duramente la postura mediática de los grandes medios, afirmando sin ambages que era el principal obstáculo para sacar adelante el proceso de paz. “Estos dos canales (RCN y CARACOL), son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse”. Incluso, le restó importancia a la postura del narcoparamilitar No. 82: “Uribe podrá gritar mucho – dijo – pero no creo que tendrá éxito en ese sentido”.


Destacó la necesidad de estudiar el acuerdo para a partir de allí argumentar y enfrentar a los guerreristas y a su vez, continuar con la labor de concientización del pueblo colombiano, siguiendo el ejemplo de la comunicad de Cajamarca (Tolima). “El pueblo con conciencia es imparable”, anotó.

La página web: www.pacocol.org y el blog: http://nelsonlombanasilva.blogspot.com.co, se complacen en presentar la entrevista con el periodista Dick Thomás Emanuelsson: 

-          Dick Emanuelsson uno de los periodistas más importantes a nivel internacional, natural de Suecia. Usted conoce este país casi como la planta de su mano…

No, tampoco; este país es tan grandísimo 1.254 millones de kilómetros cuadrados, es imposible, pero sí he recorrido algo de este hermosísimo país y claro me impresiona mucho, lo siento durante un buen tiempo como mi segunda patria. Llegué aquí la primera vez, hace ya 37 años, en 1980 y de ahí he regresado continuamente a Colombia haciendo viajes, en giras periodísticas hasta el año 2000, cuando me instalé en Bogotá acreditado como periodista sueco en Colombia y duré más de lo que pensaba hasta que me empezaron a molestar demasiado el último año: 2005, en diciembre de 2005, por todas las amenazas de muerte y durante este año, me vi obligado a dejar Colombia, a raíz de esas chuzadas, del escándalo de las chuzadas por el DAS y el G3.

Bueno de una u otra forma sospechaba que los organismos del Estado estaban detrás, fue confirmado en febrero de 2009, si no me equivoco por Holman Morris, mediante un correo electrónico que me hizo llegar diciendo que tenía una carpeta muy voluminosa en la Fiscalía General de la Nación, que la Fiscalía en su allanamiento del DAS, en su sede, había decomisado todo el archivo del DAS y G3 que era un organismo ilegal adentro del DAS, se confirmó más o menos las sospechas que tenía.

Bueno, el Colectivo Alvear Restrepo me propuso que demandara el Estado Colombiano por cuatro razones o casos: El primer caso, fue Jorge Noguera, el segundo fue, Miguel Narváez, el ideólogo que anduvo haciendo charlas en los campamentos de los paramilitares y los otros mandos del DAS G3 con menor rango. No me acuerdo de los nombres ahora, pero estaban otros dos ahí.

Eso más o menos, regresando después 11 años y 5 meses, fue para mí el 25 de abril, aterrizamos nuevamente en Colombia, fue una sensación muy grande, porque como le venía diciendo, Colombia ha venido siendo como mi segunda patria y sigue siéndolo, aunque llevo más de 11 años desde que salí de Colombia en Honduras, una país también hermoso, una Colombia en miniatura, montañoso, 2 costas: Atlántico y Pacífico, valles muy hermosos, es un país muy hermoso, pero muy “colombianizado” como dicen los mismos hondureños, militarizado terriblemente después del golpe de Estado el 28 de junio de 2009.

De todas maneras, el pueblo hondureño, el pueblo colombiano, el pueblo latinoamericano, a su forma está peleando por una vida mejor, más digna y llegando a Colombia ahora con ese proceso, ese acuerdo, firmado entre las FARC y el Estado Colombiano, es bastante interesante. No pude resistir de otra vez regresar a Colombia, aunque también los compañeros del Alvear Restrepo me habían recomendado en el 2012 – 2013, de no llegar a Bogotá, porque nunca se sabe qué tipo de montaje podría montar contra uno.

Es más o menos, algo de antecedentes de mi persona como periodista y bueno, aquí estoy en Ibagué, este departamento Tolima, tan hermoso, muy hermoso.

-          ¿Cómo es posible que un periodista sueco se fije en Colombia? ¿Cuáles fueron las causas?

Yo pienso que Colombia desde su punto de vista político es único. Aquí, hay un Partido Comunista Colombiano legal, aunque legal es un poco relativo, un Partido golpeado, han intentado prácticamente eliminarlo físicamente como hicieron con la Unión Patriótica, donde el Partido llevó un costo muy alto en vidas.

Pero, sí en este momento también está armado la insurgencia que ha llevado tanto tiempo, entonces, la curiosidad periodística también me hizo llegar a Colombia y llegué como le dije en 1980. En ese momento quizás se hizo una vuelta por toda América Latina durante 4 meses y lo que más me impactó fue realmente Colombia, en el sentido que hay aquí todos los fenómenos políticos: Legal y armado. Entonces me interesé mucho sobre este conflicto tratando de llegar más al fondo.

En el año de 1983, regresé y entreviste a Manuel Cepeda Vargas, que en ese momento era el director del Semanario Voz Proletaria, un excelente periodista, un ejemplo de periodista, ejemplo de valentía también que me impresionó mucho. Así, poco a poco, fui profundizando los diferentes temas de Colombia y bueno, como le decía, este país tiene tantas cosas para un periodista cubrir y bueno, trataba de hacer todo lo que fuera posible, pero claro, he tenido que cubrir otros países en América Latina, menos Brasil, entonces el tiempo también tiene su alcance, su limitación.

-          Llama poderosamente la atención que usted fue un periodista que visibilizó la insurgencia cuando estaba totalmente incomunicada y entrevistar un guerrillero era un suicidio en Colombia. A groso modo, ¿Cómo sintetiza usted esta gran experiencia?

La primera vez fue en 1988, estaba el acuerdo de la Uribe sobre cese al fuego tomado por las Farc y el gobierno conservador de Belisario Betancur y muchos periodistas subieron a Casa Verde y yo aproveché y llegué a finales del mes de marzo, se iba a realizar la semana siguiente la II Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, donde estaban todos los movimientos insurgentes en esa época. Fue muy interesante. Yo estuve cuatro o cinco días antes, incluso, con el compañero Álvaro Angarita del semanario VOZ La verdad del pueblo, excelente periodista, viejo amigo, compañero de toda la vida. Estuvimos ahí, casi dos semanas.

Realmente fue impresionante experiencia para mí, subir primero tres días en caballo, tres jornadas, llegando de San Juan del Sumapaz pasando por todo el páramo y llegando después a la entrada del territorio de las FARC, de la Casa Verde, y después salir por el otro lado por Cabrera. Y durante una semana la ida arriba, tenía el privilegio realmente de entrevistar a Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, los dos legendarios comandantes de las FARC, más otros comandantes de los otros movimientos guerrilleros: EPL, ELN, M-19, entrevisté a Vera Grabe, también entrevisté guerrilleros rasos que estaban ahí, mujeres, un muchacho de trece años que se llamaba John Jairo, que su relato me impresionó mucho, que su mamá estaba peleando en un frente y su papá había caído en combate con el ejército y su abuela, que tenía la responsabilidad de la custodia del muchacho, llegó un día y le dijo a Jacobo Arenas: “Mira, ahora le toca a usted encargarse de ese chiquillo, porque yo soy muy vieja y muy cansada de llevarlo todos los días”. El comandante Jacobo, contestó: “Nosotros no podemos llevar un niño de solamente de doce años” que tenía en esa época y el chiquillo decía: “No, yo tengo buena puntería”. Pero, claro, era un niño. Él fue un escolta de honor de Jacobo Arenas. Estuvo haciendo la guardia afuera dos, tres horas de la “oficina” de Jacobo Arenas.

Claro, yo le preguntaba: “¿Tú no tienes ganas de ir al cine como matiné, ir a comer dulces en la ciudad?” Me contestaba: “Sí, sí, pero después de la guerra”, me dijo el muchacho.

Después supe, a los 25 años tuvo su propia escuadra y pasaron otros años, y como tantos otros, tal como los sacrificios que tiene esta guerra, él murió en un combate con el ejército, cuando ya tenía más o menos 30 años.

-          Usted tuvo la oportunidad de entrevistar a legendarios comandantes no solamente de las FARC, sino de otras organizaciones guerrilleras. ¿Qué concepto tiene – por ejemplo – de Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas?

Pues, uno se imagina un legendario guerrillero que fue Marulanda, con su uniforme camuflado, con su fusil, hablando de los combates… Realmente fue una gran sorpresa, porque él ni tenía camuflado, tenía su gabán, tenía un suéter, una camisa, su toalla verde en uno de sus hombros y hablando de la necesidad de una nueva constituyente, una nueva legislación, una nueva Colombia en paz, donde los trabajadores, los obreros, los campesinos, los estudiantes, tuvieran verdaderos derechos. Es decir, llenar el eslogan, la consigna de la justicia con contenido social, verdadero contenido social.

Ese fue, digamos en marzo y abril de 1988, cómo es la vida, la ironía de la vida, en las elecciones de 1988, justamente de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, fue la primera vez en este año, esta elección fue fruto del acuerdo entre las FARC y el Estado colombiano del año 1984, mes de mayo, eran reformas que se iban dando poco a poco.

Ahora, sobre la Constituyente fue una cosa fatal, porque el mismo día que al pueblo colombiano realmente fue a las urnas para elegir los delegados y delegadas a la asamblea nacional constituyente, el ejército nacional, por orden del presidente Cesar Gaviria Trujillo, ordenó el bombardeo  de Casa Verde, rompiéndose así el cese al fuego y se perdió diez años y muchas vidas humanas, muchos combates. Pensaron que iban a terminar en un dos por tres a unos viejitos como les decían a los miembros del secretariado, pero lo que pasó fue que realmente la guerrilla de las FARC, bueno tuvieron que retirarse a la montaña, a la selva, a las diferentes trincheras del combate contra el ejército y ahí se reforzó tremendamente durante toda la década de los 90s. Me acuerdo de un general que se llamaba (No recuerdo su nombre ahora) que en el año de 1996, ante las grandes ofensivas de la insurgencia de las FARC, dijo: “Hay que tomar medidas drásticas si no las fuerzas militares colombianas van a perder esta pelea militar con la insurgencia que está creciendo fuertemente”.

Si usted recuerda también, presentaron los mejores expertos en la política exterior del Departamento de Estado, que eran los republicanos, hicieron varios documentos Santafé, Santafé 1, 2 y 4, Santafé 3, parece que nunca lo publicaron oficialmente, pero en Santafé 2, de ese documento advertía esos expertos internacionales sobre la política exterior de los Estados Unidos, si no toma medidas, rápidas y drásticas en el caso colombiano, el Estado colombiano puede caer en manos de esta guerrilla.

Era una época muy, muy interesante, pero como le digo, las impresiones de Marulanda y también Jacobo Arenas fueron muy grandes para mí, realmente una orientación para entender un poco el complejo panorama colombiano que ha sido siempre este país.

-          ¿Alguna anécdota en especial con los comandantes Manuel o Jacobo Arenas?

Bueno, tengo una anécdota bastante chistosa, es que había también con los delegados de los otros movimientos guerrilleros en esa segunda cumbre de la Coordinadora. Era una noche cultural. Bueno, como sueco soy un poco tímido, pero cada uno de los que estábamos como invitados, teníamos que entregar algún tipo de actividad cultural. Álvaro Angarita y yo, cantamos alguna canción, hicimos un chiste sobre Augusto Pinochet: Pinochet estaba enterrado hasta el cuello en el desierto Atacama en el norte de Chile, entonces, pasó un campesino y Pinochet gritaba: ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! Pobre campesino, es que estoy mal y herido. El campesino lo miró y le dijo: No, lo que pasa es que está mal enterrado” y con el zapato se lo puso encima. Marulanda, estaba pasivo escuchando. Al otro día, me paró. Me dijo: “Oiga, cuéntame otra vez ese chiste, fue que no lo entendí muy bien”. Quizás, por mi mal español de esa época, era medio sueco. Entonces, le conté otra vez el cuento. Marulanda, que era un hombre bastante serio, a cambio de Jacobo que era más abierto y risueño, se puso a reírse mucho. Cayó la moneda al otro día.

-          ¿Esa campaña negra contra la guerrilla de que era terrorista no lo hizo dudar para entrar a la montaña, recorrer llanuras, pendientes, en busca del proyecto político de este movimiento insurgente?

Claro que sí. Esa gira, esos reportajes allá en Casa Verde, entrevistando también al comandante Joselo Losada, que era otro marquetalíano, incluso, más que Tirofijo (Manuel Marulanda Vélez), que tenía una puntería muy bien decía todos los guerrilleros; claro, tuvo sus secuelas en forma muy positiva para mí, despertando más interés para meterme más en la historia de este movimiento insurgente de esta Marquetalia hasta el día de hoy.

Y claro, yo duré diez años para otra vez hacer los reportajes, estuve casi seis semanas en el bloque sur, en el 48, en el campamento de Raúl Reyes, en el campamento de Joaquín Gómez, que en ese momento era el jefe del bloque sur de las FARC. Entrevisté a mucha gente. Llegué tres semanas después de Patascoy en el cerro de Nariño, que era una base militar en 4.200 metros de altura, unas condiciones climáticas, uno no entiende que 200 guerrilleros pueda tomar una base militar a esa altura, había hecho un intento en el mes de octubre y volaron guerrilleros por las tormentas de nieve que había allá, tuvieron que regresar y hacer nuevamente el intento el 27 o 21 de diciembre de 1997.

Llegué la segunda semana en 1998, tres semanas después de la toma de Patascoy y ahí entrevisté el comandante llamado El Paisa, que no era el mismo Paisa que la prensa burguesa tiene tanto temor, pavor, sino era otro Paisa, que había estado en la toma de Patascoy. Fue interesante escuchar el relato y todo. Y hablando con los guerrilleros rasos preguntando de donde venía, etc. Entonces uno se daba cuenta que eran colombianos de carne y hueso, víctimas de la guerra sucia, sobre todo sus familias, donde el ejército había asesinado, en el caso de un guerrillero negro en el bloque sur del comandante Joaquín Gómez, que le habían asesinado seis hermanos y primos de este muchacho muy humilde que era el que llevaba la ametralladora de ese campamento. O sea, hay una infinidad de casos que uno entiende por qué se va a la montaña y a la insurgencia a incorporarse para una u otra forma, no solamente salvar su vida, sino cambiar todo este país tan injusto  donde un poder fáctico está por encima, tanto del Estado como del Congreso y del Gobierno.

Bueno, a parte, del proceso del Caguán que yo estuve varias veces en este proceso, que era muy importante. En el 2005, me impresionó mucho porque fue la última vez que pude entrevistar a Raúl Reyes, antes del bombardeo del primero de marzo de 2008 y además, entrevisté en casi dos horas a Lucero, que era la esposa de Simón Trinidad y cuatro meses antes había sido extraditada a los Estados Unidos como un chantaje de Uribe, que si habla, si ingresa como desertora en este proceso junto con los paramilitares, no lo vamos a extraditar a los Estados Unidos. Pero Simón nunca accedió en esa forma. Lucero era una mujer humilde, una persona con tanta sensibilidad, pero con una firmeza increíble.

Pienso que he hecho muchas entrevistas en este país, esta es una de las entrevistas que más me gusta, porque realmente muestra el sentimiento que tiene un guerrillero, guerrillera, del por qué se asume un papel tan importante como arriesgar su vida, contra un ejército de 500 o 1000 de los más preparados, más entrenados y con más experiencia en la lucha contra guerrillera que tiene el ejército y las fuerzas militares colombianas. 

Claro, una cosa lleva a la otra. Y uno se mete más al fondo de ese tema, mirando quiénes son los verdaderos poderes fácticos en este país: Las transnacionales, las siete bases militares norteamericanas subordinándose totalmente ante el imperio del norte. Yo pienso que ahora las FARC con la firma del acuerdo de paz, tiene una tarea muy importante de canalizar toda esa rabia, la desesperación de las grandes masas colombianas que no tiene casi qué comer o si tiene es muy poco, el desempleo en este país, la miseria, la extrema pobreza. O sea, todos los factores objetivos existen en este país, lo que falta, como decía Ernesto Che Guevara, es que el factor subjetivo se madure, el pueblo tome conciencia.

En ese sentido, el trabajo periodístico de se está haciendo ahora los jóvenes guerrilleros, me impresiona, hasta la revista Semana, se impresiona por la calidad que están haciendo en sus post y que está saliendo por todas las redes sociales. Pienso que es un buen camino, un buen inicio.

Pero, como te digo, el pueblo colombiano tiene que tomar conciencia para cambiar esto, no puede seguir en esta vida masoquista de ser sumiso o ser conformista con un régimen, no me refiero solamente a Juan Manuel Santos, sino todos los gobiernos de turno, y sobre todo, esa oligarquía rancia como solía decir el comandante Hugo Chávez al referirse a la oligarquía colombiana, al mantener una guerra contra este pueblo tan noble, tan hospitalario, tan hermoso, que es el pueblo colombiano durante toda la existencia de la república colombiana.

-          Precisamente, ¿Cómo analiza usted la metamorfosis de la guerrilla de las Farc al decirle adiós a las armas y entrar al escenario político a continuar su plan estratégico por otras vías?

Es difícil para mí, que vengo del exterior, a decir algo sobre esto. Pero, la reflexión que uno hace es que no es un movimiento guerrillero derrotado, capitulado, es un movimiento bastante inteligente. Creo que eso les da la confianza a la conciencia del pueblo colombiano. Ellos entienden que la lucha política está por encima de cualquier otra forma de lucha, siempre no puede ser de otra forma y la otra forma ha sido complementario en unas circunstancias muy especiales, que ha sido ser alzados en armas durante tantos años.

Espero realmente, que no se vaya a repetir la experiencia de la Unión Patriótica, pero nunca se sabe, con una oligarquía y Estado colombiano tan traicioneros durante toda su historia, durante toda su existencia, pues esperamos que se tomen decisiones inteligentes y se cree un movimiento amplio, un frente amplio, democrático, progresista, que neutralice todavía más a la ultraderecha, a la extrema derecha, el fascismo representado por el uribismo y sectores que han hecho todo para que este proceso, este acuerdo de paz, no se haga realidad. O como el mismo Luis Fernando Londoño, resumió: “Hay que hacer trizas este acuerdo de paz”.

Todo dependerá del pueblo colombiano, sea él que decida libremente si quiere que la guerra regrese o si quiere construir algo más nuevo, donde el pueblo sea realmente el verdadero protagonista en este proceso político que las FARC ha iniciado con la firma del acuerdo de paz.

-          ¿Cuáles que cree usted que son los principales factores que dificultan que este acuerdo de la Habana se materialice?

Pues los colegas míos colombianos en los medios de comunicación corporativos: RCN, CARACOL, no es una casualidad que el comandante Manuel Marulanda Vélez haya dicho al inicio del proceso de paz en el Caguán: “Ustedes tienen una deudita con nosotros. ¿Por qué? Porque toda la vida han demonizado, criminalizado, han descrito a la guerrilla como un “comunista” que come niños”.

Ese periodismo barato, nefasto, violando todos los principios del ABC del periodismo. Estos dos canales, que dominan el 95 por ciento, más o menos, de todos los televidentes y radioescuchas en el país, son los principales obstáculos para que realmente este proceso pueda consolidarse.

El uribismo y estos sectores fascistas que asesinan los líderes sociales para amedrentar este movimiento de masas que tiene que surgir en este país, son aislados, no creo que tengan mucho apoyo o respaldo de las grandes masas populares en Colombia, Uribe podrá gritar mucho, pero no creo que tendrá éxito en ese sentido.

Los verdaderos obstáculos son los que manipulan desde los estudios de televisión de RCN y CARACOL. Por eso es tan importante que los mismos guerrilleros que ahora son periodistas que trabajan con eso  que impactan con su post en youtube y que tiene una entrada de miles de jóvenes colombianos que entran, pienso yo, para escuchar y ver la noticia sobre la realidad colombiana. Ahí, está la clave para romper ese cerco mediático que están en los grandes medios corporativos, que están bombardeando constantemente al pueblo colombiano durante tanto tiempo y siguen haciéndolo.

-          Finalmente, ¿Qué tiene que hacer el pueblo colombiano para ganarle a la ultraderecha ese pulso entre la guerra y la paz? ¿Qué actitud debe asumir los colombianos y las colombianas?

Bueno, en primer lugar estudiar detalladamente el acuerdo. De ahí sacar argumentos sólidos para seguir haciendo conciencia en el pueblo colombiano. El ejemplo, que nos ha dado el municipio de Cajamarca (Tolima), es muy bueno, que el 98 por ciento haya dicho no a la explotación minera por la transnacional Anglo Gold Ashanti, es signo que el pueblo ha tomado conciencia, que no comenzó el 26 de marzo con la consulta popular ambiental en este municipio, sino fue un proceso durante varios años donde los líderes de la campaña por el NO, ambientalistas, geólogos, diferentes sectores de la sociedad cajamarcuna, se sentaron con los campesinos, que como yo no sabemos mucho de minería, pero se sentaron a estudiar el tema y el campesino con ese conocimiento se convenció que podía pronunciarse sobre eso y lo hizo, seguramente después de haberse leído documentos sobre los efectos desastrosos que significa la minería a cielo abierto, para una nación, y sobre todo para una comunidad tan importante como son los campesinos, porque producen comida, no producen cianuro, no producen desastres ecológicos con el agua, que hace la minería en el Cerrejón, que ya estaba haciendo en Cajamarca y en otras regiones del país.

El ejemplo de Cajamarca (Tolima), pienso yo que es sensacional, fundamental para entender que sí se puede derrotar este régimen mediante la unidad y la organización. Muchos guerrilleros que he venido entrevistando ahora en los dos campamentos, en los puntos de El Conejo (Guajira) y en la Fila, municipio de Icononzo (Tolima), ellos también subrayan claramente el ejemplo de Cajamarca (Tolima). El pueblo con conciencia es imparable. Eso lo mostró el resultado de la consulta popular en Cajamarca (Tolima).


Dick comparte con Comunistas en Ibagué y conmemora el día de la madre en comunidad

domingo, 27 de julio de 2014

Entrevista a Dick Emanuelsson, sub director de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, ANNCOL



Dick Emanuelsson ha cubierto el conflicto en Colombia durante casi tres décadas como corresponsal para América Latina. Ha vivido de cerca los procesos de Casa Verde, San Vicente del Caguán y el que actualmente se desarrolla en Cuba. En 2005 tuvo que dejar su casa de Bogotá por amenazas de muerte. Los servicios secretos tenían una carpeta con 476 folios sobre su persona.


«Nunca se ha avanzado tanto, con una agenda y la tierra como primer punto»


Por Ainara LERTXUNDI | GARA, DONOSTIA

Casa Verde, San Vicente del Caguán y La Habana. Tres procesos negociadores entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano que forman parte de la dilatada trayectoria profesional del periodista sueco Dick Emanuelsson como corresponsal para América Lati- na. Ha penetrado en las monta- ñas colombianas en más de una ocasión para entrevistar a la guerrilla, ha ahondado en la muerte de sindicalistas a manos de paramilitares y ha retratado la situación del campesinado.

De gira por Euskal Herria, Emanuelsson visitó la redacción de GARA para relatar su experiencia en Colombia y sus impresiones sobre las conversaciones de La Habana.

¿Cómo realiza un periodista su labor a sabiendas de que está siendo espiado y de que esos seguimientos pueden poner en peligro a sus fuentes?

Cuando llegué a Colombia y me acredité como periodista, un colega me dijo ‘fíjate muy bien con quién hablas Dick, porque el 50% de los periodistas son asalariados de la inteligencia militar y el otro 50% no pueden ejercer el periodismo según los principios que deberían regir esta profesión’, es decir, cuestionamiento del poder, investigar en profundidad, extraer los elementos fundamentales para hacer un buen reportaje... En los últimos 20 años, han matado a al menos 130 periodistas en Colombia.

Los corresponsales extranjeros tal vez estamos un poco más blindados, pero los colegas colombianos están totalmente indefensos frente a los abusos de los patrones o frente a las amenazas del Estado, de los grupos paramilitares y de los escuadrones de la muerte.

Manuel Cepeda Vargas, director del semanario Voz y elegido senador por el Partido Comunista Colombiano el 13 de marzo de 1994 y asesinado el 9 de agosto del mismo año. Cepeda fue un verdadero reportero, periodista, editorialista y columnista y a final el Terrorismo de Estado lo ultimó. La orden dio un general de la inteligencia militar y dos sub oficiales con paramilitares ejecutaron el asesinato político.


¿Qué riesgos ha tenido que enfrentar, por ejemplo, a la vuelta de un campamento guerrillero?

Cuando un periodista saca a la luz esa realidad de la insurgencia que contradice la versión del Estado, inmediatamente queda confrontado con ese Estado. En 1988, cuando aún estaba vigente el acuerdo suscrito el 28 mayo de 1984 entre el Gobierno de Be- lisario Betancur y las FARC en Casa Verde –sede del Secretariado–, entrevisté a los fundadores de la guerrilla, entre ellos Jacobo Arenas y Manuel Marulanda. Fueron dos semanas en las que recopilé mucho material que, mayoritariamente, fue publicado en Suecia, pero también en medios latinoamericanos y colombianos.

Ya en el año 2000 me instalé en Colombia como corresponsal para América Latina. Mi casa y oficina estaban en Bogotá. En 2004 comenzaron las amenazas de muerte, y desde octubre de ese año hasta 2005 me hicieron seguimientos minuto a minuto. Comenzaron a grabarme en video incluso cuando salía a correr.

Seguramente, los agentes pensaban que me estaba preparando físicamente para ir a las montañas, cuando, en realidad, los reportajes con la guerrilla representaban el 2% o 3% de todo mi trabajo profesional, porque hacía principalmente reportajes sobre el movimiento sindical colombiano.

En la selva 2012, entrevistando al comandante Jesús Santrich de las FARC-EP  pocos meses antes que comenzara el proceso de paz.

En noviembre de 2005 tuve que salir del país por las constantes amenazas de muerte y me fui a Honduras, donde residía mi esposa. En febrero de 2009, la Fiscalía colombiana hizo un registro en el DAS y se incautó de todas las carpetas con los datos de los periodistas que fuimos objeto de espionaje.

Un compañero me filtró que la mía era una de las carpetas más voluminosas con 476 folios. Fue impresionante comprobar la mentalidad paranoica de la inteligencia militar.

En la página tres de esos 476 folios se decía que yo era ‘un presunto ideólogo’ de las FARC-EP. Es absurdo sostener que un periodista sueco que aterriza en Colombia pueda ser el ‘ideólogo’ de un movimiento armado con casi 50 años de historia. ¡Es una pendejada total!

El espionaje contra mi persona fue tal que, estando dentro de un avión con destino a Costa Rica –donde iba a hacer una gira–, colocaron un imán en mi computador para borrar todo su contenido. Después, enviaron un correo electrónico anónimo a sus homólogos (DIS) en Costa Rica, diciendo que un ‘terrorista internacional’ con mis características físicas viajaba a su país.

El subdirector del DAS-G3, encargado de la contrainteligencia, fue sentenciado a algo más de nueve años por espiarnos.




Desde el inicio de los diálogos, ha viajado en varias ocasiones a La Habana. ¿Qué diferencia a este proceso de anteriores?

Lo que caracteriza a los tres procesos –Casa Verde, Caguán (1999-2002) y el actual– son las mismas resistencias por parte del Estado y del Gobierno para llegar a las raíces del conflicto social y armado.

El 9 de diciembre de 1990, estando todavía en vigor el acuerdo al cese al fuego, el pueblo de Colombia fue a las urnas para elegir una nueva Asamblea Constituyente y ese mismo día bombardearon Casa Verde, rompiendo el proceso de paz. Dejaron sin abordar cuestiones esenciales como la reforma agraria y otras reformas estructurales. No obstante, el cese al fuego fue importante porque dio espacio para la creación de un nuevo movimiento político, la Unión Patriótica. Iván Márquez, por ejemplo, fue elegido diputado por el departamento del Caquetá.

En las elecciones presidenciales de 1986, la oligarquía colombiana se quedó herida por el amplio respaldo que obtuvo la Unión Patriótica. La respuesta del Estado fue la de reforzar el paramilitarismo, que siempre ha existido desde el Bogotazo de 1948, y asesinaron a los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo. Aniquilaron físicamente a Unión Patriótica, la organización política a través de la cual los guerrilleros se iban a incorporar a la vida civil.

De los 32 alcaldes que fueron elegidos, asesinaron a casi todos, y el mismo día de las votaciones para la Constituyente, bombardearon, como he dicho, Casa Verde. En el de San Vicente del Caguán diseñaron una agenda con diez puntos y ni siquiera abordaron el primero. Los sabotajes fueron continuos y, al final, el proceso murió cuando empezaron a bombardear la zona de despeje a principios de febrero de 2002.


Sin embargo, en La Habana ya hay dos acuerdos. ¿Eso hace pensar que estamos ante un proceso mucho más solido?

Yo creo que sí. Los negociadores de las FARC estuvieron dos años haciendo los preparatorios para blindar este proceso y para que al Estado no le resulte tan fácil para romperlo bajo cualquier pretexto. Nunca se ha avanzado tanto como ahora, con una agenda de seis puntos y la tierra como primer punto, porque ese es un tema esencial para crear una nueva Colombia.

En contra de pronósticos hechos a priori, la discusión sobre la sustitución de los cultivos ilícitos se está demorando más que los anteriores puntos. ¿Qué impacto tiene el narcotráfico?

Aunque a nivel de calle el tema de la droga no es tan importante, sí lo es para el poder fáctico en Colombia y Estados Unidos. Como afirma Noam Chomsky, el 90% de las utilidades de la droga colombiana se quedan en los sistemas financieros de EEUU. Hay muchos intereses en juego y la última palabra siempre la tiene Washington. Los paros agrarios del pasado año –el de Catatumbo que duró más de 74 días y, después, el gran paro agrario y popular del 14 de agosto que se prolongó durante 35 días y movilizó a todo el Ejército–, evidenciaron que los campesinos quieren una solución.

Lo que cultivan es la hoja de coca que luego compra el mafioso de la ciudad. La presencia de la guerrilla en la zona es una protección para el campesinado.

En San Vicente del Caguán, Marulanda propuso un proyecto piloto en Cartagena de Chaira, una zona con bastantes cultivos ilícitos de hoja de coca e, históricamente, un bastión de la insurgencia. Pero el Estado rompió el proceso, no quiso entrar a sustituir la plantación de coca de forma manual y bajo control del Estado y de la insurgencia, al mismo tiempo. Reemplazar la hoja de coca, hacer una reforma agraria, dar asistencia técnica y financiación a los campesinos.

A estos les dicen que en vez de la hoja de coca planten árboles de caucho pero, el caucho necesita ocho años para crecer. Entonces, la pregunta que se hacen es evidente: ‘¿Con qué vamos a comer durante ese tiempo?’ Para que realmente esos cultivos se puedan sustituir se necesita una reforma integral.

¿Qué evolución ha visto en la guerrilla en estas tres décadas?

Cuando en 1988 estuve por primera vez haciendo un reportaje en un campamento guerrillero en las montañas de Cundinamarca en la cordillera oriental, las FARC tenían unos 31 frentes. En una de las aulas del campamento había un mapa con los diferentes frentes. Hoy en día, tienen cerca de 71, más del doble. Desde que se rompió el proceso de paz en el Caguán en 2002, la guerra ha sido total.

Tropas guerrilleras de las FARC-EP 1988 en Casa Verde

El expresidente Andrés Pastrana reforzó e intensificó la política armamentística.

Con el Plan Colombia llegó una flota de unos cien helicópteros Black Hawk con capacidad para trasladar a 29 soldados armados y una gran cantidad de aviones de combate en un país donde prácticamente no hay medicinas en los hospitales públicos. Colom- bia tiene más de 500.000 militares, mujeres y hombres.

“The Washington Post” reveló un programa secreto de la CIA que se inició en 2000, bajo el mandato del presidente George W. Bush, mediante el cual ayudó a las Fuerzas Militares colombianas a matar a varios dirigentes de las FARC, entre ellos a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano.

Los estadounidenses tienen en su embajada un búnker desde donde realizan labores de inteligencia y manejan la guerra. Ni siquiera los mismos colombianos son dueños de su guerra.

Los últimos diez años han sido duros; a cualquier guerrillero que entrevistes en los campamentos te dice lo mismo: ‘aquí es duro, no podemos hacer como hace diez años un fogón porque los aviones detectan tanto el humo como el calor’.

Pero la guerrilla se ha adaptado a las nuevas circunstancias; tiene 50 años de experiencia.

En el departamento de Cundinamarca, por ejemplo, a los campesinos que en la década de los 60 se atrevieron a pronunciar la palabra reforma agraria, les cortaron la cabeza y las colocaron en los palos de los potreros como una advertencia a los demás campesinos.

Fue en ese contexto en el que se creó la guerrilla de las FARC y fue la guerrilla y no el Estado quien entregó en las décadas de los 60 y 70 las tierras a los campesinos en este departamento, donde tenía una presencia muy fuerte.

Ahí está la base social de la insurgencia. Como en Vietnam, la guerrilla se mueve como pez en el agua y, el agua es la población.

Pero en las recientes elecciones legislativas han ganado los partidos de la derecha. ¿Cómo se explica esa brecha?

El movimiento popular colombiano no participó en las elecciones. El terrorismo de Estado convirtió a la Unión Patriótica en un esqueleto. El verdadero movimiento popular que representa Marcha Patriótica, que aglutina a 2.000 organizaciones sociales, políticas y populares, no se presentó. El año pasado convocó a 150.000 campesinos en la Plaza Bolívar, que lograron sacudir todo el establecimiento colombiano y obligar al Estado a sentarse con los campesinos. Sin embargo, Piedad Córdoba, una de las portavoces de Marcha Patriótica, anunció que se estaban planteando la disolución de Marcha Patriótica después de que hayan matado a una treintena de representantes de la dirección nacional o departamental y denunció un intento de repetir el genocidio de la Unión Patriótica.
150 000 colombianos en Plaza Bolivar convocados por Marcha Patriótica

Al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, elegido por un millón de bogotanos, el procurador, un representante del Opus Dei y uribista declarado, lo destituyó porque quería sacar la mafia de las empresas encargadas de recoger la basura en la capital. Así de fácil.

¿Qué tipo de mensaje se traslada a La Habana, donde precisamente se está hablando de las garantías para participar en política? ¿Cuántos votaron al Congreso? Solo un 27% de la población. El padrón electoral es viejo; hasta los muertos votan. Esa es la democracia en Colombia.

lunes, 24 de marzo de 2008

¿Qué siente un periodista al ser declarado objetivo militar?

Por Dick Emanuelsson *

Si en el supuesto caso que la periodista Marta Ruiz, de la revista Semana, fuera declarada objetivo militar por una organización armada bajo los siguientes señalamientos:

1. Es una agente encubierta de la inteligencia militar colombiana.

2. Es una agente encubierta del imperialismo a través de la SIP, Sociedad Interamericana de Prensa.

3. Es una representante de un medio de comunicación de la genuflexa y asesina oligarquía colombiana, que ha participado en diferentes eventos nacionales e internacionales como vocera de esa ideología dañina.

4. Porque trabaja para la Revista Semana y ésta no es otra cosa que un medio al servicio de la guerra total del narcopresidente Álvaro Uribe Vélez.

¿Cómo se sentirá ahora Marta Ruiz, después de leer la declaración anterior?

¿Se le seca la boca? ¿Suda frío? ¿Pensará primero que “no puede ser” o el “por qué a mí”? ¿Pensará en su familia? ¿Pensará en sacar su familia del país? ¿Le pasará por la mente el qué va a hacer con la deuda hipotecaria de su casa, con su carro, con los bienes muebles que posee? ¿Difícil situación, verdad?

Bueno. Menos mal eso a ella no le ha ocurrido. ¡Pero a mí sí! Y gracias a una infame publicación de la revista Semana en donde se me acusa de ser un “puente entre el Secretariado de las FARC y la prensa europea”. Y es en esa revista Semana donde ella trabaja y es la encargada de los temas de orden público. Y como tal, era bajo ese tópico que hemos intercambiado solamente tres mensajes.

Pero para el colega de Marta Ruiz, Camilo Jiménez, que escribió desde Berlín para la revista Semana, y ésta lo publicó el 16 de febrero de 2008: “El frente europeo de las FARC”. En una colección de las más ridículas mentiras, ese sujeto dice: “Por encargo de las Farc, el trabajo será realizado por un documentalista chileno radicado en Holanda que se hace llamar Ivan van der Boer. El guión ha sido aprobado por 'Raúl Reyes'. Los puentes de la guerrilla para su posproducción en Europa, también en este caso, permanecen los habituales: un corresponsal sueco con el nombre de Dick Emmanuelson (ni siquiera lo escribe correcto), que lleva trabajando en Colombia más de 20 años y es cofundador de Anncol, establece los contactos con la prensa europea y coordina la producción del documental en Europa”.

Cualquier periodista con ética y un mínimo de tiempo en el gremio, sabe que tan peligrosa sindicación requiere de varias cosas: Unos sólidos elementos de juicio -que de seguro no los tiene-, pruebas muy contundentes -que no las presenta- y una fuente sumamente seria y creíble. Además, una confrontación con el sindicado. Si esto no ocurre, se descalifica su publicación.

De la revista Semana nadie me contactó. Leí la horrible sindicación en la edición digital e inmediatamente escribí una carta abierta a la redacción de Semana, la cual ni siquiera han tenido la amabilidad de contestar, pisoteando TODOS los principios éticos y profesionales del periodismo.

Si la labor de la revista Semana era colgarme una lápida en el cuello, pueden celebrar que ya lo lograron. Soy objetivo militar.

Así como la foto de Reyes y Larrea que publicó El Tiempo.

Los colegas de Marta Ruiz y la revista Semana, los dueños de El Tiempo, publicaron una foto de Patricio Echegaray, presidente del Partido Comunista de Argentina, colocándolo cómo Gustavo Larrea, el Ministro de Seguridad y de Justicia del Ecuador. Es la misma irresponsabilidad con la que Semana me señala. Es el mismo libreto de la inteligencia militar/policial del Estado, que entrega a los Idiotas Útiles (IU) una foto, y les ordena: “¡Publíquenla!, ése es el ministro jodón del Ecuador que tenemos que apretar un poco porque nos niega el derecho a la ‘Guerra Preventiva’”.

Escribió el columnista de EL TIEMPO, Óscar Collazos, bajo el titulo “QUINTA COLUMNA, Prensa, filtraciones, credibilidad”, acerca del montaje de El Tiempo:


Dicha filtración tenía el propósito de reafirmar la tesis de que el vecino país del sur ha tolerado y auspiciado la presencia de esa guerrilla en su territorio. Tan claro era el propósito, que se distribuyeron copias de la nota de EL TIEMPO en unas reuniones que venían ya enrarecidas y en las que se jugaba una salida diplomática del conflicto entre los dos países”.

Dicen los directores de El Tiempo que fueron “engañados”. Pues no comemos cuento señores Santos. Si recién hubiesen salido de la facultad de Comunicación Social, quizás hubiésemos tragado el cuento. Pero con un diario con tantos años de mentir sistemáticamente a sus lectores, no. No comimos cuento.

Y remata Collazos:


“El episodio que condujo a este periódico a su editorial del martes debería ser tenido cómo ejemplo de las difíciles relaciones que los informadores mantienen con las fuentes oficiales. Y no porque estas no sean también fuentes, sino porque esas informaciones SON POCAS VECES SOMETIDAS A VERIFICACIÓN (…) abundan los ejemplos en los cuales falsos positivos y mentiras de más alto calibre han puesto en entredicho la catadura moral de organismos y altos funcionarios del Gobierno”.

¿Dónde está la evidencia de Semana con respecto a la sindicación que me hizo?

Dice Marta Ruiz, en uno de los tres únicos correos que intercambiamos la semana pasada:


“La verdad Dick, conocí de la carta y sé que la discutieron. No sé si discutieron el asunto de la veracidad, sino que supongo, la idea de preguntarle al autor del reportaje sobre el sustento de su afirmación. Cómo tu sabes, ese reportaje fue escrito por una persona que vive en Europa e incluso estaba firmado por él. No conocí el reportaje antes de ser publicado... en todo caso, en lo personal, lo siento”.

Marta Ruiz, la única persona de la revista Semana que me ha contestado en mi derecho a réplica, dice que aparentemente no ha estado involucrada en el reportaje. No lo creo. Porque en temas del calibre, como es éste, se reúnen todos los miembros de la redacción del medio para discutir muy a fondo y confrontar los argumentos, las sindicaciones, las denuncias y ponerlos en una balanza para valorar la credibilidad de ellos. Eso ocurre en los medios europeos al menos. Supongo que debería pasar lo mismo en Colombia.

Otra cosa: Marta Ruiz ha sido enviada a Centroamérica para representar a la Revista Semana en eventos organizados por la SIP (los dueños de los medios en el continente americano y feroces enemigos de todo lo que huela a izquierda, Cuba y Venezuela). Ella hace declaraciones públicas en el nombre de la revista Semana a la prensa extranjera y es encargada en la redacción de los temas de orden público, es decir, la guerra en Colombia. Después del bombardeo del campamento del comandante Raúl Reyes hizo declaraciones al diario sueco Dagens Nyheter.

¿Pero qué dice Marta Ruiz sobre el reportaje “El Frente Europeo de las FARC” del corresponsal de la revista Semana en Europa?

1. No sabe si los directores discutieron la veracidad del colega en Europa.

2. Confirma que en Semana no es el colectivo de la redacción y los directores que asumen la responsabilidad sobre la VERACIDAD de las sindicaciones sino el autor; “La idea de preguntarle al autor del reportaje sobre el sustento de su afirmación”.

3. El corresponsal vive en Europa y hasta que fue firmado por él, sostiene y que por eso la revista Semana se lava las manos y voltea la carga de la prueba al corresponsal en Europa. ¡Qué barbaridad!

Señores(as) de la revista Semana: ¡Ustedes lo publicaron, ustedes deben responder por las sindicaciones!

Los “Falsos Positivos” mediáticos

En el caso de la foto, Larrea-Reyes, publicada por El Tiempo y el reportaje del “Frente Europeo de las Farc”, de la revista Semana, donde me sindican de ser “puente” entre las FARC y los medios europeos, es obvio para todos los periodistas colombianos y extranjeros que cubren el país, que los canales existentes y abiertos entre la inteligencia militar y los medios de comunicación son una realidad. El Estado terrorista de Uribe quizás ha sido el más eficaz con los medios para que estos se pongan al servicio de la guerra en Colombia. El Departamento E-5, de la inteligencia del ejército, en donde uno de los mejores periodistas colombianos prestan su servicio, está más activo que nunca y es una pieza clave en la Guerra Psicológica contra el pueblo colombiano.

Los “Falsos Positivos” de atentados con bombas, también tienen su paralelo virtual y escrito en la prensa colombiana. El Tiempo y la revista Semana son claros ejemplos de eso. Es decir, el estrecho “contacto” con los organismos de seguridad como el DAS o el E-5, consiste en que ellos les entregan documentos, fotos, videos, copias de llamadas telefónicas o de correos electrónicos “chuzados” a los periodistas que deberían verificar que los documentos son de alta credibilidad y lo que ellos dicen es verdad; pero que en realidad los periodistas corren a publicar sin el menor análisis.

Por eso me dio risa y pensé, cuando vi la foto de Patricio Echegaray, que aquí tenemos un nuevo caso de cómo estos agentes han logrado plantar una nueva “prueba” en la prensa colombiana. Al dirigente comunista argentino lo entrevisté en el 2001 y en el 2005 en Buenos Aires y sabia, porque fue publicado en varios medios argentinos, que el argentino se había entrevistado con Raúl Reyes en el 2005 [1].

Los periodistas que juegan guerra

Lo he dicho antes al respecto del periodismo colombiano, pero vale la pena repetirlo para todos : Una noticia falsa publicada puede destruir la vida de una persona. No descubro el agua tibia con ello, lo sé. Pero se los recuerdo a quienes se dicen llamar periodistas.

¿Dónde está la “objetividad”? ¿Es posible ejercer el periodismo, investigando, cuestionando y presentando resultados a los lectores, televidentes o radioescuchas, cuando el periodista se pone el uniforme del ejército colombiano, jugando a la guerra, como suelen hacer los periodistas colombianos en el campo de entrenamientos del ejército en Tolemaida? ¿Cómo va a denunciar al coronel XX por masacres si éste te entregó el uniforme ese domingo y te puso el fusil Galil en el hombro para que te sintieras como un “Soldado de la Patria”?

Esos cursos que organizan las fuerzas militares anualmente para los periodistas, es parte de la guerra psicológica para armar y forjar unos medios de comunicación al servicio de la guerra total. Los periodistas ingenuos en uniforme verde olivo ya no son tan ingenuos e inocentes después de “la batalla”, porque ya no pueden romper la cadena que colocó el coronel ese domingo en sus cuellos de periodistas.

¿Cómo va a poder cuestionar un periodista las “pruebas” que ahora Bush, Uribe, los patronos de la revista Semana y la familia Santos, dicen poseer desde los tres computadores blindados de Raúl Reyes, si han jugado a la guerra en Tolemaida con sus colegas colombianos?

Con toda seguridad que encontrarán fotos, cartas y publicaciones mías en esos discos duros que de “milagro” confirman lo que sale en el reportaje infame de la revista Semana.

¿Pero tendrán la certeza que no son pruebas plantadas? ¿Se atreverán otra vez a publicar algo en donde seguramente harán el ridículo internacional como los directores de El Tiempo?

Periodistas, señora Marta Ruiz: Piensen, investiguen, cuestionen, confronten y hablen con los protagonistas involucrados antes de sacar sus propias conclusiones apresuradas y evitarán juicios éticos y legales futuros.

jueves, 13 de marzo de 2008

Carta abierta a la revista Semana de Dick Emanuelsson

Otra vez E-5

080218 / No se cansan los instigadores terroristas del estado colombiano. La inteligencia del Departamento E-5 del ejercito arman, facilitan y entregan a los medios “Idiotas Útiles” (IU) que echando por la borda los principios (si les quedaron algunos, es decir) periodísticos para ponerse en formación ante sus mandos y presentar a los consumidores de esa olla podrida un relato que confirma que existe un Frente Europeo de las FARC.

Y he tenido el honor de figurar otra vez en las columnas de los medios de los magnates de Santodomingo, Santos y Ardilas Lüles. Dice el “periodista oculto” de la Semana bajo el titulo “La guerrillera holandesa en DVD?” [1] acerca un filme que se produciría en las selvas colombianas lo siguiente:

“Por encargo de las Farc, el trabajo será realizado por un documentalista chileno radicado en Holanda que se hace llamar Ivan van der Boer. El guión ha sido aprobado por 'Raúl Reyes'. Los puentes de la guerrilla para su posproducción en Europa, también en este caso, permanecen los habituales: un corresponsal sueco con el nombre de Dick Emmanuelson, que lleva trabajando en Colombia más de 20 años y es cofundador de Anncol, establece los contactos con la prensa europea y coordina la producción del documental en Europa.

¿De donde sacó Semana eso?

La verdad es que soy contactado semanalmente por personas que dicen ser periodistas y que quieren ir a la selva para hacer reportaje con la guerrilla. Por haber hecho algunos reportajes en la selva durante los casi 30 años que cubro Colombia algunos creen automáticamente que uno es un “puente” y, de ingenuidad o por intereses más oscuros, me escriben.

Entre ellos sé, por tener 30 años de experiencia de Colombia, que están los “colegas” del E-5 (uno de los mejores periodistas colombianos que vendieron su alma periodística y se dejaron comprar por unos millones de pesos del Estado Militarista). Yo haría lo mismo si yo fuera Uribe. ¡Claro! Hacer inteligencia entre la oposición tanto en Colombia como en el exterior. Pero Uribe no esta solo, lo mismo hizo el fascista Pinochet a través de su embajada. Hasta que puso bombas en Buenos Aires y Washington, matando al general constitucionalista Carlos Pratt y el ex ministro de defensa chileno Orlando Letilier, respectivamente.

El problema que ha tenido la inteligencia colombiana conmigo es que este periodista ha sido fiel a los principios de los estatutos de la federación sindical de los periodistas suecos, SJF, que dicen, que un periodista SIEMPRE tiene que actuar con las cartas en la mesa. Ahí será intocable. Y yo jamás he tenido algo por esconder en mi trabajo como reportero en TODA América Latina que cubro.

Nunca he ocultado de haber sido uno de los fundadores de Anncol el año 1995 (tarea de tiempo libre que dejé el 1999 por todas las amenazas). ¿Por qué lo escondería? El motivo por la creación de una agencia alternativa y ANTAGONICA a la basura del contenido de los medios progubernamentales colombianos era justamente de dar una visión de la realidad colombiana que NO ocultaba los intereses detrás las masacres, que no ocultaba la arremetida antisindical contra los trabajadores y al sindicato de Bavaria ejecutado por el patrón de Bavaria, Caracol, Cromos Y Semana, el señor Mario Santodomingo, logrando echar 90 por ciento de los obreros sindicalizados.

¿Cuando hizo los medios mencionados un reportaje o entrevistas con los dirigentes, obreros y trabajadores de Bavaria durante sus 71 días de heroica huelga el 2000-2001? ¿Difícil y pesada la pregunta? Claro, por que hay una sola respuesta y es que su Patrón no les dio permiso de tocar el tema. Él no solamente es dueño de Bavaria sino es dueño también de la suerte de Ustedes, Señores(as) de la revista Semana.

Lo que se confirma ahora con la publicación en la revista Semana, de que yo soy un especie de “araña” entre el Secretariado de las FARC y la prensa europea, es que esa inteligencia militar esta interceptando los correos electrónicos. Nada sorpresivo. Efectivamente fue contactado por un supuesto periodista holandés que decía que tenía aval de Raúl Reyes para hacer un video con la guerrillera holandesa. Le respondí con la lógica pregunta que si él tenia aval de Raúl Reyes, ¿por qué recorrer a mi? Y ahí quedó el asunto. Soy demasiado viejo para caer en semejantes trampas creadas por los E-5 que ahora son publicadas por el Departamento IU de la revista Semana.

¡Dicen en Semana que llevo más de 20 años en Colombia y me colocan descaradamente una lapida en el frente acusándome por tal tarea!

¡Que vergüenza deberían tener, redactores de Semana!

Publica una denuncia pública no firmada a mi pero se olvidaron el principio de derecho a réplica.

¿O su Patrón no la permite?

Hace dos años me encontré en un evento en Centroamérica con la periodista Marta (no me acuerdo el apellido) de la revista Semana y intercambiamos tarjetas personales con teléfono y correo electrónico e intercambiamos algunas experiencias de Colombia como reporteros. Fue cordial y amable su colega pero lo que no entiendo es ¿por que no aprovecharon esos datos para contactarme, para que yo pudiera dar mi versión sobre lo que a mi me acusan los agentes del E-5? Incluso Martha, en su regreso a Bogota, me facilitó del archivo de foto de la revista Semana unas fotos que había publicado la revista de la tortura de que fueron victimas los soldados en Tolima por parte de sus mandos que resultó en el despedido del comandante de las FF.MM. Y así se colabora entre los periodistas, ayudándonos mutuamente, no es que siempre hay que compartir las mismas ideas pero si, nos ayudamos para facilitar el trabajo.

La inteligencia militar acusó en otra ocasión a la emisora Café Stereo de ser un “órgano radial de las FARC” y como yo colaboraba también con esa emisora le ofrecí al señor Ricardo Calderón, editor de Semana, dos reportajes; el primero era en la verdadera emisora de las FARC, Voz de Resistencia del Bloque Sur [2], donde habrían podido publicar una verdadera chiva ya que la jefa de esa emisora era o es Lucero Palmera, esposa de Simón Trinidad y por supuesto también guerrillera. La entrevisté en 2005 cuando estuve allá durante una semana.

¿Cuándo ha hecho algún reportero de la Semana semejante reportaje?

El segundo reportaje [3] era de los estudios de Café Stereo de Estocolmo, entrevistando al director Miguel Suarez. Pero el señor Calderón, después de pensar algunos días rechazó, la oferta.

Ahora se dedica los editores de Semana de publicar rumores, indicios baratos y manipulados pero enterró para siempre los principios para el periodismo.

No me extraña, por que, como dice los venezolanos, en Colombia se ha instaurado un régimen en donde los medios se han vuelto como voceros al estilo del nazi Goebbels.

Sé que no todos los periodistas colombianos están de acuerdo, no más faltaba. Muchos están hartos de un régimen laboral en donde ni siquiera los dejan de crear un sencillo y humilde sindicato que podría trabajar para bajar la jornada laboral, muchas veces hasta 12-14 horas por día, a las 8 horas establecidas según la ley. Para el periodista colombiano no existen los verdaderos derechos laborales, sindicales y, como consecuencia, los derechos humanos. Recuerda, señores de Semana, que hace un par de años los colegas en Caracol Radio intentaron de crear su sindicato y fueron TODOS despedidos por el magnate Santodomingo.

O que la gerencia de RCN complace la impunidad con el ejercito que mató a dos compañeros de RCN cuando cubría la salida a los Farallones después de haber llevado los once diputados a la montaña. Ya pasaron casi seis años y nada, absolutamente nada que juzga a los asesinos del helicóptero que los mató con Punto 60, menos se publica una sola línea en sus medios.

Así es el régimen de Uribe que no es muy diferente en el fondo de otros gobernantes por que es el mismo estado terrorista que hace un siglo declaró la guerra a su propio pueblo.

Y ahí están los que lo sirven, el Departamento E-5 y el IU, los Idiotas Útiles.

Atentamente:

Dick Emanuelsson

. . . que esta empacando la maleta para mañana irse a Venezuela para investigar la infiltración de los paramilitares colombianos en territorio venezolano.

[1] “La guerrillera holandesa en DVD?

http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=109423

[2] La Voz de la Resistencia transmite 'desde el ojo del huracán del Plan Patriota', '¡Sí, esta sí es una emisora de las FARC!' Por: Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)* (Fecha publicación:13/06/2005) http://www.argenpress.info/notaold.asp?num=021617

[3] La inteligencia militar acusa Café Stereo de Estocolmo de ser una emisora oficial de las FARC en el exterior. Por Dick Emanuelsson, junio 2005. http://www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_article=5430

jueves, 6 de diciembre de 2007

COLOMBIA: El periódico El Espectador avala amenaza de muerte contra periodista

El ex jefe de la inteligencia militar de la Embajada colombiana en Estocolmo, Ernesto Yamhure, ahora columnista en El Espectador, hace mortales señalamientos a periodista, eurodiputado, colombianos exiliados y a la senadora Gloria Inés Ramírez.

Por Dick Emanuelsson

La mano derecha del presidente Uribe y jefe de la campaña electoral en el departamento de Magdalena, en el año 2002, fue Jorge Noguera Cotes.

Después que Uribe se instaló en el Palacio de Nariño, no sin antes acordar como candidato, en una hacienda en el departamento de Córdoba, legalizar a los narcotraficantes Salvatore Mancuso, Diego Fernando Murillo (alias Don Berna o Adolfo Paz), Carlos Mario Jiménez (alias Macaco), Ever Veloza García (alias Carepollo), Rodrigo Pérez Alzate (alias Julián Bolívar), Ramiro Vanoy Murillo (alias Cuco Vanoy), Iván Roberto Duque Gaviria (alias Ernesto Báez) y Vicente Castaño (alias el profe), haciéndolos pasar como paramilitares, a cambio de que éstos le apoyaran, nombró a Jorge Noguera como Director del DAS.

Para los lectores que no saben qué es el DAS, les puedo explicar que es el Departamento Administrativo de Seguridad, o más exactamente: la policía política secreta, que obedece directamente a la Presidencia de la República.

Cuando Noguera era Director del DAS, un subalterno suyo, Rafael García, Jefe de Informática -quizás una de las unidades más importantes y conocedoras de muchos secretos-, lo denunció por entregar listas con nombres, apellidos, direcciones y números de teléfonos a los escuadrones de la muerte en Colombia (léase grupos narcoparamilitares que se autoproclamaban como Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, y que hoy, ya legalizados por el gobierno Uribe, se hacen llamar “grupos emergentes” o “casos aislados de reinsertados”, para no inculpar a los grandes capos que gozan de total impunidad y siguen delinquiendo desde sus cárceles 5 estrellas).

¿Cuál era la tarea que Noguera les dio a las AUC? Asesinar a los sindicalistas que constituían esa lista. De una lista de más de casi 30 personas fueron asesinadas varias personas.

El desenmascaramiento de Noguera obligó a que Uribe lo nombrara Cónsul en Milán. Con esto se trataba de echar tierra al escándalo y ganar más tiempo para desaparecer evidencias y continuar inflando las encuestas en beneficio de Uribe, pues se temía que la opinión pública colombiana comenzara a hacerse preguntas sobre los nexos entre el presidente y los narcoparamilitares. Nexos que han hecho catalogar al país como un para-Estado mafioso (narcodemocracia), en donde la droga y la tierra mueven la economía semilegal.

Amenazas abiertas con Uribe

El modus operandi, consistente en señalar abiertamente a cualquier persona y adversario político de tener nexos con la guerrilla, se incrementó desde agosto de 2002 con Uribe en la presidencia. Durante su candidatura y desde su posesión, los exilios, desplazamientos, desapariciones forzadas y asesinatos selectivos, se han multiplicado. (Próximamente hablare sobre lo que pasa en Medellín).

Así fue cuando en 1989 el ex presidente, Carlos Lemos Simmons, acusaba a Bernardo Jaramillo, presidente entonces de la Unión Patriótica (UP), de tener nexos con las FARC. Jaramillo dijo públicamente que esa sindicación significaría su muerte. Hecho que lamentablemente ocurrió y se extendió por todo lo ancho y largo del país contra los demás miembros de la UP hasta exterminarla. El vil señalamiento condenó a muerte a cinco mil de sus mejores cuadros.

Con Uribe la situación es pan de cada día. Cuando no es él quien acusa, son sus militares o sus ministros (como Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura). Las acusaciones van desde llamar a la oposición del Polo como “guerrilleros vestidos civil”, hasta considerarlos “bandidos que actúan con la guerrilla bajo la mesa”.

Espiando a los exiliados

ERNESTO YAMHURE, fue hasta hace poco ex jefe de la inteligencia en la Embajada colombiana en Estocolmo; un bastión de la izquierda colombiana en exilio. Ahí estuvo un tiempo hasta que lo sacaron por haber estado espiando a sus compatriotas en el exterior. Actitud que a todas luces viola el Derecho Internacional y la soberanía de un país. Fue de tal dimensión el escándalo, que fue demandado ante la policía de inmigración sueca. La estatal Radio Sueca lo entrevistó en donde admitió que efectivamente había tomado fotos de sus compatriotas que ejercían el derecho constitucional en Suecia de manifestar sus opiniones públicamente sin ser asesinados, amenazados, señalados o denunciados como terroristas o guerrilleros, como suele suceder en Colombia.

¿Qué fue lo que pasó?

Pues que este humilde reportero, que escribe estas líneas, lo sorprendió en flagrancia sacando fotos de los colombianos que estaban en el muelle de Estocolmo, cuando anclaba el buque insignia colombiano “Gloria”. La foto y un texto en el vespertino más grande de Suecia desnudaron al lacayo “diplomático”.

¿Y como reacciona ese señor?

Desde hace un tiempo es “columnista” en el semanario El Espectador. En una crónica del 27 de septiembre del año en curso, [1] escribió que yo, “según fuentes”, era más o menos el centro de la telaraña que coordinaba toda la propaganda terrorista de las FARC en el exterior.

¿Y cuáles eran sus “fuentes”?

Supongo que las mismas que dicen que los defensores de derechos humanos, sindicalistas, miembros del Polo Democrático, profesores, líderes populares y periodistas de Colombia, que no tragan entero, son “miembros o auxiliadores de la guerrilla”. Además, señalaba que yo tenía paso libre entre Estocolmo-Bogotá-Campamentos guerrilleros. Es decir, que como Pedro por su casa iba y entraba donde yo quisiera. Raro que sus “fuentes” no le hubieran dicho que en 20 años sólo he estado 4 veces en campamentos guerrilleros haciendo mí trabajo como reportero internacional:

  1. Marzo de 1988 en Casa Verde, cuando se realizó la 2ª Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, en donde entrevisté, entre otros, a Vera Grabe, del M19. Estuvieron presentes también dos reporteros de la Revista Semana.
  2. Enero de 1998, 10 años después, en Putumayo.
  3. Enero de 2000, cuando cubría un proyecto social y agrario apoyado por la ONU y en compañía de funcionarios de la Defensoría del Pueblo, y hasta periodistas del New York Times. Esa noche pernoctamos en Puerto Matilde, río Cimitarra, y la guerrilla atacó cerca cinco bases de los paramilitares.
  4. En Abril de 2005, luego de 4 años ausente, entrevisté a Raúl Reyes y a unas guerrilleras. De la entrevista con Raúl Reyes hice una crónica sobre los retenidos por las FARC a propósito del estado de ánimo de Ingrid. Cité a Raúl Reyes cuando decía que "Los prisioneros están sumamente desesperados". Claro que a Uribe no le gusta que uno saque ese tipo de declaraciones, y mucho menos al bufón, señor Yamhure. Todo porque denuncié los montajes y las mentiras de Uribe contra la familia de Ingrid; como cuando fueron engañados para irse hasta la Amazonia porque un supuesto "emisario de las Farc" habría llegado al Palacio de Nariño (sin ser encarcelado) a entregar una nota en que las Farc decían que querían entregar a Ingrid porque estaba enferma.

Contra diputados

El domingo 2 de diciembre, el señor Yamhure volvió a arremeter contra la senadora Gloria Inés Ramírez, el eurodiputado Jens Holm, la Asociación Jaime Pardo Leal y contra este reportero. Ahora, bajo el título: “Cadena de desgracias” [2], (entiéndase por “desgracias” los que allí somos mencionados puesto que, según él, estamos al servicio de las Farc). Esta vez no se escondió detrás de “según fuentes” sino que, refiriéndose a las FARC, me señaló directamente como “uno de sus más importantes embajadores en Europa”.

No sabía si reírme o preocuparme al ver que no solamente yo estaba es su nueva lista sino también otras personas de intachable conducta, honestidad y solidaridad a la mía. Pues lo único que nos ha movido es un deseo infinito de justicia y paz en Colombia.

Todos los colombianos deben saber lo que he hecho en los últimos veinte años por colombianos y Colombia:

En 1995 albergué en mi casa a las señoras Aída Abella, Presidenta de la UP y a Jahel Quiroga, Directora de la ONG Reiniciar; organismo que ha documentado el exterminio político de la Unión Patriótica. Las dos valientes líderes se entrevistaron con altos representantes del gobierno sueco, organismos de derechos humanos y estatales. Hablaron en un acto público de la hoy macartirizada organización Jaime Pardo Leal, lo mismo que había hecho Iván Cepeda, hijo del senador comunista Manuel Cepeda, un año antes, también en un acto organizado por la misma asociación colombiana en Suecia.

Los blancos militares de la AUC

Aída Abella regresó a Colombia y al año siguiente fue víctima de un atentado con rockets en pleno centro de Bogotá, en donde estuvieron involucrados agentes del estado. La heroica dirigente de la izquierda me entregó un documento de 57 páginas -que lo guardo todavía- que se titula: “PRIMERA CUMBRE DE LAS AUTODEFENSAS DE COLOMBIA”, celebrado en noviembre del 1994. En la página 55 dice lo siguiente:

Por consenso general se aprueba seguir considerando como blancos militares, a los cuadros políticos y sindicales de la extrema izquierda, mientras los grupos insurgentes no humanicen (Sic!) la guerra y continúen asesinando militares y civiles fuera de combate”.

Los paramilitares no son más que el brazo prolongado de un Estado en donde Jorge Noguera y Ernesto Yamhure son fichas. Fichas que tienen la tarea de escribir listas y hacer señalamientos a los que ellos o sus patronos consideran ser “cuadros de la extrema izquierda”. Bajo esa etiqueta se incluyen los 3.500 sindicalistas asesinados, los 5 mil miembros de la UP, los 3 millones de desplazados, los incontables desaparecidos, los encarcelados sin justa causa. Y hasta los masacrados que van poco a poco apareciendo en fosas comunes, cuando no es que ya los incineraron en los hornos de las ladrilleras de AltaVista y Guayabal en Medellín, como hicieron con los desaparecidos de la Comuna 13.

Pareciera que Ernesto Yamhure siguiera esa tarea de noviembre de 1994. Pues sigue señalando y poniendo la etiqueta “FARC” en la frente de eurodiputados, profesores, periodistas, senadores, y exiliados colombianos por la guerra sucia.

El dúo Noguera & Yamhure

Lo que hacía Jorge Noguera en forma secreta, Ernesto Yamhure lo hace totalmente en público. Y su pecho se hincha y cree que el patrón le va a premiar cuando escribe en El Espectador que me ha desenmascarado y que “gracias a las denuncias hechas por este cronista, el país pudo conocer sus actividades de propaganda y agitación internacional a favor de la organización terrorista a la que pertenece”.

En una de sus otras descaradas mentiras dice:

“Desde hace algún tiempo, Emanuelsson, debidamente camuflado, gozaba de una visa de trabajo que enhorabuena le fue negada en 2005, en seguimiento de una inteligente disposición de nuestra Cancillería. Con esta decisión, las Farc perdieron, parcialmente, a uno de sus más importantes embajadores en Europa”.

Se equivoca nuevamente el arlequín. Nunca solicité esa prolongación de visa de trabajo por la sencilla razón que durante todo el año de 2005 fui amenazado y varios colegas colombianos me rogaban que saliera del país antes de que me mataran.

El ex jefe de la inteligencia militar de la Embajada colombiana en Estocolmo, con todos sus tentáculos en el aparato estatal, jamás podrá mostrar una supuesta solicitud de visa mía, ya que nunca ha existido. Fue por las amenazas que me vi obligado a dejar Colombia, el 2 de diciembre 2005.

Es más, dice que soy “embajador en Europa”, lo cual también muestra su total desconocimiento de mi actividad. Por que no he estado en Europa desde octubre de 2000, con excepción de cada mes de julio que trabajo en la redacción del periódico en Estocolmo en donde soy reportero desde el 1984, para reemplazar colegas que también necesitan vacaciones. Por lo tanto sigo viviendo, trabajando y cubriendo América Latina.

¿Y El Espectador, que?

Si no fuera porque conozco Colombia muy bien y sé que las amenazas se cumplen y son serias, me sentaría a reír con los absurdos de este payaso. Pero sé muy bien las consecuencias de este señalamiento y lo que implica para mi seguridad y la de mi familia.

Lo que me extraña es el espacio que le entrega el legendario periódico El Espectador. No me cabe en la cabeza que semejante señalamiento y condena a muerte que este señor me hace, pueda publicarse así no más, bajo el manto de ser “una opinión”. Una opinión que es más bien una acusación temeraria, sin fundamento, sin pruebas. Muy al estilo Uribe.

¿Qué “poder” tiene Uribe en El Espectador que le permite tener a su bufón señalando a medio mundo como “terroristas”?

¿O será que es permitido en las columnas de opinión de El Espectador acusar sin pruebas, abiertamente, con nombres y apellidos, a un periodista como “embajador de las FARC” o sindicarlo que “pertenece” a la mencionada organización sin que los responsables editores de El Espectador lo impidan?

¿Cuál es la responsabilidad de El Espectador para que los ejecutores de la guerra sucia en Colombia no me maten?

¿Cuál es la posición del Círculo de Periodistas de Bogotá o la nueva Federación de Periodistas en el país ante semejantes señalamientos publicados en El Espectador?

¿Cuál es la posición de Reporteros Sin Fronteras, o la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, los dueños de los medios de comunicación que tanto se preocupan por la situación en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua, pero muy poco del país en donde han asesinado casi cien periodistas en los últimos veinte años?

¿Tendré derecho a réplica? Ya son más de dos meses desde que les escribí exigiendo ese derecho universal sin recibir respuesta ninguna.

¿Serán estos señalamientos otros falsos positivos para quedar bien con Uribe?

Ya han sacado del país a periodistas como Fernando Garavito, Hollman Morris, Gonzalo Guillén, Daniel Coronel…

¿Quién sigue en la lista, señor Yamhure?

Veré que acciones legales puedo instaurar. El caso es que lo que a mí me suceda, lo hago a usted responsable. Y le aseguro que si lo van a juzgar, no será en Colombia. Será en Suecia, en donde por venir a espiar a sus compatriotas, se metió en un lío de la madona usted y su presidente.

Dick Emanuelsson

P.D.1. Solo falta que Yamhure en su próxima crónica va a acusar a Gustavo Petro por estar al servicio de las Farc por el hecho de haberse quedado en mi casa en Estocolmo en la mitad de la década -90 cuando pasó por Suecia en calidad de “cualquier colombiano” sin titulo “congresista”. Pero debe ser un poco complicado de hacer esa denuncia, para no decir contradictorio, ya que el señor Petro hoy, el 4 de diciembre, va a hablar sobre la Farianapolitica, es decir, políticos con supuestos nexos con las FARC. Esa crónica veo con ansiedad de leer.

P.D. 2. Acaba de recibir un aviso que dice que la pagina de Anncol, que Yamhure con júbilo creía que sus compañeros de trabajo habían logrado apagar definitivamente, ya esta otra vez en el aire.

P.D. 3. Hoy, el 4 de diciembre de 2007, han pasado 2061 DÍAS desde que fueron salvajemente ametrallados y asesinados por el ejército nacional el 12 de abril 2002 el camarógrafo HÉCTOR SANDOVAL y WALTER LÓPEZ, conductor del equipo de RCN Televisión en Cali dirigido por la periodista LUISA ESTELA ARROYAVE, hoy exiliada en Canadá por las amenazas de muerte del ejército. RCN, hasta ahora, no ha dicho o ha hecho nada en la radio o en la televisión, no ha acusado ni una sola vez al ejército de ser los asesinos del personal de RCN ese día. Tampoco la justicia ha hecho nada contra los generales como Jorge Enrique Mora, entonces jefe por el ejército nacional y responsable por las operaciones contra la guerrilla que había retenido los once diputados del Valle ese día. ¿Cuando va a exigir justicia, señor Yamhure por los periodistas asesinados? [3]

* Reportero sueco en América Latina

FUENTES:

[1], Qué bonitas ONG, El Espectador 27 de septiembre 2007-09-27

http://www.elespectador.com/elespectador/Secciones/Detalles.aspx?idNoticia=15747

[1] Cadena de desgracias, El Espectador el 2 de diciembre 2007-12-02 http://www.elespectador.com/elespectador/Secciones/Detalles.aspx?idNoticia=18481&idSeccion=25

[3] ¿Por qué los medios no hablan de los periodistas de RCN asesinados por el ejército en la retención de los 12 diputados en Cali en 2002?

Dick Emanuelsson / Miércoles 4 de julio de 2007, http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article521